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Un puñado de energúmenos se carga el ascenso de Las Palmas

Centenares de personas invadieron las pistas de atletismo y parte del terreno de juego antes de que acabara el partido, desoyendo la amenaza de suspensión

El presidente de la UD Las Palmas señala al coordinador de seguridad como responsable del número de efectivos privados desplegados en el estadio

La Policía envió a 80 antidisdurbios, y el club puso a 100 guardias de seguridad. Había más de 31.000 espectadores

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A un minuto y medio de ascender a Primera División tras doce años alejada de esa categoría, la Unión Deportiva Las Palmas vio frustrado su intento como consecuencia indirecta de los incidentes que se vivieron este domingo en el Estadio de Gran Canaria al paralizarse el partido. Los jugadores canarios culpan a los protagonistas de ese percance de la ruptura del partido, y consecuentemente, del gol que en el último suspiro metió el Córdoba CF.

El Córdoba CF lograba el ascenso a Primera 42 años después, en la última jugada del partido ante la UD Las Palmas, gracias a un gol de Uli Dávila después de que el encuentro estuviese parado varios minutos por invasión de campo de los aficionados locales, quienes celebraban de forma prematura el ascenso.

El árbitro del partido, José María Sánchez Martínez, amenazó con suspenderlo si los aficionados locales no dejaban de saltar a las pistas de atletismo, y tras varios minutos con el choque detenido, se reanudó, lo que aprovechó el Córdoba para meter un balón al área, en el que falló Barbosa, y Dávila lo remachó a la red.

Ni siquiera se sacó de centro. El árbitro corrió hacia los vestuarios, dio por terminado el choque, y la celebración del Córdoba se mezcló con incidentes por parte de los aficionados locales.

Cuando faltaba tan sólo un minuto y medio para que acabara el tiempo añadido por el cuarteto arbitral, varios centenares de personas comenzaron a saltar desde las gradas a la pista de atletismo que las separa del terreno de juego, a pesar de que durante toda la semana tanto el club como los jugadores habían pedido a los aficionados que no invadieran el campo pasara lo que pasara.

Y lo peor acabó pasando: centenares de aficionados (algunos jugadores de la UD Las Palmas al término del partido les retiraban incluso esa condición) comenzaron a saltar al campo contraviniendo la reclamación que se hacía por la megafonía del estadio.

El presidente del club isleño, Miguel Ángel Ramírez, bajó de la tribuna al césped, se desgañitó pidiendo que el público regresara a su sitio y conversó con el árbitro para intentar que no se suspendiera el encuentro, que en aquellos momentos reflejaba un 1-0 a favor de Las Palmas, lo que suponía su ascenso; jugadores como el veterano Juan Carlos Valerón, que vivía su último partido como profesional tratando de aupar al equipo de su tierra a Primera División, saltó al terreno de juego para exigir a los invasores que lo abandonaran, y los miles de aficionados que se quedaron en sus localidades gritaban para que depusieran su actitud.

La Policía tardó en actuar y se desplegó por las bandas cuando ya nada se podía hacer. El árbitro, que había amenazado con suspender el encuentro, lo reanudó sin que los asaltantes abandonaran la pista de atletismo contigua, y ni siquiera el mazazo del gol postrero del Córdoba les hizo deponer su actitud. Al contrario, camparon a sus anchas con vítores y fiestas, y hasta robaron las botellas de agua y de bebidas isotónicas de las neveras portátiles situadas junto a los banquillos.

Algunos presentaban claros síntomas de estar bajo el influjo del alcohol, aseguran quienes tuvieron la oportunidad de acercarse a ellos para tratar de convencerles.

Al término del encuentro, todavía junto al césped, un abatido Miguel Ángel Ramírez se mostraba decepcionado pero contundente al limitar solo a un grupo de aficionados la responsabilidad de los incidentes. Preguntado por las carencias de seguridad, el presidente de la UD Las Palmas afirmó que el club había puesto todos los vigilantes que había pedido el coordinador de seguridad, designado por la Delegación del Gobierno. Esos vigilantes pertenecen a su propia empresa, Seguridad Integral Canaria.

