eldiario.es

9

Y el otoño nació de fuego y muerte

El verano evidenció un cambio y no parece que volvamos de Éfeso a Mileto. Se sospecha, intuye, se rumorea, que un pirómano le pegó candela a la abundantísima y extra seca pinocha y recreó un infierno al estilo de Nerón con timple y cadáver en vez de lira

Incendio de Gran Canaria desde el helicóptero de la Guardia Civil

Incendio de Gran Canaria desde el helicóptero de la Guardia Civil

Y de las aguas, sin llegar a caminar sobre ellas, ( microalgas, enterococos, e-coli, emisarios mierdosos, antibióticos piraña para truchas y humanos) pasamos al fuego (incendio hambriento – corresponde a los tiempos – en las cumbres de Gran Canaria, calentamiento por fricción de un concejal nivariense y geotermia en búsqueda de futuro). Como si algo no definido nos impulsara de nuevo hacia los principios del pensamiento. A los filósofos presocráticos. Así, Tales de Mileto, más de 500 años antes de Cristo, tras dedicar los días a estrujar todos sus lóbulos cerebrales e incluso, según varios maledicentes, el bulbo raquídeo, de cara a definir qué diablos era eso de la realidad y su principio creador – el arjé – decidió, sin consenso ni urnas de ninguna clase, que era el agua el germen y umbral de la vida. Claro, que él estaba en Mileto, en un punto del litoral de la actual Turquía. Por aquellas costas, el agua del Bósforo, Mármara y el Egeo estaban presumiblemente limpias. En cuanto al Ponto Euxino (después Mar Negro), hay múltiples teorías acerca del por qué de su nombre. Dicen que se le llamó negro y no de colorfundamentalmente porque no se había inventado esa represión que significa la denominada corrección política y porque, al parecer, unos 200 metros por debajo de su superficie existe una capa de sulfuro de hidrógeno donde vive a placer una etnia microbiana que produce brunos sedimentos a razón de la oxidación anaeróbica del metano. Por otro lado, algunos científicos mantienen que, dado que ese mar tiene mucha menos salinidad que el Mediterráneo, hay turismo de masas de microalgas. Algo así como un remedo bacteriano de la marcha ibicenca o el sabor de Arguineguín y Mogán, pero sin alcohol ni éxtasis. Y estuve a punto de cambiar tu mundo …

Para no volvernos locos con tanto griego pensante, basta con señalar que dos discípulos de Tales, Anaximandro y Anaxímenes, optan por gobernarse solos y anuncian que el principio de todas las cosas es “lo indeterminado (Apeiron)”, como el PSOE, o que ese arjé reside en el aire, seguramente por aquello de Mortus est qui non respirat, resolla o resuella. Aquel que fue cocinero antes que fraile tuvo claro enseguida que Pitágoras iba a optar por el número, de modo que nos estuvieron machacando años con el triángulo rectángulo, los catetos – los hay por toneladas – la hipotenusa y su apuesta sexual por el trío, de tal manera que ésta última, la hipotenusa, al cuadrado es igual a la suma de los catetos, también al cuadrado cada uno de ellos. Por razones de equidad social. Una verdadera orgía, en definitiva. Otro ladrillo en el Muro.

Empédocles era de esos tipos que no quieren líos. De tal forma que concluyó: los principios son cuatro: tierra, agua, aire y fuego. Todos contentos y punto. No contaba con que Anaxágoras se iba a poner bravío – lo expulsan de Atenas “por ateo” – y se empecina en que todo comienza con la razón, cuestión que todavía anda dando vueltas por ahí en cualquier bar o Parlamento. En fin, que Leucipo y Demócrito hablan por vez primera del átomo, ya en los años 300 antes de Cristo, e, intencionadamente, he dejado para el final a Heráclito de Éfeso, porque este hombre tan conocido por aquello de todo pasa, todo fluye, mantiene que el arjé es el fuego – se enciende y se apaga constantemente – y plantea entre los años 546 – 480 a.C. algo que siempre me ha parecido extraordinario y que se adelanta una eternidad a la teoría del Big Bang y, con toda probabilidad, a la Evolución de las Especies de Darwin y hasta pone, sin saberlo, la primera piedra de la lucha de clases como motor de la Historia: “El universo vive en constante cambio y transformación, continuo devenir y hacerse, llegar a ser, mediante una lucha de contrarios o dialéctica”.

Heráclito de Éfeso, filósofo griego, 540 a.C. – 480 a.C. (Wiki).

Heráclito de Éfeso, filósofo griego, 540 a.C. – 480 a.C. (Wiki).

Arduo camino recorrido para llegar del agua al fuego, sobre todo ahora que a los niños los aprueban suspendiendo con leyes de Educación fuertemente cuestionables y basadas muchísimo más en la penetración ideológica que en el saber, pero ese sendero es el que yo prefiero para escalar de los sures turísticos y caniculares pantalla total al Roque Nublo, el Bentayga y el mazapán de Tejeda. Que se sospecha, intuye, se rumorea, que un pirómano le pegó candela a la abundantísima y extra seca pinocha y recreó un infierno al estilo de Nerón con timple y cadáver en vez de lira. No sé por qué me vienen ahora a la cabeza los jacobinos franceses y aquella hermosa frase del siempre presente Antonio Machado: “Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno”. El fuego ha quemado en los últimos 17 años más de 63.000 hectáreas en las Islas. Este verano ha evidenciado un importante calentamiento y, de momento, el otoño no parece que vaya a llevarnos marcha atrás, de Éfeso a Mileto.

