Varufakis: “La democracia griega se ha disuelto, para todos los efectos hemos sufrido un golpe de Estado”

Yanis Varufakis.

Luis Martín

En su primera entrevista radiofónica a un medio español, el controvertido economista griego, prestigioso profesor en Estados Unidos, ensayista y brevemente ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, no defrauda. Sin pelos en la lengua, el aún parlamentario de Syriza habla, tras su breve pero intenso paso por el Ministerio de Finanzas heleno, de su renuncia al gabinete de Syriza encabezado por Alexis Tsipras y describe con un claro lenguaje los motivos de su dimisión y el por qué no funcionará el esquema piramidal de la deuda griega que la troika insiste en aplicarle bajo el eufemismo de “rescate”. 

Varufakis se adentra en la crisis del euro, expone tanto a Wolfgang Schäuble como a Luis de Guindos y parece enviarle un consejo a Podemos, el partido español con el que manifiesta simpatía: el tamaño sí importa. 

A continuación la entrevista completa que le hice a Yanis Varufakis en el programa El Búho, que dirige Mariano Alonso Freire en Radio 4G y que fue emitida este lunes. 

Hace dos semanas, desde su dimisión del Gobierno griego, ¿era necesario para su Gobierno hacer el referéndum si al final Grecia está aceptando el rescate que una vez rechazó?

Bueno, esa es una muy buena pregunta. El 25 de junio se nos presentó un ultimátum terrible. No teníamos el mandato de aceptarlo en absoluto porque considerábamos que era un acuerdo catastrófico para la economía griega, también considerábamos que era malo para Europa. Pero por otro lado, por la forma en que se nos presentó, sólo cuatro o cinco días antes del final del programa griego, rechazarlo habría significado una ruptura en la Eurozona, lo que significaría que Grecia quedaría sin un programa y que en la práctica habríamos tenido un claro caso de conflicto entre Grecia y la Eurozona. Tampoco teníamos ese mandato. El 25 de enero fuimos elegidos con un programa para seguir negociando dentro de la Eurozona.

Así que hicimos lo que cualquier demócrata haría, consultamos al pueblo griego. Nuestra recomendación era votar “no”.  Simplemente porque fuimos elegidos para no perpetuar el ciclo de deuda y deflación que había condenado a Grecia a cinco años de indignidad y una crisis social y económica masiva.

Estábamos arrinconados, no teníamos otra alternativa más que preguntar a los griegos. Ellos nos dieron un rotundo “no”, un “no” muy valiente. Digo que es valiente, primero, porque estaban siendo aterrorizados por los medios de comunicación que mostraban el “no” como el fin de Grecia tal y como lo conocemos, y al mismo tiempo, por supuesto, estaban siendo aterrorizados por el cierre de los bancos, que se hacía en beneficio del Eurogrupo.

Y aún así se levantaron ante este manto de terror y votaron un rotundo “no”.

Sentí que este “no” debía ser utilizado para darnos energía y volver a Europa, para decir a nuestros compañeros europeos y a la Troika que teníamos una orden de seguir negociando, de seguir en la Eurozona con un acuerdo viable y, si ellos insistían en imponernos un acuerdo irracional y misántropo, dejarles que lo hicieran.

El Primer Ministro no estaba de acuerdo con mi visión sobre esto, y decidió, bajo su razonamiento, con el que yo no estaba de acuerdo, que como un gobierno responsable no podíamos permitir que los bancos fueran totalmente destruidos. Perdí la votación en el consejo de ministros y se tomó la decisión de rendirse en la práctica. Yo no podía aceptar eso y es por eso por lo que dimití.

Mirando los últimos cinco meses con perspectiva, me gustaría conocer su opinión sobre cualquier cosa en la que ahora crea que se equivocó o que habría hecho de forma diferente.

Por supuesto. Cualquier persona que haya atravesado un proceso de negociación como éste y que afirme que no se ha equivocado o que no debiera haber hecho cosas de otra manera es un tonto peligroso. Por supuesto que hemos cometido errores.

El error más importante fue imaginar que una argumentación sólida nos llevaría al éxito. Que seríamos capaces de entendernos con las instituciones del Eurogrupo y de convencerles, con la base de unas razones potentes, de que también les interesaba aceptar la reestructuración que nos permitiría devolver más dinero a nuestros acreedores mientras la economía griega crecía y la reformábamos.

Esto fue un error de cálculo por nuestra parte y, a medida que la negociación avanzaba, cada vez era más claro que los argumentos razonables no iban a captar la atención de nuestros acreedores. Ellos reclamaban que devolviéramos el dinero y querían reformas en Grecia.

