Patricia Hernández: ‘’Ningún cargo que he ocupado ha sido señalado a dedo“

Iván Suárez

Santa Cruz de Tenerife —

Patricia Hernández (Santa Cruz de Tenerife, 1980) se afilió al PSOE el 23 de febrero de 1998, recién cumplida la mayoría de edad. No lo hizo el día que sopló las 18 velas porque cayó en fin de semana. No había tradición de militancia política en su familia, aunque sus padres, un matrimonio de origen humilde del barrio de La Salud, siempre votaron socialista. Era la época del primer gobierno de Aznar y le sedujo del PSOE su defensa de la educación pública y de las clases más desfavorecidas, de aquellas que “sólo tienen la política para defenderse”.

Fue el comienzo de una carrera que ha transitado por caminos poco convencionales, a contracorriente de los pasos que suelen marcar en su trayectoria los políticos. Con tan sólo 24 años y sin haber ostentado cargos de responsabilidad a nivel municipal, insular o regional, dio el salto directo a Madrid para convertirse en una precoz senadora. Dos legislaturas después se convirtió en la diputada 110 del PSOE en el Congreso, y ahora, a sus 35 años, aspira a ser la primera mujer que preside el Gobierno de Canarias.

“Ningún cargo que he ocupado, ni orgánico ni público, ha sido señalado a dedo. Siempre he sido elegida por mis compañeros o por los ciudadanos”. Patricia Hernández cambia la pose corporal y el semblante cuando se le pregunta por quienes la desacreditan por llevar más de una década en asientos públicos a pesar de su juventud. Se incorpora y endurece el gesto. Ante otras cuestiones, titubea, se piensa las respuestas. Ante esta, contesta de inmediato, adopta una actitud desafiante: “¿Quiénes lo dicen? ¿Gente que lleva 40 años en política? Si ellos creen que los jóvenes no deben dedicarse a la política, perfecto, pero han sido siempre los ciudadanos los que han decidido que yo esté en las instituciones”.

Veinte minutos antes llegaba a las inmediaciones del Castillo Negro de Santa Cruz relajada, distendida, bromeando sobre su avanzado estado de embarazo con su equipo, los periodistas y el cámara. Escogió este enclave como pudo hacerlo con cualquier otro pegado a ese mar que le sirve de desconexión y que tanto añoraba en la capital del Reino. En La Gomera, la entrevista hubiera sido en Playa Santiago, lugar de escapada familiar y plaza en la que la candidata quiso estar en el último día de la campaña electoral.

Patricia Hernández se define como una mujer “luchadora, con ganas de cambiar las cosas y con mucha fuerza”. También se considera ambiciosa, aunque precisa que no se trata de una ambición personal, “sino de vocación de mejora de la vida de los conciudadanos”.

De niña estudió violonchelo en el Conservatorio, jugó como base en el equipo de baloncesto de La Pureza y practicó gimnasia rítmica. Quiso estudiar Sociología, pero la Universidad de La Laguna no ofertaba en ese momento la carrera y sus padres no podían pagarle su estancia en Madrid. “Además, el PP estaba recortando en las becas”, recuerda Hernández, que no desaprovecha ninguna oportunidad para atizar al principal contrincante político.

Acabó estudiando Graduado Social y Relaciones Laborales, su segunda opción. La candidata liga esta elección con su vocación política. “Era como una especie de vinculación con el derecho laboral, con la defensa de los trabajadores. Lo escogí por lo misma razón por la que me afilié al PSOE, no creo que sean compartimentos estanco”. Trabajó como camarera para pagarse los estudios. También en supermercados y tiendas. En su ámbito profesional, estuvo en el gabinete jurídico de la UGT, en los procesos previos a los pleitos judiciales.

A quienes ponen en tela de juicio su capacitación académica y profesional para ser presidenta del Ejecutivo regional les responde con rotundidad que está “sobradamente preparada”. “Estudio mucho, recojo información, cojo las experiencias vitales de todos aquellos que se me acercan, Me gusta mucho hablar, pero me gusta más escuchar. Muchas veces la gente tiene los problemas y el diagnóstico, pero también las respuestas”, dice.

Parlamentaria revelación y estrella en Youtube

Parlamentaria revelación y estrella en YoutubePatricia Hernández aterrizó en Madrid en 2004 tras recibir el respaldo del Comité Insular del PSOE en Tenerife para concurrir en sus listas al Senado en las generales de 2004. Casi sin esperarlo -siempre reconoció que fue una sorpresa que su candidatura saliera elegida- se convirtió así en la representante más joven de la Cámara Alta tras el escrutinio de las urnas.

De esa época se enorgullece de haber contribuido a la derogación de la denominada Ley Orgánica de Calidad de la Educación que planteó la ministra Pilar del Castillo durante la segunda legislatura del gobierno de José María Aznar. “Era por lo que yo había estado luchando durante mi época de estudiante y por lo que me había manifestado tantas veces, por cambiar las leyes educativas del PP y hacerlas más justas”, rememora la candidata socialista, que destaca que además pudo hacerlo “en primera persona” porque fue ponente de la Ley Orgánica de Educación que sustituyó a la anterior y que estuvo vigente hasta la aprobación de lllamada Ley Wert (Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa).