Escribo y miro la pequeña estación meteorológica que tengo en frente: en la casa, 27,3º centígrados y 53% de humedad relativa. Tal vez haya que extender la acepción de la frase “Polvo eres y en polvo te convertirás”.

Una balada de otoño

Cuando se presenta el Otoño, exactamente a las 21 horas y 2 minutos del pasado viernes 22, escucho el chirrido de las bisagras de la puerta y avisto al equinoccio (aequi noctium), que llega blandiendo con absoluta equidad su respeto por feminam y masculum: 12 horas para el día, 12 para la noche. Si lo permite el cambio climático, el despacho cambiará, durante el Vendimiario, del iluminismo caleidoscopico del estío a los tierra de siena, rojizos y marrones de la otoñada recién nacida. Esta vez, la cesión del Testigo ha sido a sangre y fuego, la sangre tan cerca del vino y el fuego tan pegado a la muerte. Eros y Tánatos, como siempre. Y hay quien dice que el fuego que nos mata, directa o indirectamente, también puede darnos vida en una autonomía que no encuentra otro norte que el que tiene y le ha dado la Naturaleza: sol y playa. Al parecer, el Archipiélago es el único lugar de España con potencial geotérmico de alta entalpía, es decir, capaz de producir energía. Y en ello anda el Cabildo Insular, mientras devuelve los smash de Clavijo, CC y Carlos Alonso desde su revisitado insularismo. Antonio Morales ha afirmado que “Si encontramos geotermia habremos dado con la gallina de los huevos de oro para la producción de energía en Gran Canaria”.

Pruebas de geotermia en Gran Canaria. (Alejandro Ramos).

Pruebas de geotermia en Gran Canaria. (Alejandro Ramos).

Y la tierra es horadada en campos y montes en busca del imperium y la calle Pio XII se llena de zanjas para la Metroguagua que ha de venir nadie sabe cómo ha sido. ¿Y qué ha sido de El Confital y sus aguas fecales ebrias de enterococos? ¿Es todo esto real o pobre y simplón realismo mágico como esos telurios, tricontinentalidades y diversificaciones económicas tan entonados? La respuesta, para Dylan está en el viento. Para mi, en el tiempo y la caída de las hojas.

El otoño del patriarca

Durante el fin de semana los gallinazos se metieron por los balcones de la casa presidencial, destrozaron a picotazos las mallas de alambre de las ventanas y removieron con sus alas el tiempo estancado en el interior, y en la madrugada del lunes la ciudad despertó de su letargo de siglos con una tibia y tierna brisa de muerto grande y de podrida grandeza. Sólo entonces nos atrevimos a entrar sin embestir los carcomidos muros de piedra fortificada, como querían los más resueltos, ni desquiciar con yuntas de bueyes la entrada principal, como otros proponían, pues bastó con que alguien los empujara para que cedieran en sus goznes los portones blindados que en los tiempos heroicos de la casa habían resistido a las lombardas de William Dampier. Fue como penetrar en el ámbito de otra época, porque el aire era más tenue en los pozos de escombros de la vasta guarida del poder, y el silencio era más antiguo, y las cosas eran arduamente visibles en la luz decrépita. (…) porque un domingo de hacía muchos años se habían llevado al ciego callejero que por cinco centavos recitaba los versos del olvidado poeta Rubén Darío y había vuelto feliz con una morrocota legítima con que le pagaron un recital que había hecho sólo para él, aunque no lo había visto, por supuesto, no porque fuera ciego sino porque ningún mortal lo había visto desde los tiempos del vómito negro, y sin embargo sabíamos que él estaba ahí, lo sabíamos porque el mundo seguía, la vida seguía, el correo llegaba, la banda municipal tocaba la retreta de valses bobos de los sábados bajo las palmeras polvorientas y los faroles mustios de la Plaza de Armas, y otros músicos viejos reemplazaban en la banda a los músicos muertos. En los últimos años, cuando no se volvieron a oír ruidos humanos ni cantos de pájaros en el interior y se cerraron para siempre los portones blindados, sabíamos que había alguien en la casa civil porque de noche se veían luces que parecían de navegación a través de las ventanas del lado del mar, y quienes se atrevieron a acercarse oyeron desastres de pezuñas y suspiros de animal grande detrás de las paredes fortificadas, y una tarde de enero habíamos visto una vaca contemplando el crepúsculo desde el balcón presidencial, imagínese, una vaca en el balcón de la patria, qué cosa más inicua, qué país de mierda, pero se hicieron tantas conjeturas de cómo era posible que una vaca llegara hasta un balcón si todo el mundo sabía que las vacas no se trepaban por las escaleras, y menos si eran de piedra, y mucho menos si estaban alfombradas, que al final no supimos si en realidad la vimos o si era que pasamos una tarde por la Plaza de Armas y habíamos soñado caminando que habíamos visto una vaca en un balcón presidencial donde nada se había visto ni había de verse otra vez en muchos años hasta el amanecer del último viernes cuando empezaron a llegar los primeros gallinazos que se alzaron de donde estaban siempre adormilados en la cornisa del hospital de pobres, vinieron más de tierra adentro, vinieron en oleadas sucesivas desde el horizonte del mar de polvo donde estuvo el mar, volaron todo un día en círculos lentos sobre la casa del poder hasta que un rey con plumas de novia y golilla encarnada impartió una orden silenciosa y empezó aquel estropicio de vidrios, aquel viento de muerto grande, aquel entrar y salir de gallinazos por las ventanas como sólo era concebible en una casa sin autoridad (…