Pero rápidamente quedó muy claro que ni querían su dinero de vuelta ni querían reformas en Grecia, que sólo querían humillar a un Gobierno que se había atrevido a decir  “no” a su programa fallido.

Luchamos, creo que muy bien y muy duro, por mantener el acuerdo del Eurogrupo del 20 de febrero, que fue esencialmente revolucionario para los estándares del Eurogrupo. Si lees el comunicado del Eurogrupo del 20 de febrero verás algo muy importante, la palabra “programa” no se utiliza y las siglas del “memorándum de entendimiento” tampoco se usan. El Eurogrupo concretaba que el Gobierno griego debía ser juzgado sobre la lista de reformas realizadas por este ejecutivo, así que logramos escapar, aunque sólo fuera por unos días, del segundo rescate que estaba matando a la economía griega. Eso no fue un error, eso fue un gran acierto.

Los errores comienzan dos o tres días después, durante una teleconferencia cuando las instituciones volvieron a insistir en volver a poner sobre la mesa el memorando de entendimiento [del rescate]. Respondí con decisión que no veía por qué había que volver a un acuerdo de rescate tras el 20 de febrero. Pero en un intento de encontrar una base común con la troika, las instituciones y el Eurogrupo, nos permitimos a nosotros mismos caer en la trampa de empezar unas negociaciones bajo el contexto de un rescate fallido; permitiéndonos ser arrastrados nuevamente a un proceso de rescate y de negociación. Un proceso también conocido como una revisión exhaustiva en la que los tecnócratas pedían que hablásemos todo, lo que por supuesto significa hablar de muy poco o de nada.

Así que durante muchas semanas tuvimos esta súper negociación sin fin en la que se nos preguntaba qué queríamos hacer respecto a algo y, cada vez que les decíamos que no estábamos de acuerdo, ellos no presentaban ninguna propuesta sino que insistían con que continuásemos con otro tema, como las privatizaciones o como el mercado laboral y otro tema y otro tema. Era un proceso no convergente. No nos dimos cuenta, lo sospechábamos pero no estábamos seguros, de lo que estaban haciendo; y resultó que era cierto, que estaban intentando que nos llegase el agua al cuello. Estaban intentando mantener una conversación sin fin y sin acuerdos hasta liquidar los recursos de Grecia, que se agotaran por completo, y entonces nuestros bancos quedarían cerrados y se pondría una pistola sobre nuestras cabezas. Así que eso fue un error.

También fue un error que fuimos demasiado permisivos. Nos rendimos demasiado rápido en algunos frentes importantes como aceptar la austeridad. Yo estaba de acuerdo con eso pero nuestro equipo negociador, a finales de abril, había acordado ciertos superávits primarios, que yo  consideré como demasiado altos, y la idea era cambiar eso por una mejor reestructuración de la deuda, pero yo no estaba de acuerdo con eso porque una vez que cedes en mayores superávits ya no tienes argumentos para conseguir una mejor restructuración.

Básicamente, me arrepiento, nos arrepentimos, de haber sido demasiado complacientes, demasiado permisivos y de que permitimos a la otra parte que nos encerrara en un proceso interminable que nunca iba a aportar un acuerdo mutuamente beneficioso.

¿Siente que se ha perdido una oportunidad en este momento?

Por supuesto, por supuesto, pero peleamos bien. Y llegamos a finales de junio con el pueblo griego afrontando el cierre de los bancos, siendo aterrorizados, y devolviendo un magnífico referéndum. Como diciendo que en cada guerra vas a perder batallas, pero esperando no perder la guerra.

«Es un acuerdo inviable, y no es sólo mi idea, el primer ministro está de acuerdo conmigo en esto por completo»

Usted se ha manifestado rotundamente en contra del acuerdo firmado por el primer ministro Tsipras el pasado 13 de julio y que usted mismo bautizó como “los términos de la rendición griega”. Si usted está en lo cierto sobre la devastación que este acuerdo llevará a la economía de su país, y dado que ni siquiera su primer ministro cree en lo que firmó, ¿realmente considera que el tercer programa de rescate se implementará en los próximos tres años o estamos ante un acuerdo condenado al fracaso?