Fuentes del club indicaron a este periódico que el Cuerpo Nacional de Policía desplegó en el Estadio de Gran Canaria a 80 agentes, mientras que Seguridad Integral Canaria envió 100 guardias de seguridad. En el recinto había más de 31.000 personas.

La crónica

Nada hacia presagiar un final así tras un inicio con muchas precauciones en ambos equipos, fue Las Palmas quien manejó más tiempo el balón y comenzó a crear ocasiones, guiada por un clarividente Valerón, y percutiendo por la banda derecha de su ataque.

Momo, de falta, hizo trabajar a Juan Carlos en el minuto 7, y en el 13 le fue señalado un dudoso fuera de juego a Aranda en una jugada que el malagueño culminó con un disparo al fondo de las mallas, acción ya invalidada.

El Córdoba, con Uli Dávila como delantero centro, apenas tuvo llegada. Abel Gómez tuvo la mejor ocasión con un duro lanzamiento de falta que rechazó Barbosa, en el minuto 26.

Antes de cumplirse la media hora, el árbitro no señaló penalti por un derribo de Raúl Bravo a Momo, y el propio zurdo amarillo aprovechó poco después un fallo de Gunino para disparar al primer palo, donde respondió un bien colocado Juan Carlos.

Pedro se escoró demasiado en un control de balón y perdió opciones de gol ante Barbosa, quien tapó su disparo casi sin ángulo en el minuto 35.

La mala suerte se cebó con Las Palmas en el minuto 45 cuando Nauzet Alemán se sacó un tiro raso y seco dentro del área y el balón se estrelló en el poste derecho de la portería blanquiverde.

Nada más iniciarse la segunda parte, Raúl Bravo perdió el balón ante la presión de Nauzet Alemán, se lo llevó hacia el área Aranda y su pase atrás lo remató Apoño a la red de disparo ajustado con el interior de la pierna derecha.

Con el gol en contra y sin la posibilidad de prórroga, al Córdoba no tuvo más remedio de arriesgar, pero a pesar de los cambios de Albert Ferrer, y de que un gol le daba el ascenso, en ningún momento exigió defensivamente a Las Palmas.

Fueron los amarillos quienes estuvieron más cerca del segundo tanto, como en un contraataque de Nauzet Alemán que culminó Momo, pero Raúl Bravo enmendó su anterior error y salvó con el cuerpo un balón que buscaba la red.

Después, Juan Carlos rechazó un disparo de Aranda cuando ya los locales jugaban con relativa comodidad, e incluso un error en el control del portero visitante en el minuto 86 pudo costarle el segundo, pero el rechace en Vicente Gómez se marchó fuera.

La prematura invasión de campo de parte de los espectadores, que puso incluso en peligro la conclusión del partido, hizo perder el ascenso a la Unión Deportiva. Un balón al área no fue despejado por los amarillos y quedó muerto en el área chica tras no detenerlo Barbosa a remate de Raúl Bravo, donde lo remachó Uli Dávila.

Ficha técnica:

1. UD Las Palmas: Barbosa; Ángel López, Aythami Artiles, Deivid, Xabi Castillo; Javi Castellano, Apoño; Nauzet Alemán, Valerón (Vicente Gómez, min. 66), Momo (Hernán, min. 82); y Aranda (Héctor Figueroa, min. 73).

1. Córdoba CF: Juan Carlos; Gunino, Iago Bouzón, Raúl Bravo, Pinillos; Abel Gómez, López Garai (Pelayo, min. 77); Pedro (Xisco, min. 71), López Silva, Nieto (Arturo, min. 46); y Uli Dávila.

Goles: 1-0, min. 48: Apoño. 1-1, min. 90+3: Uli Dávila.

Árbitro: José María Sánchez Martínez (Comité Murciano). Mostró tarjeta amarilla a los jugadores locales Aythami Artiles (min. 15) y Nauzet Alemán (min. 29), y a los visitantes López Silva (min. 21), López Garai (min. 57), Pelayo (min. 83) y Iago Bouzón (min. 88).

Incidencias: partido de vuelta de la eliminatoria final de ascenso a la Liga BBVA, disputado este domingo en el Estadio de Gran Canaria ante 31.240 espectadores, entre ellos un grupo de seguidores del Córdoba. El árbitro detuvo el partido en el tiempo añadido durante varios minutos por invasión de campo del público local.

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