(Gabriel García Márquez)

"El temerario insecto que será pistoletazo por su zapato nuevo"

No sé cuando volveré a ver un saltamontes, yo que tuve cuando niño hasta un camaleón que me trajo mi padre desde el desierto de Smara hasta la ciudad que hoy es Ad Dakhla. Mientras todos hablan hiperactivamente de Cataluña, donde es icono la urna acechada, o temen una tremenda y terrible masacre, nube radiactiva vómito de misiles balísticos y ojivas nucleares entre Corea del Norte y EEUU; cuando desplantes y chulerías, que creí archivadas en los duelos del old far west o en las épicas películas de John Ford, Anthony Man, Howard Hawks, William A. Wellman, Raoul Walsh, Sam Peckinpah, Clint Eastwood y tantos otros, han vuelto para martillear pupilas y tímpanos de masas quietas e inquietas ajenas a su futuro, he advertido que hay múltiples especies que están desapareciendo para siempre, agónica y lentamente como cuando pierdes el techo que te cubre del techo del mundo. Decía Scott Fitzgerald que “cuando llega la noche, todo el mundo quiere tener a alguien a su lado”. Obviamente, hablaba de amor y soledad. Hace mucho que no escucho cantar a los grillos con esa voz que surge del roce de sus élitros, las últimas lagartijas las observé en derruidos muros de Nouackchott hace unos dos años, qué lejos quedó el miedo al zumbido de una vehemente abeja o una avispa … y las mariposas … ¿Qué fue de ellas?

María Callas, considerada la cantante de ópera más importante del siglo XX. (Wiki).

María Callas, considerada la cantante de ópera más importante del siglo XX. (Wiki).

Los incendios, sombras del Nublo, riscales los de Tejeda, cadenas de mis montañas, montañas las de mi tierra … los incendios y la sequía parecen estar destruyendo sin piedad ecosistemas minúsculos al estúpido, enormemente importantes para la mente cultivada y despierta conciencia. He leído un interesante trabajo de Javier Rico (El País) donde se recogen opiniones de científicos que observan como se marchan aquellos pequeños seres que acompañaron nuestra infancia.

Ya es difícil ver un pájaro en Las Palmas de Gran Canaria. Sólo quedan las palomas que, en otro tiempo símbolo de tantas cosas, han bajado al asfalto para enfermar de tubos de escape y plaguicidas. Son ratas con alas, agonizantes roedores de superficie, que las otras cuyo número nos supera viven de negro bajo pasos de gente que va y que viene y neumáticos que vienen y van. He vuelto a leer que “cada vez hay menos saltamontes, grillos, abejas y mariposas porque muchas de estas especies, que polinizan el 84% de las plantas que nos sirven de alimento, están amenazadas”. Atendiendo al consejo de Scott, he querido tener esta noche alguien a mi lado, para no sentir esa terrible soledad que es la impotencia. Y María, María Callas, ella, que se alejó hace 40 años, me ha confortado con su voz.

Epílogo

Alea jacta est. Nunca me contrataron en el Oráculo de Delfos. El celebérrimo 1-O, ahí, a la vuelta de la esquina, a la vuelta de la tortilla, lo espero como Penélope. Sentado en la estación. Consciente de que todo se ha hecho mal y de que nunca volveré a ver la Catalunya que fue, ni a vivir mis tardes en Camprodón tocando el saxo tenor al aire libre delante de tres gigantescos abetos. Se le puede pedir corazón a los hombres, pero no a la Historia diseñada por hombres sin corazón. Todo es posible cuando las masas se demencian. De un signo u otro. Para mi, en este caso, las fronteras son mucho menos importantes que una convivencia destruida. Pobre infeliz. Se paró tu reloj infantil. Una tarde plomiza de abril. Cuando se fue tu amante. Se marchitó en tu huerto hasta la última flor. No hay un sauce en la calle Mayor. Para Penélope.

Muy Bien, has hecho Like

¿Qué tipo de error has visto?
¿La sugerencia que quieres realizar no está entre estas opciones? Puedes realizar otro tipo de consultas en eldiario.es responde.
Error ortográfico o gramatical Dato erróneo

¡Muchas gracias por tu ayuda!
El equipo de redacción de eldiario.es revisará el texto teniendo en cuenta tu reporte.

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha