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El agujero en la capa de ozono más pequeño en 35 años protagoniza un cierre "inusualmente prematuro"

Este hecho no indica que la capa de ozono se esté recuperando más rápido de lo esperado, según explican los científicos que han hecho las mediciones

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Agujero en la capa de ozono

Agujero en la capa de ozono Europa Press

El agujero de ozono de este año, cuyo tamaño es inferior al habitual, se ha cerrado mucho antes este 2019 que en años anteriores, según observaciones del programa Copernicus de la UE.

El agujero de ozono en la Antártida de menor envergadura de los últimos 35 años ha protagonizado un cierre "inusualmente prematuro", según los científicos del CAMS, que han monitorizado su actividad desde agosto.

Por lo general, el agujero de ozono se forma cada año sobre la Antártida durante la primavera austral. Este año, su tamaño ha sido inferior al promedio y ahora ha desaparecido casi por completo, de acuerdo con los datos del CAMS. En la mayoría de los años anteriores, el agujero de ozono empieza a formarse en agosto y alcanza su tamaño máximo en octubre, antes de volver a cerrarse de nuevo entre finales de noviembre y diciembre. Resulta poco habitual que su cierre se produzca a principios de noviembre.

Los científicos del CAMS han observado que el agujero de ozono de 2019 no ha crecido tan rápidamente durante finales de agosto como lo hizo en años anteriores. "El súbito calentamiento estratosférico que ha tenido lugar sobre la Antártida ha conllevado la formación de un vórtice polar menos estable y más cálido de lo habitual que se ha traducido en un menor empobrecimiento de la capa de ozono", explica Antje Inness, científica sénior del CAMS.

En consecuencia, el agujero de ozono de 2019 ha sido el más pequeño desde mediados de la década de 1980 y ha supuesto una temporada del agujero de ozono de menor duración a la normal.

"El hecho de que el agujero de ozono de 2019 haya sido excepcionalmente pequeño y que se haya cerrado antes de lo previsto no indica que la capa de ozono se esté recuperando más rápido de lo esperado. Sencillamente, muestra la gran variabilidad que presentan los agujeros de ozono de un año a otro", comenta Vincent-Henri Peuch, responsable del CAMS.

Según Vincent-Henri Peuch, la recuperación de la capa de ozono aún llevará varias décadas y los esfuerzos a escala internacional por monitorizar el ozono y las sustancias que agotan la capa de ozono desempeñan un papel fundamental a la hora de garantizar que el planeta se mantenga en el buen camino.

Protección contra la radiación solar

La capa de ozono protege toda la vida terrestre de los efectos perniciosos de la radiación solar ultravioleta (UV). A finales del siglo XX, las emisiones generadas por el hombre de sustancias que agotan la capa de ozono, como los clorofluorocarburos (CFC) y los hidrofluorocarbonos (HFC), dañaron la capa de ozono, lo que se ha traducido en el surgimiento de fenómenos de empobrecimiento de la capa de ozono (denominados agujeros) que se producen cada año sobre las regiones polares.

El CAMS supervisa la actividad del agujero de ozono y elabora previsiones al respecto al combinar las mediciones satelitales y un modelo numérico para brindar información de calidad contrastada sobre el estado de la capa de ozono, de manera similar al método utilizado para realizar predicciones meteorológicas. De este modo, el CAMS contribuye a los esfuerzos internacionales por preservar la capa de ozono mediante su continua supervisión y la publicación de datos de elevada calidad acerca de su estado actual.

El primer agujero de ozono en la atmósfera surgió hace varias décadas y su aparición se debió a las emisiones nocivas generadas por el hombre, en concreto a las de sustancias químicas procedentes de aerosoles, refrigerantes, pesticidas y disolventes.

Sin embargo, 196 países y la UE firmaron el Protocolo de Montreal en 1987, en el que se estipula la prohibición de las principales sustancias químicas que agotan la capa de ozono. La adopción de medidas a escala mundial ha conllevado la restauración gradual de la capa de ozono y se espera que las concentraciones de ozono regresen a sus niveles anteriores a la década de 1980 antes de 2060.

CÓMO SE FORMA EL AGUJERO DE OZONO EN LA ANTÁRTIDA

Las sustancias que contienen bromo o cloro se acumulan en el vórtice polar, donde permanecen químicamente inactivas en la oscuridad. Las temperaturas en el vórtice pueden caer por debajo de los -78ºC y puede producirse la formación de nubes estratosféricas polares, que desempeñan un papel importante en las reacciones químicas.

A medida que el sol sale por el polo, los átomos de cloro y bromo presentes en el vórtice pasan a estar químicamente activos y destruyen rápidamente las moléculas de ozono, lo que provoca la formación del agujero.

En 2019, el vórtice polar fue inusualmente cálido y más débil de lo normal, lo que conllevó una mayor mezcla con aire rico en ozono procedente de fuera del vórtice. Estos dos efectos limitaron la magnitud de la destrucción de ozono sobre la Antártida durante septiembre y octubre de 2019.

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