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Comunistas de extrema izquierda

Mario Romero Mur se “vació” en su arremetida contra el Gobierno Torres

Destinar más dinero a luchar a lucha contra el cambio climático, a educación y a promover la igualdad, “una carta a los Reyes Magos”

Una duquesa en los calabozos franquistas

Mario Romero Mur.

Mario Romero Mur. Imagen: Círculo de Empresarios de Gran Canaria.

Juan García Hortelano murió en 1992 no sin antes contarle a Rosa María Pereda cierta huida suya de la “gristapo”, como llamábamos a la Policía Armada de Franco en “memoria” de la Geheime Staatspolizei, la Gestapo de Hitler. Ocurrió en los años 40 o 50 del siglo pasado cuando el escritor era todavía estudiante y sospecho que el dichete del cuerpo policial, bien nutrido de mastodontes uniformados, no complacía a quienes vigilaban las pulsiones desviacionistas que pudieran aquejar al mester de rojería. La humorada, pudieron pensar, favorecía a las fuerzas de choque, las humanizaban por así decir con el riesgo de popularizarlas. Mucho debieron sufrir aquellos guardianes de la ortodoxia cuando el eurocomunismo ya en puertas introdujo profana tolerancia a comentarios alienados acerca de las talentosas ocurrencias y diabluras sobre el césped de Germán o Guedes. Ya por entonces le disputaba el fútbol a la Religión como opio del pueblo.

Y me aparto del colorido local de vuelta a García Hortelano, a quien dejé en su carrera despavorida delante de la “gristapo”; uno de esos carrerones en que el corredor se golpea alternativamente los bajos traseros con sus propios talones, que es el modo fino de describir fugas despendoladas en que las patas te llegan al culo.

Escapaba, pues, el autor de “Gramática parda” de la “gristapo” y se daba ya por perdido cuando se le apareció milagrosamente un coche con gente a bordo y una señora bien puesta al volante; la que no resultó ser la Virgen de Fátima ni de la Paloma sino Luisa María Narváez, duquesa de Valencia y bisnieta del aquel general Narváez, uno de los militares que entraban y salían a cada rato de los gobiernos de Isabel II en sustitución de los que salían o para ser sustituidos por los que entraban en semejante jeridero, no sé si me explico.

Estaba entonces la duquesa al frente de las Avanzadillas Monárquicas, detestaba a Franco, apostaba por don Juan y entre sus aficiones figuraba birlarle a la “gristapo” a estudiantes acosados alejándolos en su coche del lugar de autos. Así escapó el escritor en esa ocasión.

La duquesa, claro, dio que hablar. Sobre todo tras su detención como remitente, junto a otros treinta firmantes, de una carta a Harry Truman en que se informaba al presidente USA de que Franco era un ser que no podía ser. La encerraron en una celda infestada de cucarachas pensando que así le quebrarían el ánimo mostrando así los carceleros, no saber con quién se gastaban los cuartos. Como verían enseguida porque no se le ocurrió a la duquesa sino escribir pequeñas notas poniendo a caer de un burro al Caudillo y a sus ministros en papelitos que pegaba a las cucas antes de echarlas fuera por la rendija de la puerta para que llevaran sus mensajes por toda la candonga.

No sé si es o no apócrifo el episodio pero como me lo contaron, lo cuento, qué quieren. Tampoco se sabe quién le procuró el recado de escribir ni de donde salieron los papelitos; ni se conoce el grosor del cálamo de finísimo trazo. Desde luego, no podían ser mensajeras las cucarachitas que llamábamos “inglesas”, desconocidas en las Españas. Mejor irían las “chopas” pesadas, torponas y lo bastante grandes para portar textos con un par de palabras más de las que no sabría decirles si su tamaño era exageración del subtrópico isleño o especie también extendida por las Españas. Tampoco sabría decirles qué haría la duquesa si la cuca elegida resultaba de las volonas: ni el abate Faria, que le facilitó la huida a Edmundo Dantés superaría el trance, pero cualquiera sabe.

Comunistas y de extrema izquierda

Llevo semanas sin decidirme a comentar unas lamentables declaraciones de Mario Romero Mur por aquello de que burro viejo no aprende idiomas. Pero al fin decidí ocuparme del asunto para, al menos, dejar constancia de que el Círculo de Empresarios, que preside el supradicho Romero, es institución de lo más democrática pues acepta a cualquiera de presidente.