Por supuesto que no es un acuerdo viable, y no es sólo mi idea, como has dicho el primer ministro está de acuerdo conmigo en esto por completo. Es un acuerdo imposible, un nuevo extend and pretend incluso peor que el primer rescate de 2010 y el segundo de 2012, esto es peor. Es el tipo de acuerdo que uno escribe si quieres humillar a la otra parte, no si quieres permitir a la otra parte crecer y recuperarse. Y no hay duda, en cualquier caso, de que este acuerdo pasará a la Historia muy, muy pronto. No tienes que creerme a mí o a Alexis Tsipras: el propio Wolfang Schäuble dijo recientemente en el Bundestag que no cree en un acuerdo así, y Christine Lagard y el FMI han dicho que es un acuerdo ridículo que va a empujar la deuda griega al entorno del 200%. Y tampoco tengo dudas, aunque no han hecho declaración sobre esto, de que la Comisión Europea tampoco cree en ello. Mario Draghi es un hombre muy inteligente, no puedo imaginar que esté de acuerdo con este diálogo.

Así que esto es lo que le está pasando a Europa: Tenemos un acuerdo imposible impuesto al Estado miembro más débil, simplemente porque no se quiere admitir que han cometido errores con el programa de austeridad fiscal que han impuesto a nuestros países durante los últimos años.

En una entrevista en enero, usted me dijo que el escenario del “grexit” no era ni deseable ni una baza de negociación. Sin embargo, usted también me dijo que aunque prefería que Grecia continuase dentro de la moneda única, los griegos no agacharían la cabeza para hacer lo que se les dijese; básicamente, que no se debería formar parte de la unión monetaria a cualquier precio. ¿Hemos llegado a un punto  en el que ese precio es demasiado alto?

Bueno, ambas cosas no tienen por qué ir unidas, podrían, pero no tienen por qué ir juntas. La suspensión de pagos y el “grexit”, quiero decir. Estábamos en suspensión de pagos; hace un mes o más, suspendimos pagos al Fondo Monetario internacional. Creo que era esencial en ese momento, esa fue mi recomendación al Gobierno cuando yo era el ministro de Finanzas, que en el momento en que nos amenazaron con el cierre de los bancos entráramos en suspensión de pagos con el banco central europeo. Los bonos que el BCE posee tienen un valor nominal de 27 mil millones, tuvimos que haber impagado eso. Estos son bonos bajo legislación griega y la restricción impuesta el BCE fue ilógica: que el Banco Central Griego, que es como el Banco de España más o menos, debería cerrar los bancos que él mismo había declarado solventes. Esto es un acto de agresión masivo, y que hubiese tenido que asumir  el precio del impago de los bonos del BCE. Creo que habría sido una amenaza muy creíble, y que nos habría mantenido en la Eurozona porque, en un análisis final, nadie quiere la salida de Grecia, quizá excepto el doctor Schäuble. Pero estoy seguro de que el BCE, la canciller Merkel, el presidente Hollande, incluso Mariano Rajoy no quieren ver a Grecia siendo expulsada porque el coste sería tremendo y, sobre todo, porque la Unión dejaría de ser un ente singular, se convertiría en un régimen de tipo de cambio fijo donde los acreedores, deudores, ciudadanos, votantes y los inversores empezarían a preguntarse y a especular sobre quién es el siguiente.

«No es verdad que Alemania quiera la salida de Grecia del Euro, es una idea personal de Schäuble»

Señor Varufakis, ha mencionados dos veces al ministro Schäuble, me gustaría continuar con el asunto del “grexit”. Ahora está claro que Alemania está a favor de la salida de Grecia de la Eurozona, al menos temporalmente. Después de leer sus libros y artículos, queda claro que usted no cree en el futuro de una moneda común para Europa. ¿No están el ministro Schäuble y usted paradójicamente de acuerdo en este punto?

Bueno, primero déjeme decir que no es cierto que Alemania haya decidido que el “grexit” sea la mejor opción. El doctor Schäuble ha decidido eso, pero no creo que Angela Merkel esté de acuerdo con él. Ella puede que vea que él tiene mucho poder en el Bundestag, y puede que esté tentada por la idea de dejar ir a Grecia, pero estoy seguro de que no quiere dejar marchar a Grecia de la Eurozona. Sin embargo, sobre lo que dice al respecto del doctor Schäuble, tiene razón, nos ha dicho en varias ocasiones que cree que la salida es la mejor opción. Mi opinión es que en este momento, a pesar de todo lo que ha ocurrido, jugar con la idea de un “grexit” es extremadamente peligroso para toda Europa. La moneda única está construida de una forma diabólica, está construida y operativamente gobernada por el Eurogrupo de una forma antidemocrática y de una manera que es financiera y económicamente contraria al interés de los europeos. Pero esto no quiere decir que debamos intentar desmantelarla. Creo que hay formas muy sencillas de arreglarla, de hacerla funcionar para todos. Por desgracia, ciertos poderes en Europa no están interesados en este rediseño racional de la zona euro.

«Si Grecia sale del Euro, Italia irá detrás»

Acaba de decir que la idea del “grexit” es muy peligrosa para Europa. La profesora Mariana Mazzucatto, alguien a quien hemos entrevistado varias veces aquí, en El Búho, argumenta que si Grecia abandonase la Unión Monetaria Italia le seguiría en un año. ¿Lo comparte?

Déjeme decirle que Mariana es una buena amiga, y no solo es una buena amiga sino que además es alguien con quien estoy de acuerdo completamente. No hay ninguna duda que Italia sería el siguiente, porque seamos claros, la economía italiana es un ejemplo muy interesante de cómo un país y su economía están  siendo “agitados” por Europa a través de las políticas impuestas por el Eurogrupo.

En 2014, por ejemplo, Italia tenía un superávit por cuenta corriente y además tenía un superávit primario de 2,2%, pero su ratio de deuda frente al PIB creció por un 9%-10% más o menos…

Está claro que el país está exportando y sobreviviendo por sus propios medios, en términos de comercio exterior y presupuesto, pero cada vez se hunde más en deuda…

La salida de Grecia, comenzaría el proceso de la salida de Italia. El “grexit” conduciría al “Italexit”, Mariana tiene toda la razón.

¿Cómo valora la posición de España en las negociaciones sobre Grecia? Nuestro primer ministro, Mariano Rajoy, se apresuró a respaldar al señor Samarás en las elecciones del pasado enero –algo que usted criticó- y fue muy crítico con el referéndum convocado por el que era su Gobierno, señor Varufakis. Como otros, Rajoy dice ahora que el “no” puede impulsar la salida de Grecia del euro. ¿Cómo explica que otros países periféricos –que también han sido sometidos a rescate- se hayan vuelto en contra de Grecia?

Me suelen decir que, cuando estaba en el Eurogrupo, tenía a 18 países en mi contra. Dieciocho ministros de economía contra uno, yo.  Pero mi respuesta es que eso no es así, realmente… Los 18 están divididos en dos grupos: un grupo muy pequeño que realmente cree en la austeridad. Ellos creen que practicar la austeridad es la forma de salir de la crisis y de librarse de las deudas, pero esos son la minoría.

El segundo grupo de países, y éste incluye a España, son países que no creen en la austeridad, y te puedo asegurar que el ministro de finanzas de España tampoco cree el acuerdo de rescate.

Le preguntan a menudo y yo creo que está orgulloso de haber podido evitar el rescate que se pretendía imponer para España

Así este grupo de países Irlanda, Portugal… que se han impuesto austeridad a si mismos, sin creer en ello. Y luego hay otro grupo de países, por ejemplo Francia, que no se han impuesto austeridad a sí mismos, y sin embargo temen que si se posicionan con Grecia, se les termine imponiendo austeridad a ellos.

Así que las naciones, los gobiernos, como el Gobierno español, que han impuesto austeridad… con efectos perjudiciales en vuestra economía… tendrían muchas respuestas que dar a sus ciudadanos, si  se permitiese al Gobierno griego salirse con la suya, escaparse.

Todo el mundo sabe que el Gobierno en España está particularmente preocupado por Podemos y la posibilidad de perder las próximas elecciones. Y para ellos, estar en contra de una nueva dirección para Grecia con Syriza tiene una clara motivación y beneficios políticos, pero eso no significa que estén de acuerdo con las políticas que están imponiendo a Grecia.

«Es evidente que el Gobierno español está preocupado por Podemos»

El relato ahora es que Grecia estaba en el camino de la recuperación pero que todavía había deberes por hacer hasta que llegó SIRYZA, deshizo todos los avances y llevó la economía de nuevo a la ruina. Es algo que acaba de decir hace unos días el ministro Schäuble ha dicho en Der Spiegel y que está en el relato de los países del sur y que podría servir de precedente para otros países.

