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¡La derecha, madre!

Albert Rivera y Pablo Casado durante el desfile del 12 de Octubre. EFE

Albert Rivera y Pablo Casado durante el desfile del 12 de Octubre. EFE

Creo que fue Luis Cernuda quien admitió que sí, que él era español, “pero sin ganas”. Lo traigo a colación porque aumenta el número de desganados, hartos de la crispación política que hizo nuevo acto de presencia con los insultos y pitadas a Pedro Sánchez en los actos del 12 de Octubre. Dado que Felipe y Zapatero también se llevaron su porción en las celebraciones que les tocaron, a diferencia de Aznar y Rajoy en sus casos, no es temeraria la sospecha de que el PP promueve abubiaduras exclusivas para los socialistas. Refuerza el barrunto de la denominación de origen pepera que destacara en el griterío el calificativo de “okupa” al presidente. En definitiva: tratan el PP y su ex marca blanca ciudadana de encochinar a la gente; porque llamar ”okupa” a Sánchez denota la deliberada ocultación por el PP a sus familiares, clientes, amigos y personas piadosas que pasaban por allí de que la moción de censura no es ocurrencia gratuita sino que está prevista en la Constitución (artículos 113, 114, 115) y la aprueba o rechaza el Congreso de los Diputados; por lo que llamar ”okupa” a Sánchez es arrumbar el texto fundamental de la democracia española por la misma derecha que se proclama hipócritamente constitucionalista en Cataluña y se cisca de vientre a chorrillo abierto en el Congreso, depositario de la soberanía nacional.    

En las celebraciones del 12 de Octubre, demostró Pablo Casado, primer espada del PP, que aprobar tropecientas asignaturas fumándose las clases tiene sus riesgos. Porque se lució discurseando en Málaga que la Hispanidad es “el hito más importante de la Humanidad, sólo comparable con la romanización”; y que España es la Nación “más vieja de Europa”, como decía Rajoy no sé si aconsejado por primo, el que lo convenció de que el cambio climático es un cuento chino.Debe ser que tampoco fue Casado a clase el día que tocaban estos asuntos  por lo que se comprende que varios historiadores (Álvarez Junco, Santos Juliá, José Luis Corral, que yo sepa) acudieran a llenar esa laguna  y aclarándole las cosas para que no siga largando cancaburradas.

En hablando de historiadores, me pareció útil una observación sobre el franquismo del hispanista francés Joseph Pérez para quien lo de Franco “más que un régimen fascista, como se escribe a veces, fue un intento de detener la historia y retornar a unos orígenes míticos: los Reyes Católicos, el imperio, el Siglo de Oro […] Franco hubiera querido borrar de la historia de España todo el siglo XIX, el liberalismo extranjero que había conducido a la degeneración del ser español” (Entender la Historia de EspañaLa Esfera de los Libros, 2011). Pérez da así a Casado la posibilidad de que lo rebajemos de facha heredero del que habitara entre nosotros,con la lucecita de El Pardo encendida de fijo, a la más tolerable y cuasi cariñosa condición de totorota; peligroso, eso sí, vista la cara de asombro de Jean-Claude Juncker, presidente del Consejo europeo, al decirle el muchacho que España “es un desastre”. Y no contento con eso el propio Casado ya ha anunciado un nuevo viaje a la capital de la UE para bloquear el proyecto de Presupuestos del Estado. Yo, de Felipe VI, estaría preocupado con los vivas al rey de este individuo. Quizá le tranquilizara que el anuncio no hundiera la Bolsa del taponazo.  

Y acabo recordando que estamos en las puertas de una etapa marcada por el rosario de citas electorales que nos espera. Tiempo habrá, si el cuerpo aguanta, de entrarle a los trabajos y los días de estos personajes que provocan la desgana. De los puntos sensibles que se me ocurren, destacaría, para hacer boca, la más que secular cuestión catalana. Porque si bien es verdad que los separatistas dinamitaron el principio de “juntos pero no revueltos”, que hacía factible la convivencia, no lo es menos que la voladura favorece el logro por la vía brava de la recentralización económica, financiera, política y administrativa que acabe con el mal llamado Estado de las Autonomías y cualquier veleidad federalista. Cataluña era baluarte de esta concepción y ya la tienen medio tumbada. No es casual, pienso, que PP y Ciudadanos, la parejita dispareja ma non troppo, predique, practique y recomiende la intransigencia feroz con repartos de banderas para profundizar en el “ellos o nosotros” que ha llevado a España al desastre no una ni dos veces.

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