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Esa profesión incómoda

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Afortunadamente, siempre quedan profesionales que no se dejan manipular. Que preguntan a sus invitados, sean del color político que sean, cojeen de la pata que cojeen, lo que los ciudadanos quieren saber. Una de esas profesionales es la periodista Ana Pastor.

A estas alturas todos conocemos lo que ocurrió en la entrevista que Ana Pastor le hizo a la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal. A los dirigentes del PP nunca les ha gustado que un periodista se salga del guión. No son muy amigos de las preguntas molestas.

No es la primera vez que alguien de su centrado partido ha tenido un rifirrafe con Ana Pastor. Seguro que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, no ha olvidado la pregunta que la periodista le hizo sobre una polémica entre un miembro del PP de Madrid y el presidente de Cantabria, a lo que Aguirre respondió que ese tema no le interesaba a los telespectadores y que había otros muchos temas importantes.

Lo que se le olvidó a Aguirre, y que la periodista hizo bien en recordarle, es que los asuntos importantes a tratar en la entrevista no los decide el entrevistado. Algo que algunos representantes políticos (de varios partidos) no tienen nada claro.

A veces no viene mal que alguien les recuerde que ser político no significa asistir a grandes comidas, vivir bien y hacer o decir lo que te entre en gana (ya sea en nombre de tu partido o a título personal). Hay que dar la cara. Hay que contestar a preguntas incómodas. Al igual que ser periodista no significa dejarte mangonear por intereses ajenos a la profesión.

En Canarias Ahora y en El Correíllo sabemos lo que es solicitar infinidad de veces una entrevista con un representante político y que te den largas. Y no me refiero solamente a las entrevistas en estudio, nos ocurre con determinados consejeros que no acceden a ser entrevistados durante unos minutos vía telefónica. Quizá, porque saben que en este medio no vamos a dejar que suelten su discurso mientras el periodista le da palmaditas en la espalda.

Cuando deje de calificarse como ''incidente'' que un periodista le pare los pies a un invitado que se está pasando de la raya y se siga viendo como algo normal que algunos partidos veten a determinados medios de comunicación, solo entonces, se habrá entendido lo que es hacer periodismo.

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