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ANGEL HAS FALLEN, AGAIN

Mike Banning es un hombre de principios en un mundo, el nuestro, en el que se comercia y/o especula con ellos de la misma forma que se comercia y/o especula con el resto de las cosas sobre las que organiza y sustenta nuestra sociedad. Es más, de haber estado en el departamento de justicia y no, en el servicio secreto Mike Banning no hubiera parado hasta sentar en el banquillo de los acusados a buena parte de los banqueros, financieros y especuladores de baja estofa e insaciable avaricia que provocaron la crisis económica cuyos efectos aún estamos padeciendo.

Sin embargo, el caprichoso destino quiso que Mike Banning, tras pasar por el ejército y servir en el tercer batallón de operaciones especiales, dependiente, éste, del regimiento número 75 de los Rangers, ingresara en el servicio secreto y terminara siendo el “ángel guardián” del presidente Benjamin Asher. Con el paso del tiempo, la relación entre ambos llegó a ser mucho más estrecha y cercana de lo habitual, algo que también se transmitió al resto de los componentes de la familia Asher, Margaret, la esposa del presidente, y el hijo de ambos, Connor.

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Mike Banning (Gerard Butler) y Connor (Finley Jacobsen) en una secuencia de la película OLYMPUS HAS FALLEN © 2013 Millennium Films, Nu Image, G-BASE, Caffeination, West Coast Film Partners & FortyFour Studios. Photo by Phil Caruso © 2013 – FilmDistrict

Al final, fue ese mismo destino el que “castigó” a Mike Banning por ser, precisamente, un hombre de principios que decidió cumplir con el deber asignado antes que dejarse llevar por cualquier tipo de sentimiento. Dicha decisión significó su primera caída del panteón de los elegidos, por mucho que ésta fuera la correcta, tal y como indicaba el manual del servicio secreto en el que trabajaba.

Otro cualquiera, en una misma circunstancia, hubiera renunciado a seguir sirviendo a un mandatario que no supo entender sus motivaciones, de la misma forma que, luego, el presidente Allan Trumbull debió aceptar que Mike Banning le ocultara los problemas físicos que arrastraba, por mucho que el protocolo indicara lo contrario. Mike Banning, no: él es un soldado, pétreo, decidido e incapaz de darse por vencido. Sus modos y maneras están dictados por una disciplina que le hace actuar según un entrenamiento desarrollado a lo largo de las décadas. Tal y como su amigo Wade Jennings le dirá, ambos son leones bien entrenados, amantes de la acción y siempre dispuestos a enfrentarse contra cualquier desafío que se les cruce en su camino.

Lo que diferencia a Mike Banning de personas como Wade Jennings, Forbes y otros tantos personajes con los que el resolutivo agente se cruza en sus peripecias vitales es que para él es importante salvaguardar la seguridad de quienes trabajan a su lado. Baste con ver sus primeras acciones tras el demoledor asalto contra el “Olimpo” presidencial norteamericano, perpetrado por Kang y sus secuaces para entenderlo. Tras la primera detonación y sin casi tiempo para poder asimilar lo que está ocurriendo, todo su afán se centró en salvar a los transeúntes que se encontraban al lado de las verjas que flanqueaban los jardines de la residencia presidencial. Luego, ya una vez dentro del perímetro, su mayor empeño estribó en tratar de ayudar a quienes antes fueron sus compañeros, eliminando a cuantos atacantes pudiera, entre ellos, a una tiradora que estaba diezmando a los guardias uniformados que custodiaban los accesos a la Casa Blanca. En tan sólo una acción determinada se ve la forma clara, directa y sin excesos del agente, capaz de solucionar una amenaza potencial con tan sólo una descarga de su arma reglamentaria.

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Mike Banning (Gerard Butler) en una secuencia de la película Olympus Has Fallen © 2013 Millennium Films, Nu Image, G-BASE, Caffeination, West Coast Film Partners & FortyFour Studios. Photo by Phil Caruso © 2013 – FilmDistrict

Luego, sus intentos por tratar de salvar al resto de quienes aún se mantenían en pie, fracasará ante el atronador y letal sonido de dos ametralladoras Browning del calibre. 50, M2, H.B. -Flexible, una circunstancia que, a la postre, tampoco le hará cesar en su determinación por descubrir quién está detrás de todo el embrollo.

En realidad, ser un ángel caído tiene sus ventajas, más cuando se conocen los códigos de seguridad, las líneas de comunicación seguras y los vericuetos de una edificación que, como suele ser habitual, es mucho más de lo que parece. Gracias a todo ello, Mike Banning volverá a desempeñar el puesto que nunca debió abandonar, con la salvedad de no tener que acatar las reglas impuestas por quienes siguen decidiendo la suerte de los combatientes en base al peso de sus condecoraciones y no tomando en cuenta los riesgos que dichos combatientes deben asumir.

