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Los santos inocentes

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Paulino Rivero, por no enterarse, ni se entera que tiene imputados en su Gobierno. Después de que sus voceros nos hayan vendido su pregón carnavalero en Madrid como si se tratase de una conferencia del mismo Paul Krugman en la London School of Economics, su desgobierno sigue rezumando incompetencia, complejos y mediocridad. ¡Son insuperables! Legislatura tras legislatura arrojada al basurero.

Sin embargo, que utilicen a los menores extranjeros no acompañados, como si fueran los peones de su finca particular, al calor del señuelo barato de ocultar su gestión malograda e intentar teñir a terceros con el color de su propia ineptitud, es una desvergüenza absoluta. El problema de Inés Rojas, es Inés Rojas.

Los menores extranjeros no acompañados, son el máximo exponente de la desesperación humana y el ansia de progresar. No se suben al cayuco para pescar salmón, sino por voluntad de salvación. Desembarcan en nuestras orillas, si antes no han dejado la vida por camino, millonarios de lombrices y empapados de esperanzas. Ellos son, con permiso de Miguel Delibes, los santos inocentes.

A este desgobierno y su consejería de malestar social, no le interesan los menores porque no huelen a negocio. Porque son la pobreza cercana que amenazan su finca particular. Porque no los pueden sacar en sus tenderetes televisivos y ponerles timple y cachorro para hacerles una foto el treinta de mayo. Aquí no reclaman competencias ni más Estatuto, sino se disfrazan del llanto de viuda a consolar.

El jesuita Ignacio Ellacuría dijo que había que bajar de la cruz a los pueblos crucificados. Pues bien, las actitudes de este desgobierno no son de hacerse cargo de la realidad, sino de crucificar a pobres y colgar a desvalidos.

Los menores de la nada, no son la cortina de humo para disimular el déficit social de este desgobierno y no cumplir con la prestación a la dependencia. En Canarias hay paro, familias desestructuradas y falta de educación, que demanda del gobierno autonómico que no sea el sostén de los mediocres sino la solución a sus problemas. Gobernar no es sinónimo de tebetazo, sino de pensar en la gente. Nos merecemos un gobierno con sentir social, no las sobras en vías de caducar de las catedrales de consumo que nos quieren proporcionar. Los canarios no somos los mendigos que reclaman beneficencia en la obra Misericordia de Galdós. Lo realmente caducado, desde 1993, es este desgobierno.

No se puede deshumanizar a los menores extranjeros no acompañados, sino como mínimo comprender el viaje vital que han emprendido. Ellos son los protagonistas de la injusticia y el rostro de la desigualdad social.

* Secretario de Comunicación del PSC-PSOE

Rafael Álvarez Gil*

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