Éste es un relato muy ofensivo. Piénselo. Es como decir que la gente en Grecia es estúpida. Porque estaban en el camino correcto con el anterior Gobierno, pero de forma estúpida nos eligieron a nosotros, y de no haber sido por eso Grecia estaría recuperándose…

Bueno, se trata de un relato tan ofensivo, tan sumamente ofensivo, que viene a decir que los griegos son estúpidos: que les iba bien con el Gobierno anterior, pero que fueron estúpidos y decidieron sacar al Gobierno anterior para ponernos a nosotros. Y que de no haber hecho esto, Grecia se estaría recuperando. Es completamente ofensivo y falso. Permíteme contarte la verdad, la historia real: y la historia real es que nunca hubo una recuperación. Ni si quiera leve. La recuperación de la que se habla es una manipulación estadística. En 2014, el PIB, la renta nominal per cápita continuaba cayendo, seguía colapsando. Lo que ocurría era que los precios bajaban todavía más rápido. Así que, si se computa, si se mide la renta nacional en términos del PIB real, lo que es un ratio, dado que el numerador y el denominador son negativos el ratio se convierte en positivo.

Así que inesperadamente parecía que disfrutábamos de un incremento en el PIB real, pero el PIB en euros fue bajando [y los precios fueron bajando. Eso demuestra una gran depresión. Cuando los salarios y los precios bajan, y la inversión es cero, y el crédito en la banca está cayendo precipitadamente, esto una muestra de que no hay ninguna recuperación. Es catastrófico. Y esta situación catastrófica fue las que llevó a los griegos a votarnos. Los griegos no son estúpidos. No nos eligieron porque las cosas fueran bien antes.

Nos eligieron para que la catástrofe no continuase. Y el que el doctor Schäuble y el resto de Europa aseveren eso de la recuperación antes de que fuéramos elegidos y que el problema es Syriza, son comentarios muy ofensivos.

«Decir que Grecia estaba en el camino correcto con el anterior Gobierno y de no haber sido porque fuimos elegidos estaría recuperándose es como decir que los griegos son estúpidos»

Sobre el papel de España en las negociaciones sobre Grecia, si nos atenemos a su experiencia trabajando con el ministro español, Luis de Guindos ¿cree que las negociaciones hubiesen sido diferentes si él hubiese sido el presidente del Eurogrupo? Y otra pregunta: ¿Piensa que De Guindos tuvo opciones, opciones reales, de suceder al señor Dijsselbloem? ¿Usted sigue pensando que tuvo esa oportunidad?

Sí, creo que estuvo muy cerca, estuvo muy cerca y déjeme decirle que, con riesgo de enfadar a algunas personas, diré que personalmente hubiese preferido mucho más a De Guindos que a Jeroen Dijsselbloem, por una razón muy importante.

En primer lugar porque entiende de finanzas y economía mucho más que Dijsselbloem.  Mis conversaciones con él, desde un punto de vista personal, a puertas cerradas, por ejemplo fui a verle a Madrid, mostraban a un hombre que es feliz y que sabe cómo funciona la economía.

Y había diferencias, pero lo que me disgusta es la diferencia entre lo que nos decíamos el uno a otro cuando nadie escuchaba y su postura oficial en el Eurogrupo, pero esa es otra cuestión.

Pero comparado con Dijsselbloem, (De Guindos) es un gigante en cuanto a sabiduría de finanzas y a economía.  Habiendo dicho esto, no creo que hubiese habido tanta diferencia con él al frente. Porque, seamos claros, el Eurogrupo está dirigido por una potencia que es Schäuble… Y viendo a De guindos en el Eurogrupo le puedo asegurar que De guindos estaba obligado a esa potencia.

«Imagina si España hubiese sido amenazada de la misma forma que Grecia»

Ahora bien, si en vez de Grecia y Syriza estuviéramos hablando de España y Podemos, ¿cree que las negociaciones hubiesen ido por otro camino? Que, básicamente, el tamaño importa y que al no considerarse a Grecia como un país lo suficientemente “sistémico” se le hizo más fácil a Bruselas acorralarles diciéndoles “o se cumple con las normas o nada”.

El tamaño importa, claro. No es lo mismo deber 300 mil millones que un billón… hay diferencias. Pero hasta Grecia era lo suficientemente sistémica en 2010, 2012 y hasta 2013 pero lo que se ha hecho con los rescates es transferir posibles pérdidas de los bancos de los contribuyentes.

Así que la deuda de Grecia a los bancos privados, bancos privados franceses y alemanes en particular, fueron transferida a los hombros de los griegos, los alemanes, los españoles… los portugueses, los eslovacos...

