López Aguilar reclama la “gestión común de las fronteras de la UE” para “desmantelar el negocio de los traficantes de personas”

El europarlamentario socialista Juan Fernando López Aguilar (ALEJANDRO RAMOS)

Europa Press

Las Palmas de Gran Canaria —

El nuevo presidente de la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior (LIBE) del Parlamento Europeo, el socialista español Juan Fernando López Aguilar, ha estrenado su nuevo cargo en Helsinki (Finlandia) participando en el Consejo informal de Justicia y Asuntos de Interior (JAI) de la Unión Europea (UE), desde donde reclama “la gestión común de las fronteras” de Europa y ejecutar un sistema ordenado para gestionar la inmigración y, así, “desmantelar el negocio de los traficantes de personas”.

López Aguilar fue elegido presidente de esta Comisión el pasado 11 de julio, durante su primera reunión. Se trata de una de las más activas y de las que tienen más carga de trabajo de toda la UE, aproximadamente un 25% del total del volumen de trabajo.

El eurodiputado canario ha explicado en una entrevista concedida a Europa Press que el papel de la LIBE es “crucial” en Europa en el desarrollo y la garantía de los derechos fundamentales y que su ámbito de acción abarca elementos tan diversos e importantes como los fenómenos migratorios, los permisos y regulación de los asilos, la garantía de libre circulación dentro de la UE, la cooperación policial o el terrorismo. “Los socialistas hemos elegido esta Comisión por el reto y por su importancia. Es para mi un honor presidirla”, remarcó.

El eurodiputado se mostró claro sobre la prioridad durante este mandado: “primero, desarrollar un sistema europeo de gestión de fronteras, migraciones y asilo que respete el mandato de solidaridad”. Y es que, remarcó “no se trata de un buen deseo, sino de un mandato vinculante desde el Tratado de Lisboa” y un asunto de “suma importancia para España o Canarias en particular”.

Se trata de un “enorme desafío común”

Así, defendió que se trata de una “necesidad” el “gestionar” el fenómeno migratorio y la solidaridad como un “enorme desafío común”, que ya “no puede ser tratado o enfrentado individualmente”. “Regresando a los egoísmos nacionales no hay nada que hacer”, ni en este campo ni en ninguno, apostilló.

A continuación, aseveró, “reafirmar el Estado de Derecho” dentro de la UE y el “imperio de la Ley” frente al “retroceso” que se está viviendo en algunos países europeos al “rebufo de la gran recesión” sufrida y al “incremento nacionalista de la extrema derecha xenófoba y reaccionaria”.

“El Estado de Derecho no consiste sólo en la regla de la mayoría, sino en que la mayoría cumpla la ley, no la viole, exista respeto a las minorías, pluralismo y derecho, con separación de poderes y, por supuesto, cumplimiento de las sentencias judiciales”, incidió el jurista.

E hilado con ello, no permitir el quiebre de estos principios por parte de ningún país miembro, lo que se garantiza con la aplicación del artículo 7, algo parecido al artículo español 155 de la Constitución Española --aunque con distancias--, que permite “poner a ralla a países groseramente incumplidores”. “El artículo 7 es un recordatorio de que nadie puede saltarse la Ley aunque haya ganado unas elecciones”, mantuvo.

La UE ha tendido la puerta “Cerrada” al “drama de los que huyen”

Para el eurodiputado español, la UE ha tenido la puerta “cerrada” al “drama” que supone atender a aquellos que “huyen de la desesperación”. “Vengo batallando por la apertura de vías legales y por el cambio de la mirada negativa hacia la inmigración y los permisos de refugio”, agregó.

Así, argumenta que la acción humanitaria de la UE tiene que ir en la dirección de abrir una “oportunidad” a quienes necesitan salir de sus países para buscar una alternativa y que puedan hacerlo “sin arriesgar la vida” y sin caer en las manos de “organizaciones criminales que les explotan”.

López Aguilar defiende que tiene que existir una fórmula que permita, a través de consulados y embajadas de los países miembros, “acceder a un Estado europeo, presentar una solicitud de protección, asilo o refugio” y, después, poder moverse por la UE.

Se trata, incidió, de “desmantelar el negocio de los traficantes” y permitir a “alguien perseguido” una forma que funcione y alternativa a la ilegal para llegar a la UE sin “pagar una cantidad exorbitante que le esclavice toda una vida o sin arriesgar la vida o perderla”.

“¿Alguien cree que quien muere en el mar lo hace por mejorar sus estatus?”

“¿Alguien cree que quien se ahoga en el mar o ve a su familia morir ha emprendido ese viaje por frivolidad o por mejorar su estatus? ¿O se trata de la desesperación absoluta y porque es la única forma de hacerlo?”, se lamentó reflexionando en voz alta.

Además de los sistemas de protección a los que huyen, López Aguilar defendió que debe haber fórmulas “complementarias” para acceder a Europa en función de los “nichos de trabajo” o sistemas de trabajo temporal. “Si estuviera ordenado el fenómeno y su percepción cambiaría sin dudas”, apostó.

Eso sí, aseveró que a día de hoy la inmigración en la UE “no está fuera de control” y explicó que “los retornos son muy numerosos” tanto en España como en otros países. “No es verdad que los números estén fuera de control”, concluyó.

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