Sin ser muy consciente de ello, Mike Banning se comportará como Clay Banning, el padre que Mike perdió tiempo atrás y que, como su hijo después que él, combatió en una de las muchas guerras absurdas y sanguinarias en la que se han visto envueltos los ciudadanos estadounidenses durante los últimos cien años.

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Benjamin Asher (Aaron Eckhart) y Mike Banning (Gerard Butler) en una secuencia de la película OLYMPUS HAS FALLEN © 2013 Millennium Films, Nu Image, G-BASE, Caffeination, West Coast Film Partners & FortyFour Studios. Photo by Phil Caruso © 2013 – FilmDistrict

Padre e hijo saben que los oficiales de mayor graduación son los primeros que parecen haber olvidado lo duro que es estar en el campo de batalla y mientras más estrellas tienen en sus uniformes, más arbitrarios se vuelven. Todo esto se aplica a personas como el general Edward Clegg quien es incapaz de abortar una misión condenada al fracaso desde antes de que dicha misión comenzara. Mike Banning es, en esencia, todo lo contrario, y por eso se entiende que haga oídos sordos a las soflamas del condecorado general y a cualquiera que se comporte de la misma forma que él.

Esto no quiere decir que Mike Banning sea un hombre intachable, incapaz de cometer ningún exceso, y mesurado en todas sus acciones. Es más, los hombres de Kang, primero, y luego todos los que tratan de asesinar a los presidentes Benjamin Asher y Allan Trumbull, respectivamente, sufrirán los modos y las maneras de quien solamente busca obtener respuestas rápidas y claras, sin detenerse en sopesar consideración ética y moral alguna. 

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El coronel Samuel Trautman (Richard Crenna) en una secuencia de la película First Blood © 1982 Anabasis N.V. & Elcajo Productions.

Llegados a este punto, es fácil escuchar la voz del coronel Samuel Trautman cuando el militar le dice al marrullero e impresentable Sheriff William "Will" Teasle You don't seem to want to accept the fact you're dealing with an expert in guerrilla warfare, with a man who's the best, with guns, with knives, with his bare hands. A man who's been trained to ignore pain, ignore weather, to live off the land, to eat things that would make a Billy goat puke. In Vietnam his job was to dispose of enemy personnel. To kill! Period! Win by attrition. Well, Rambo was the best.

Puede que Mike Banning se curtiera en otra época, en otro escenario bélico. Puede que, al revés que su padre, Clay Banning, quien sí que sirvió en Vietnam, su guerra se desarrollara en las ardientes arenas del desierto, en vez de bajo la incesante y húmeda lluvia de la selva asiática. Sin embargo, su forma de hacer las cosas, de enfrentarse a los problemas y de buscar soluciones siga siendo la misma, por mucho que el escenario sea urbano y las reglas del compromiso hayan dejado paso a una contienda que se libra con drones, virus informáticos y contratistas privados que combaten por y para su beneficio personal.

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Clay Banning (Nick Nolte) en una secuencia de la película Angel has fallen © 2019 Campbell Grobman Films, Eclectic Pictures, G-BASE & Millennium Films. Photo by Simo Varsano © 2019

Ya no hay sitio para ningún tipo de héroe, sino para quienes saben negociar un plan de jubilación por anticipado y con una buena bonificación final. Sin una contienda de larga duración, como ocurría con la Guerra Fría -que tuvo atenazada a buena parte del mundo durante décadas- hay que buscar escaramuzas que mantengan los beneficios en unos niveles aceptables para los inversores que luego financian las campañas políticas.

Y Mike Banning no encaja en ninguno de esos planes, como tampoco encaja un presidente que rehúye la confrontación, en vez de buscarla -tal y como sucede con el esperpéntico actual inquilino de la Casa Blanca.

Quizás la idea hubiera prosperado si, en vez de orquestar una conspiración cibernética del siglo XXI, se hubiesen decantado por el consabido magnicidio de rigor, acabando con la vida del presidente de los Estados Unidos de América y de todos los integrantes del servicio secreto que lo custodiaba. Ante un suceso de tal magnitud, como antes sucediera con el ataque a las torres gemelas de la ciudad de Nueva York, las personas suelen agarrarse a lo que tienen más a mano. Así, en el año 2001, los atónitos habitantes de los Estados Unidos de América se enrocaron alrededor de la figura de un presidente que poseía uno de los índices de popularidad más bajos de la historia contemporánea.