“Hubo momentos más especiales, como la aprobación del matrimonio de personas del mismo sexo, que fue muy emotivo, pero para mí lo más significativo de esa legislatura fue poder construir algo por lo que llevaba años batallando”, añade la socialista, que en su etapa universitaria en La Laguna fundó la Asociación de Estudiantes Progresistas.

Aunque los periodistas parlamentarios ya la habían distinguido como senadora revelación en 2007, la figura de Patricia Hernández adquirió notoriedad nacional tras protagonizar sonados encontronazos dialécticos en el Congreso de los Diputados con varios ministros del Gobierno de Mariano Rajoy. A Alberto Ruiz Gallardón, que había dicho en el Senado a propósito de la ley del aborto que “la maternidad libre hace a las mujeres auténticamente mujeres” le espetó que “ni una mujer es menos mujer por no ser madre ni un hombre más inteligente por ser ministro”. A Fátima Báñez le sugirió que fuera ella la que se “movilizara al exterior”. Los vídeos colgados en Youtube acumularon cientos de miles de reproducciones. Gallardón ni la saludaba en los pasillos. “Tampoco me importaba, no estaba para eso”, asevera.

Hernández explica que las intervenciones las prepara haciendo uso de las redes sociales. “En Facebook y Twitter son los ciudadanos los que me dicen lo que sienten, lo que ellos les dirían y yo actúo como catalizador. Son dos minutos y medio, es poco tiempo el que tengo, pero creo que capto en algún lugar las frases y en otros el espíritu de lo que quieren decir”, relata la candidata, que considera que esta forma de trabajar es más laboriosa pero produce un mejor rendimiento en el ejercicio de su condición de representante público.

Los reproches a su labor como diputada le han llegado como consecuencia de haber votado a favor de la reforma del artículo 135 de la Constitución, que daba priorirdad al pago de la deuda. “No soy tan irresponsable de pensar que uno puede hacer siempre lo que quiere. A veces debe hacer lo que debe. Cuando votas tienes que saber la responsabilidad que tienes y votar que no hubiera provocado la intervención de España, que el país se cayera y que se dejaran de pagar las pensiones. Ahora estamos diciendo que debemos blindar los derechos sociales, que el Estado social está roto, pero no tiene que ver con el artículo 135”, sostiene.

Respaldo de las ejecutivas Regional y Federal

La joven socialista reconoce que el reto que se le ha presentado tras ganar las elecciones primarias del partido le genera ilusión (“Veo euforia”, dice antes de empezar la entrevista), pero también “una gran responsabilidad”. Asegura que dio el paso “porque tocaba” y porque se lo pidieron sus compañeros. “No podía inhibirme en una situación en la que los canarios lo estaban pasando tan mal”. Para aventurarse puso tres condiciones: que el proyecto fuera colectivo: el liderazgo, compartido, y el proyecto, potente. “Las tuvimos y las tenemos, por eso estoy muy segura de lo que vamos a hacer. No lo afronto sola”.

¿Ha sido el camino más difícil de lo que imaginó? Hernández resopla, mira en dirección al mar, medita, gira la cabeza y responde: “El reto es importante y los obstáculos también tienen que serlo, pero los estamos superando y bien”. Al acabar, suelta una carcajada.

La candidata se siente respaldada por la Ejecutiva Regional y la Federal, a pesar de que durante la precampaña se llegó a hablar de una pérdida de confianza. “Ellos han hecho declaraciones públicas de apoyo. Pedro Sánchez ha venido dos veces a Canarias, nunca un secretario general del PSOE ha pasado tanto tiempo en las Islas durante una campaña. Es evidente que hay respaldo”, insiste.

Para Hernández, el hecho de no haber acumulado experiencia en otras administraciones canarias no supone ningún inconveniente en su carrera hacia la Presidencia del Gobierno autónomo: “Soy la candidata que mejor conoce los problemas de los canarios. Lo principal para solucionar sus problemas es conocerlos, sentirlos, vivirlos”.

“No estamos para despilfarrar talento”

En relación a las líneas rojas para llegar a acuerdos de gobierno tras los comicios del domingo, la aspirante socialista advierte de que no va a pactar con quienes quieren salir de la crisis “empobreciendo a la gente”. Descarta cualquier entendimiento con el PP y puntualiza que antes que con quién se planteará para qué pactar.

De los partidos emergentes, cree que Podemos ha hecho un “buen diagnóstico” de la situación social pero no ha ofrecido hasta la fecha propuestas. Y sobre Ciudadanos destaca la “irresponsabilidad” en la que, a su juicio, ha incurrido su líder al defender que se debe jubilar a la generación del 78. “Esa generación ha sido la que ha permitido que yo pueda tener un título universitario, por ejemplo. La que nos ha llevado al desarrollo de las mayores cotas de paz que ha tenido España. No estamos para despilfarrar talento y eso incluye a los jóvenes que se están yendo, pero también a la gente mayor, que tiene muchísimo que aportar”, concluye.

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