Los trabajadores sanitarios comienzan a trabajar para impedir que surjan brotes de enfermedades

PADANG (INDONESIA), 6 (Reuters/EP)

Los trabajadores sanitarios comenzaron a rociar este martes la ciudad indonesia de Padang con desinfectante para impedir que surjan brotes de enfermedades, y los helicópteros lanzaron desde el aire ayuda a los supervivientes del terremoto que sacudió hace seis días esta zona.

La misión de rescate en esta ciudad portuaria de 900.000 personas ha sido detenida, también en las zonas adyacentes, para centrarse en los esfuerzos de ayuda hacia los miles de desplazados. La ayuda llega pero, debido a la escala del desastre, las fuertes lluvias y los daños en las carreteras, la asistencia llega con cuentagotas a los supervivientes.

“Veo en la televisión que las cajas se apilan en el aeropuerto pero no llegan a las víctimas”, afirmó el gobernador de Sumatra Occidental, Gamawan Fauzi. Desde el terremoto, los residentes se han quejado de que prácticamente no han recibido ayuda, y si lo han hecho, ha sido demasiado escasa.

“Es difícil conseguir agua porque está contaminada”, afirma Agus, un residente. “No hay electricidad, y es difícil conseguir alimentos y medicamentos”, añade.

Mientras, el subdirector para Indonesia del Programa Mundial de Alimentos (PAM), Peter Guest, afirmó que el PAM está distribuyendo galletas energéticas en la zona. La televisión local Metro también muestra a los supervivientes escarbando en la tierra para alcanzar las cajas de comida lanzadas por los helicópteros. El gobernador Fauzi negó que la ayuda estuviera llegando a las manos equivocadas.

“El recibo de ayuda es firmado por el director de cada zona de distrito, por lo que así sabemos quién lo ha recibido”, afirmó Fauzi. “Creo que el riesgo de corrupción es escaso, pero si cualquier persona se está aprovechando, debe ser castigada”, añadió.

Mientras, los cadáveres, que comienzan ya a pudrirse, suponen una grave amenaza sanitaria, y los expertos sanitarios han indicado que están evaluando cualquier posible brote de cólera y tétanos. “Hay cadáveres, hay moscas, el agua es escasa, y todo esto son factores que hacen que la infección sea fácil”, afirmó el director del centro de crisis en el Ministerio de Sanidad, Rustam Pakaya. “De todas formas, estamos rociando con desinfectante la ciudad de Padang, y también realizaremos una fumigación para los mosquitos”, explicó.

Los edificios medio derrumbados en Padang comenzaron hoy a ser derribados, a pesar del miedo de que aún pueda haber personas bajo los escombros. En el hotel Ambacang, los equipos de rescate intentan extraer los cuerpos, antes de que el trabajo fuera detenido para comprobar las informaciones de que se escuchaban llantos y peticiones de ayuda.

“Huele muy, muy mal ahora en toda la zona”, afirma un miembro de estos equipos, Abdul Rasyid. “Creemos que quedan unos 80 cadáveres, algunos en la piscina y la mayor parte en el vestíbulo”, añadió.

CRÍTICAS DEL PRESIDENTE

Por otro lado, el presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, criticó a los responsables locales por no centrarse lo suficiente en las necesidades de emergencia sino en las necesidades de reconstrucción. “Lo que quiero saber es qué se está haciendo para las medidas de emergencia, como los suministros alimentarios, de electricidad y otros aspectos”, afirmó durante una reunión del Consejo de Ministros.

Pero también pidió una reconstrucción de estilo Aceh. “Bajo mi punto de vista, creo que podríamos implantar lo que se hizo en Aceh, Nias y Yogiakarta”, aseguró en referencia a la reconstrucción de Aceh, en la zona norte de Sumatra, después del tsunami que arrasó la región en 2004 y que se ha reconstruido con éxito, mientras que también se consiguió una rehabilitación masiva en la isla de Nias y en la ciudad de Yogiakarta, en Java, después de los potentes terremotos.

Mientras tanto, la Administración de Sumatra Occidental afirmó que no intentará encontrar a las más de 600 personas enterradas cuando los corrimientos de tierra provocados por el terremoto cubrieron tres aldeas en Padang, convirtiéndolas en una fosa común. “Hay pocas posibilidades de encontrar supervivientes, y estamos dando prioridad a los que tienen mayor posibilidad de sobrevivir”, afirmó el portavoz provincial, Dede Nuzul Putra.

“Las víctimas llevan enterradas más de cinco días, por lo que es poco probable que sobrevivan”, indicó. La cifra de muertos permanece en más de 600, de acuerdo con la oficina del gobernador de Sumatra Occidental.

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