Una vez que esa “cínica” transferencia se hizo en el nombre de la solidaridad hacia Grecia,  le decían al Gobierno griego “ya no nos importas”. Por supuesto, todavía insisto, aunque pensaban que Grecia ya no era una amenaza sistémica, todavía lo era. La tragedia fue que tuvieran la convicción de que podrían gestionar el “grexit”, y eso causó que lanzaran esas amenazas hacia mi primer ministro. Y esas amenazas funcionaron.

Pero si ellos nos hubieran “amputado” quizás el banco central durante unos meses hubiera mantenido todo en orden sin demasiadas tormentas de cara a los mercados financieros… Pero al final un billón se hubiera perdido,  el proceso de desintegración de la Eurozona hubiera sido imparable. Incluso con la pequeña Grecia. Imagina si España hubiese sido amenazada de la misma forma. Así que lleva razón, el tamaño sí importa.

«La democracia griega se ha disuelto, para todos los efectos hemos sufrido un golpe de Estado en esta última semana»

En enero usted me confesó su temor ante la perspectiva de unos “posmodernos años treinta”. Teniendo en cuenta el giro que el Gobierno griego ha hecho desde el referéndum y el daño causado a la fe de los griegos en la democracia, el hecho de que esencialmente hay leyes que no pueden aprobar en su parlamento sin el consentimiento de Bruselas, de hecho su programa de Thessaloniki está muerto, y la revuelta que está teniendo lugar en su partido, ¿cree que Syriza puede permanecer unida y evitar la desintegración política del país?

Lleva razón, la democracia griega se ha disuelto, para todos los efectos hemos sufrido un golpe de Estado en esta última semana. Nuestro gobierno ha sido forzado a elegir entre cometer un suicidio o ser ejecutados…  y al final escogió lo primero. Luego tenemos en desarrollo los posmodernos años 30.

Recuerdo que en 1930 había una fragmentación de la moneda común y hoy ocurre lo mismo. Un euro en Grecia no vale lo mismo que un euro en España, que a su vez no vale lo mismo en Alemania…

Y segundo y muy importante, la devaluación competitiva que comenzó en 1929 y que continuó en los años 30, que causó deflación, pérdida de rentas y pérdida de empleo, ya está pasando en Europa… Cuando los salarios han bajado tantísimo en España, comparado con Francia, cuando  la manufactura de coches se ha perdido en esos países y ha comenzado a establecerse en  España dada la bajada de los salarios esto es otra forma de devaluación competitiva… No está contribuyendo a la solidez de Europa, no está contribuyendo a una unión más estrecha. Ni económica ni política…

Así que el proceso de fragmentación, como en los años 30, está en todos sitios alrededor de nosotros.

Mirando al futuro, y se lo pregunto como miembro de Syriza en el parlamento, pero al mismo tiempo como alguien que está ahora mismo en contra de las últimas decisiones del Gobierno griego, ¿qué papel va a jugar en el inmediato futuro político de su país?

Mi objetivo, mi sueño y a lo que aspiro es a continuar hablando el lenguaje de la verdad, porque creo que la izquierda no tiene otra alternativa, y la izquierda no tiene el derecho de aceptar una falsa narrativa.  Por eso nunca voy a votar por este rescate, nunca.  Aunque mi vida peligrara, por decirlo así. Pero al mismo tiempo tratar de mantener la unidad de los ciudadanos. Y trato de hacerlo de la siguiente manera:

Entiendo totalmente las dificultades a las que se enfrenta Tsipras y el resto de mis compañeros en el gobierno. Entiendo que tengan sus razones para capitular y decir “tenemos que seguir luchando un día más”. Hay argumentos sólidos en ambos lados…

En el lado de personas como Tsipras, que cree que hay que vivir para luchar un día más, y en mi lado, que creo que debíamos haber hecho oposición, haber dimitido.

Esto es una decisión complicada. Esto es lo que ocurre cuando hay argumentos de peso enorme en cada lado, argumentos igualmente sólidos en ambos

Así que, de la misma forma que me considero más idealista que Alexis Tsipras, y reconociendo que es, tan de izquierdas y tan honesto como lo soy yo… al mismo tiempo, me gustaría que los que están de acuerdo con el gobierno, sepan que los que votamos que no, no somos menos responsables que ellos.

Así que responsabilidad, convicción y pureza ideológica están igualmente compartidas entre ambos lados, pero tenemos un juicio y una opinión distinta de lo que se debe hacer.

Creo que pronto lograremos mantener la unidad a pesar de las diferencias, pronto estaremos juntos y nos enfrentaremos a las políticas misantrópicas y las políticas irracionales de la unión europea

*Traducción del inglés al español por Sharay Abellán.

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