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No. Yo voté a Los Verdes

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Pues eso. La cosa no debe de ser tan mala cuando obtuvieron mayoría absoluta, con todos esos millones de españoles uniéndose al cambio ¿Que no nos lo dijeron todo? Evidentemente. La política es el arte de la mentira, como dijo Cicerón. Lo escandaloso es que todavía no se sepa en este país recortado y recortable. Rubalcaba no tenía credibilidad ninguna y él lo sabía, por eso su debate consistió en ametrallar a Rajoy con preguntas en aquel noviembre de cansancio. Pero ya entonces se veía que el líder de los populares estaba echando balones fuera como metáfora, quizás, de la de miles de personas que se irán también fuera con este abaratamiento del despido que incluye el nuevo Real Decreto sobre la Reforma Laboral.

Total, que al final el Partido Popular va a aumentar el número de perroflautas y maleantes (Intereconomía se va a levantar en armas). No va a haber espacio en la Puerta del Sol como a estos vagos que ni estudian ni trabajan se les ocurra volver a reunirse. A ver si Gallardón, en este afán por volver la vista atrás, recupera eso de prohibir las reuniones en espacios públicos. Y de paso, que devuelva a la mujer a las tareas del hogar, para así reducir el paro y los índices de fracaso escolar. Bajaría el número de opositores a la Enseñanza Pública y el número de plazas ofertadas, con lo que la medida del ministro Wert no saldría tan mal parada, ya que esos temarios antediluvianos que ha vuelto a encasquetar casarían estupendamente en un contexto como el descrito. Así se comprende, y esto no es ninguna broma, que el Ministerio de Medio Ambiente haya publicado un libro titulado La vegetación de la Biblia en donde se debate si la famosa manzana de Adán y Eva era tal fruto o, por el contrario, un membrillo. Si así fuera, entenderíamos la prohibición de comer del árbol, mayormente por el amargor. Si no está maduro, eso te pone la lengua como un estropajo. Cómo no se les iban a abrir los ojos a los dos pecadores, si aquello estaba más ácido que un limón verde. Lo de parir con dolor se queda, así, en una bagatela. Era para haberla matado, por tontorrona. De todas formas lo del membrillo es muy basto, roza incluso lo ordinario. ¿Y qué hacemos con toda esa tradición literaria que hay detrás? ¿Se imaginan a Blancanieves atragantándose con un membrillo? Qué vulgaridad.

José María García Linares

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