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El manual de Ramón Araújo para sobrevivir a La Bajada

El humorista satírico estrena este jueves en el bar Negresco-Acera Ancha de Santa Cruz de La Palma un monólogo en el que analiza los “daños colaterales” de las fiestas lustrales, como “la invasión de familiares y alienígenas mutantes”. Para salir indemne del evento quinquenal propone “emigrar” o “divertirse con todas las consecuencias”.

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Ramón Araújo ha analizado los 'daños colaterales' de La Bajada. Foto: LUZ RODRÍGUEZ

Ramón Araújo ha analizado los 'daños colaterales' de La Bajada. Foto: LUZ RODRÍGUEZ

Tiene el honor ser el primero que ha analizado en profundidad los “daños colaterales” de la Bajada de la Virgen de las Nieves, la patrona de los palmeros. Ramón Araújo, humorista satírico, cómico y hombre de convicciones variables -“un rato creo en Dios y otro soy ateo, depende como me cuadre”- estrena este jueves, a partir de las 21.00 horas, más o menos, en el bar Negresco-Acera Ancha de Santa Cruz de La Palma, su monólogo ‘Bajada de la Virgen. Manual de supervivencia’.

La cosa no es para reírse, porque durante las fiestas lustrales se pueden producir verdaderos ‘choques de trenes’ en la convivencia familiar que amenazan seriamente las relaciones personales. “Hay un fenómeno curioso, lo que yo denomino, sin querer ofender a nadie, un ‘daño colateral’ de La Bajada, y es la invasión de familiares y alienígenas mutantes en tu propia casa, porque tus parientes, a su vez, invitan a otros -que pueden llegar hasta con 15 maletas- y al final es una cadena como las subcontratas de las empresas”, ha manifestado a LA PALMA AHORA sentado en las escalinatas de la iglesia de El Salvador, con un paraguas negro en una mano y actitud reflexiva, rota, de vez en cuando, por sonoras carcajadas. “Quizás mi monólogo es hiperrealista, pero no exagero tanto: se produce una invasión en toda regla en tu casa, y tienes dos opciones: o emigrar –si puedes- o ser hospitalario y divertirte con todas las consecuencias”, propone.

Araújo explica que su monólogo recoge “cuestiones tópicas que dan mucho juego sobre las grandes fiestas como los Sanfermines, las Fallas de Valencia, la Semana Santa de Sevilla o la propia Bajada de la Virgen”. “Lo que ocurre en estos grandes acontecimientos festivos es que hay una emigración de los residentes de esas ciudades, la gente se va huyendo, y cuando se produce una emigración espontánea eso significa que se trata de una fiesta magnífica, una gran fiesta”. Pone el ejemplo de los pamplonicas que “se van de Pamplona en los Sanfermines y en los encierros los que corren son de Nueva York”. Insiste en que “tenemos una fiesta importantísima cuando hay emigración, pero me refiero a fiestas que abarcan un periodo de tiempo largo, no como Los Indianos, que es solo un día, ahí no puede haber daños colaterales muy grandes; Los Indianos es lo que yo llamo la ‘tormenta perfecta’ porque tiene una gran intensidad y es muy breve”. “Pero si la fiesta dura un mes o dos, con semanas intensísimas, entonces sí que hay un problema, porque mucha gente no puede aguantar eso ni económica ni psicológicamente”, asegura. La Bajada, añade, “entra dentro de las grandes fiestas, de los grandes eventos, que en este caso es quinquenal, y es que en realidad se hace cada cinco años para que la gente tenga tiempo de recuperarse”.

Pero de los ‘daños colaterales’ de La Bajada, el peor, sin duda, es la invasión de familiares. “El palmero es hospitalario genéticamente, por tanto, tenemos que recibir a la gente y ser lo más amables posibles con ella, porque es tu fiesta, quieres invitar, pagar y quedar bien. Y tienes dos opciones, o quedar bien o largarte, aunque hay un territorio intermedio, una zona gris, que es irte a una casa de campo, si la tienes, y bajar disfrazado algunos días a Santa Cruz de La Palma para que no te conozcan”. “Los cinco años se te hacen cortos, porque no has pagado el crédito de la anterior, como le pasa a las administraciones, y es que no puedes celebrar La Bajada a medidas, porque quedas mal, sobre todo si tienes en casa a familiares, y muchos quieren ver dos o tres veces a Los Enanos, vienen con hambre de enanos”, dice Ramón, y añade: “Si has ahorrado o has pedido un crédito, pues te puedes permitir ir a todo y pasártelo bien, de lo contrario, mejor es que emigres o que celebres La Bajada cada diez años”.

Aunque reconoce que también hay familiares que “vienen y pagan, hay parientes y parientes”. “Si tienes la suerte de que son allegados prudentes que echan una mano en casa y contribuyen con los gastos, perfecto; si no es así, por una cuestión puramente de salud y supervivencia, recomiendo pasar, aunque sepas que es una fiesta magnífica, con grandes actuaciones, pero, tío, antes de que te caiga una invasión muy fuerte, de esas de subcontrata, más vale que te largues de tu casa y alquiles una en San Sebastián, sobre todo en la parte alta de la ciudad que está más protegida; en los grandes ataques hay que situarse en las zonas altas, como hacían los guanches”. “Si has tenido una mala experiencia ya no querrás saber nada de invasiones alienígenas, te largas de casa como sea”, afirma sin ningún resquicio de duda.

Las convicciones religiosas de Ramón Araújo también son ‘mutantes’, dependen del viento que sople. “Soy devoto de la Virgen de Las Nieves, pero a veces creo en Dios y a veces no; si voy a misa, creo en ese momento, pero luego, a lo mejor no, según me cuadre; otros días me siento ateo, porque soy un ‘dudador’ nato”. Y revela algo que se sospechaba: “La Virgen de las Nieves es la única que se está preocupando en La Palma por el turismo; los días que no soy ateo y me desplazo a rezar al santuario veo cómo llegan guaguas repletas de gente devota cargada de escapularios y gran profusión de agua bendita y se hacen selfies con la virgen, y ella aguanta todo eso solo por el turismo, porque sabe que tiene que contribuir con el sector, es la única que está haciendo algo, porque si analizáramos el resto de la política turística… Bueno, ahora no es el momento”. Los ensayos de Los Enanos ya han comenzado y La Bajada se aproxima, así que el manual de Ramón Araújo es un libro imprescindible –casi como de autoayuda- en los meses previos al acontecimiento quinquenal. “O te largas o te quedas con todas las consecuencias, tú mismo”.

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