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Entre la prima y el primo

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Una de las máximas aspiraciones de Maxwell fue hacerse con un medio de comunicación, tratando en primer lugar de adquirir el News of the World, el cual trató durante largo tiempo de comprar, con la esperanza de ejercer influencia política a través del mismo. En 1969 se le impidió comprar el News of the World, debido a que Rupert Murdoch, se le adelantó y lo compró por encima de Maxwell.

Esto hizo que Murdoch se convirtiera en el rival de Maxwell en el mundo del periodismo británico. La batalla por el News of the World fue particularmente agria, y Maxwell acusó a Murdoch de emplear "la ley de la selva" para adquirir la empresa, a pesar de que él "había hecho una oferta de buena fe..." que habría sido "frustrada y derrotada luego de tres meses de maniobras cínicas". Murdoch lo negó, pero visto lo visto años después, siglos después, milenios después: ¿habría que reabrir el caso Maxwell, emparentado con el MOSAD israelí según determinadas fuentes, y la teoría de la conspiración? El tartazo al que se enfrentó Wendy, la bella y aguerrida esposa asiática del magnate, no podrá parar las investigaciones que ahora se reabran en todos los frentes. Mientras aquí, en las islas, seguimos con nuestras miserias de los concursos radiofónicos, el mundo sigue rodando, y roza nuestras costas. A veces para bien, a veces para mal? Quién tuviera una Wendy en su vida, pensarán muchos, entre ellos el dimitido Camps, que ya era hora que en este país dimitiera alguien. Y si no que se lo digan a los afectados en Andalucía por eres reales ante los eres de algunos fantasmas que han encubierto golosas prejubilaciones. ¿Ya nadie se acuerda, por cierto, de las anchoas de Revilla?

Y en esta época histórica, además, seguimos sin librarnos del primo y la prima. Sobre todo de la prima de riesgo, que está haciendo tambalear y temblar al euro, a la Unión Monetaria Europea y a todo un proyecto nacido en la década de los 50 del pasado siglo XX para frenar los desastres de la barbarie y superar unidos la reconstrucción en lo humano y en lo material tras la Segunda Guerra Mundial y la secuela de los fascismos.

Los especuladores con los que se reunió el Presidente en Nueva York a finales de 2010 han echado un órdago a la grande no ya a Grecia y los Pigs, entre ellos España, sino al Euro y a Europa. Y Europa no es ni China ni Estados Unidos? ¿Se interviene en Afganistán y en Libia, pero no por la pandemia de hambre del Cuerno de África? ¿La FAO y la ONU piden más de 1.600 millones de euros para acabar con la hambruna en un primer momento y apenas y hasta ahora se logran recaudar 300 millones? ¿De qué orden internacional hablamos?

Mientras, Bono y Sebastián se pelean por las corbatas, y Rubalcaba -que a pasado de P punto a RBCB en la red de redes- y el PSOE, dicen por un lado que, de la justicia, no hablan, mientras tildan por otro de disparate el último auto del caso Faisán? Monta tanto tanto monta Isabel como Fernando, pero Zapatero y Rubalcaba no se pueden comparar en ningún sentido con tal dúo. El programa socialista ya lo marcan Rubalcaba y las editoriales mediáticas. Un Rubalcaba que pide eurobonos mientras Zapatero recurre a Cervantes.

Pero más a Quijote que a Sancho.

Lo acontecido en Noruega, en Utoya, debe hacernos reflexionar. Los fanatismos, los radicalismos, sean del signo político que sean, no deben tener carta de naturaleza en esta Europa de las libertades de la que Canarias forma parte. El Estado de Derecho y la ley deben perseguir con todos sus instrumentos unas actitudes criminales que tan sólo buscan, desde la irracionalidad, acabar con nuestra libertad.

Europa, ese gigante dormido, o despierta, o se verá superado por las circunstancias.

Por todas.

José Carlos Gil Marín

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