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Allan Trumbull (Morgan Freeman) y Mike Banning (Gerard Butler) en una secuencia de la película Angel has fallen © 2019 Campbell Grobman Films, Eclectic Pictures, G-BASE & Millennium Films. Photo by Jack English © 2019

En el caso del gobierno liderado por Allan Trumbull, si éste desapareciera, el peso y la responsabilidad de liderar el país recaería en la figura del vicepresidente Kirby, un político tan esquivo como ambivalente, incapaz de mostrar su verdadera cara ante los votantes, pero encantado de servir a quienes le puedan asegurar un millonario retiro, una vez que abandone su despacho presidencial, si se diera la circunstancia.

Y, tal y como están las cosas, en un escenario donde TODO, ABSOLUTAMENTE TODO tiene un precio, se puede llegar a entender los sucios manejos de Kirby, de Wade Jennings y de quienes se comportan como ellos. Por muy inspirador que pueda llegar a resultar en una pantalla, el personaje de Mike Banning siempre estará no uno, sino varios escalones por debajo de quienes dictan las órdenes y luego se esconden debajo de una piedra para no asumir sus responsabilidades. Piensen que todos los sucesos acaecidos en la ciudad de Londres -escenario en donde, unos años antes, buena parte de los líderes mundiales perdieron la vida- se originó por una de esas decisiones arbitrarias que luego se justifican bajo el eufemismo de “víctimas colaterales”.

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© 2016 Millennium Films, G-BASE, Caffeination, LHF Film & Nu Boyana Film Studios.

Antes se les llamaba bajas de guerra, muertos y/o fallecidos, pero, ahora, todo eso no es políticamente correcto y se recurre a fórmulas intermedias para suavizar lo que, en realidad, es un desmedido afán de poder y control sobre los recursos, y sobre los países que poseen dichos recursos, sin tener en cuenta el daño que pueda causar en la población de dichos territorios.

Mike Banning termina por representar una forma de entender el mundo que terminó el día después de la caída del régimen nacionalsocialista alemán y su megalómana impronta. Entonces, aún había una línea que separaba los “buenos” de los “malos”, independientemente de que la sociedad humana se mueva siempre en una enorme, pegajosa y malsana escala de grises. Tras aquello, nada de lo que se había hecho, dicho, argumentado y esgrimido para acabar con el peligro que suponía el Reich alemán volvió a tener el mismo significado y el mundo empezó a sumirse en una deriva que le ha llevado a estar gobernado por industriales e inversores sin conciencia, y por líderes iluminados y demenciales, incapaces de preocuparse por el bien común de quienes, en un aciago día, decidieron darles su voto, su confianza y un poder que no podían ejercer.

Lo paradójico de todo es que el capítulo final de esta historia se desarrollará como antes sucediera en los impagables spaghetti westerns que dirigieran, décadas atrás, los tres Sergio -Leone, Sollima y Corbucci- merced a un duelo entre los dos antagonistas de esta historia, teñida ya con tonalidades crepusculares.

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Wade Jennings (Danny Huston) en una secuencia de la película Angel has fallen © 2019 Campbell Grobman Films, Eclectic Pictures, G-BASE & Millennium Films. Photo by Simo Varsano © 2019

Dicho enfrentamiento entre Mike Banning y Wade Jennings no deja de ser el enfrentamiento entre dos mundos en eterna colisión, al igual que luego sucederá con Rick Deckard y el replicante Nexus-6 N6MAA10816 Roy Batty. En ambos casos no habrá ganadores, aunque sólo uno de ellos abandone la azotea donde se encuentren y para ambos contendientes supervivientes el regusto a derrota impregnará algo más que su garganta.

Puede que todo el problema venga por la misma nomenclatura que soporta el personaje, dado que, desde el principio de los tiempos, los ángeles y los demonios han combatido y combatido y combatido en las vastas planicies de los cielos y en las profundidades del averno. Y siendo un “ángel”, Mike Banning no podía comportarse de otra manera que no fuera la que ya todos conocemos, por mucho que él hubiera querido.

© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019

Olympus Has Fallen © 2013 Millennium Films, Nu Image, G-BASE, Caffeination, West Coast Film Partners & FortyFour Studios.

London Has Fallen © 2016 Millennium Films, G-BASE, Caffeination, LHF Film & Nu Boyana Film Studios.

Angel Has Fallen © 2019 Campbell Grobman Films, Eclectic Pictures, G-BASE & Millennium Films.

First Blood © 1982 Anabasis N.V. & Elcajo Productions

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