Manuel Vicent: “Cambio cualquier medalla por salud”

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

El Círculo de Bellas Artes entrega este lunes al escritor Manuel Vicent la Medalla de Oro por su labor dentro del periodismo y su trayectoria como escritor, reconocida con alguno de los premios literarios más importantes del país: “Yo cambio cualquier medalla por la salud”, aseguró el autor en una entrevista con Europa Press.

“Cambiaría el premio Nobel por no tener alzheimer y un premio Nacional por no tener un infarto”, explicó este autor, para quien existe una “graduación” clara “entre el honor y la enfermedad”.

“Pero dicho esto prefiero estar sano y que además el Círculo de Bellas Artes me dé una medalla. Aunque este mundo de medallas y condecoraciones no va con mi forma de ver el mundo”, reconoció este escritor y periodista, que dio sus primeros pasos en la profesión en revistas como 'Hermano lobo' y 'Triunfo'.

UNA CARICATURA DE UNO MISMO

Pero más que temor a la enfermedad, Manuel Vicent teme, que con los años, pueda volverse una “caricatura” de sí mismo y “que te tengas de aprendiz y no te puedas sorprender a ti mismo”, confesó el autor.

“Si no hubiera espejos, nunca sabríamos si envejecemos el rostro. Veríamos que el cuerpo decae, pero nuestro rostro lo conoceríamos en la expresión que producimos en los demás. Pero lo peor es envejecer por dentro y convertirte en un señor que ya sabes cómo va a responder ante cualquier hecho de la vida”, explicó Manuel Vicent, autor de títulos como 'La balada de Caín', premio Nadal 1987, 'Inventario de Otoño' (1982), 'La muerte bebe en vaso largo' (1992), 'Tranvía a la Malvarrosa' (1994) o 'Son de mar' (Premio Alfaguara, 1999).

Por todo ello, Manuel Vicent, no es partidario de la nostalgia (vendería mi alma al diablo antes de refugiarme en la nostalgia, dice) ni de echar la vista atrás, porque considera que cada edad “tiene sus propias cartas” y hay que saberlas jugar.

“Todos tenemos distintas edades, el problema se plantea cuando uno no acomoda ese joven que a veces tiene dentro con el viejo que tiene fuera, entonces se produce una especie de descompensación”, precisó.

ENERGÍA NEGATIVA Y CRISIS

Y para sentirse vivo, Manuel Vicent escribe todas las semanas una columna periodística en donde disecciona asuntos de actualidad como las injusticias que sufre Palestina, la impunidad de Israel, el bloqueo de Cuba o la siempre presente crisis económica.

“Todos los que han ganado muchísimo dinero en el mercado son los que en tiempos de crisis han apostado por algo positivo. Todos los que han triunfado en esta vida son los que han visto el lado positivo del ser humano”, argumentó.

“Ahora estamos descargando una energía negativa que a la vez te bloquea, pero dentro de poco, cambia la fase y empezará la sociedad a verlo todo en positivo y es cuando empieza la máquina a rodar hacia delante”, señaló este autor, quien nunca imaginó que iba a llegar a ser escritor.

Vicent, colaborador habitual del periódico El País, tiene una selección de sus artículos recogidos en 'Nadie muere la víspera' (2004) y en 'El cuerpo y las olas' (2007). También ha publicado 'Viajes, fábulas y otras travesías' (2006) y 'Comer y beber a mi manera' (2006). 'León de ojos verdes' (2008) 'Póquer de ases' (2009) o 'Verás el cielo abierto'.

“La vida es una película de Gary Cooper en la que él siempre muere, pero no muere como un héroe, sino de una forma horrible, con una bufanda cruzada y con zapatillas”. “Ahora bien, mientras eso no llegue, hay que sentirse Errol Flynn”, alegó este autor, para quien el mayor milagro de la vida es el hecho de estar vivo.

Preguntado por el papel de la literatura en su vida, Manuel Vicent recordó las palabras del escritor valenciano Joan Fuster: “Morir debe de ser dejar de escribir”.

Por eso, Manuel Vicent continúa escribiendo artículos, reportajes y también su nueva novela, de la que todavía no quiere adelantar nada. “Seguiré escribiendo hasta que la muerte nos separe”, declaró este autor, quien concluye que a esta vida se ha venido “a bailar el Chachachá”.

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