Perdió Romero Mur la oportunidad de callarse y no disparatar al calificar al nuevo Gobierno de Canarias, como hizo, de “comunista” y de “extrema izquierda”. Se le fue la mano con el pasado comunista de Román Rodríguez, a quien le guardaba yo el secreto. Y a punto estuvo Romero de quedarse sin resuello para resolver la maldad consustancial de Podemos con un “ni te cuento”de una lógica tan determinante que habrá removido en su tumba al santo de Aquino. Ni siquiera se detuvo a pensar Romero que si alguien, cual es su caso, se presta a hacer declaraciones como las suyas es precisamente para contar cosas. De lo que debo deducir y deduzco que su verdadero objetivo era disimular una notable incapacidad intelectual para convivir con ideologías ajenas y distintas y el deseo de repartir carnets de comunistas a tipos molestos de cara a un cambio político que vuelva a hacer de la represión política de Estado. Con la misma “autoridad” que se atribuye Romero, cabe barruntar si no irán por ahí los tiros de esa derecha que transformada en una y trina sin dejar de ser la misma.

No sé lo que habrá de cierto en el caso de Román ni es asunto que me quite el sueño como se lo turba a Romero. Y en cuanto a Podemos y por lo que llevo visto, hay de todo, como en botica. Aunque, en realidad, lo que irrita de verdad es el esfuerzo patente del presidente del Círculo para engañar a la gente. Porque ahí es nada la afirmación de que el Gobierno plantea una subida de impuestos. Sin entrar para nada en si la tal subida es mucha o poca, si se va o no a producir por último, a quienes afectará más y a quien menos. Detalles a tener en cuenta por varias razones entre las que figura el hecho constatado de que en España el fraude fiscal del empresariado es un hecho reconocido y denunciado, nada desconocido y el caso español de los que destacan en la Unión Europea. Es evidente y torpe la intención de acojonar al Gobierno tratando de generar un estado de opinión negativo y ni se le ocurra tocar la fiscalidad.

En este punto, me deja perplejo su afirmación de que los impuestos hacen que “se marche el talento de Canarias”. Lo digo porque él permanece. Lo que me lleva a la demagógica conclusión que es falsa esa afirmación determinista o que carece él de talento suficiente para coger puerta o que se lo lleven. Por desgracia, no existe la información necesaria para medir hasta donde piensa llegar el Gobierno Torres y no puede armarse ningún alegato sobre la conjetura de que Romero Mur ha pretendido advertir al nuevo Gobierno que ni se le ocurra ir más allá de las emociones de la toma de posesión y que lo de la fiscalidad fue una broma de Torres. De quien afirmó que piensa castigar al consumo, en términos generales sin especificar a qué consumos se refiere, si es al de los yates y coches de alta gama o del recibo de la luz, lo que resulta indispensable para saber si se pasa o no el Gobierno.

La insensibilidad del presidente del Círculo empresarial, puede compararse a la del camellero que afirma la incapacidad del animalito para echar a andar cuando es él quien le impide ponerse en pie. O a la de los triunviros derechosos que reprochan a Sánchez no formar Gobierno al tiempo que le impiden hacerlo con la ayuda de Iglesias. No es que espere mucho del Gobierno socialista pero las cosas son como son.

Donde se luce el hombre que da gusto es en lo que se refiere al cambio climático, al aumento del presupuesto para Educación y a la implementación de la igualdad de oportunidades. De nuevo evita hablar de cuantías para quedarse en las meras intenciones programáticas lo que resulta tramposo: no puede darse por propósito deliberado, firme y decidido lo que expone un presidente en su toma de posesión pues todo cuanto diga queda a expensas de que vengan los expertos técnicos conocedores a poner los ceros correspondientes (a la derecha, claro) que permitirán o no colmar los propósitos presidenciales. Es un engaño diría que alevoso actuar de esa forma. Y me explico:

1) En lo referido al cambio climático resulta increíble que venga a poner en duda lo que es un hecho mundialmente constatando al extremo de que es de los actuales motivos de preocupación planetaria. No merece la pena entrar en este asunto para señalar el tono despreciativo con que lo aborda Romero muy en la línea negacionista de Trump, Bolsonaro, el primo granadino de Rajoy y el PP de Casado aunque haya comenzado a recoger velas.

2) En cuanto al presupuesto de Educación, criticar el propósito (no la propuesta, todavía sin formular) de aumentar el presupuesto de Educación tiene que ver bastante con la feroz insolidaridad de quienes se mueven en el marco ideológico de Romero. Lo que puede hacerse extensivo a las políticas de igualdad de oportunidades que tampoco tienen aún, que yo sepa, presupuestos del nuevo Gobierno. Si algo hay que unifica estos dos aspectos con la cuestión del cambio climático es la consideración de “carta a los Reyes Magos” en que los tiene Romero que ha revelado tan insolidario que estoy por escribirle yo a los Magos para que le traigan carbón, por majadero.

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