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Hospital de Nuestra Señora de los Dolores

Hospital de Dolores

“…la fundación tuvo licencia de su santidad León X, de gloriosa memoria a ruego de los catholicos reyes don Fernando y doña Jhoana como consta en San Pedro a treinta de Junio del año de la encarnación de Xpto (nuestro señor) de mile y quinientos catorce en el segundo año de su pontificado…”.

“…a todos los que mueran en el dicho hospital, y a los que visitaren su iglesia devotamente en la fiesta de la Concepción de Nuestra Señora y ayudar en para el edificio y de las cosas más necesarias en dicho hospital… estando contritos y confesados y indulgencia plenaria de todos sus pecados y los que la visitaren el día de San Telmo con las mismas condiciones diez mil años de perdón y en el día de los inocentes dos mil años…”.

Mucha de la información referida al Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores de Santa Cruz de La Palma ha desaparecido como consecuencia de los diferentes ataques piráticos que sufrió la Isla a lo largo del siglo XVI. Fue determinante el del pirata Le Clerc en el año 1553.

“Se tengan cerradas las puertas del patio, así por la honestidad de los que estén dentro como por la seguridad de los que hay en el hospital”.

En el año 1542 se creó en el hospital la confraternidad de la Misericordia, al frente tenía un mayordomo que coordinaba todas las labores de trabajo en el centro benéfico; recogía limosnas tanto para los pobres como para los niños abandonados. Estaba ayudado por un grupo de hombres y mujeres, cuyo objetivo era paliar la mucha pobreza que había en la ciudad palmera en esos momentos.

Expósitos cuna

Un pequeño torno situado en la Calle Jorós recibió durante tres siglos a todos aquellos niños y niñas que por diferentes razones no pudieron ser criados por sus padres.

“En nueve de enero de 1673 años fue echada en la cuna de la casa hospital de esta ciudad, una niña la cual fue bautizada en dicho día en la iglesia parroquial del Salvador de esta ciudad y le fue puesto el nombre de Melchora fue su padrino Nicolás de Aista clérigo de menores órdenes diose a criar a Ana Brito mujer libre de esta ciudad que vive en el lomo de las monjas”. “Nodriza en el establecimiento para alimentar a los niños desde que entran en la casa cuna hasta el momento en que se den a criar fuera de él a nodrizas diseminadas en toda la ysla”.

En la Cuna del Hospital de Dolores se prestaba especial atención a los niños abandonados, por ser el grupo que requería ayuda de forma inmediata, llegando a utilizarse para su sustento las limosnas depositadas para otros menesteres, como el embellecimiento del oratorio.

La mortalidad infantil era muy elevada ya que se deduce que por cada treinta niños depositados, moría una media de cuatro a seis los primeros meses, cuando en Europa lo normal era de seis a ocho por cada cien en los primeros meses. Por no tener recursos la mayoría de los niños fueron dados a ‘amas de crías’, diseminadas por toda la Isla, a las cuales se les tenía que pagar por este servicio, pero no siempre era así, ya que el hospital no poseía recursos. Las distancias y las pésimas comunicaciones tampoco contribuyeron a que estas mujeres cobraran la paga asignada, y lo habitual era que se encariñaran con los niños y estos pasaran a formar parte de su familia.

“Se han intervenido en curación de pobres y lactancia de niños expósitos sin que por esta razón se puedan omitir los muchos pobres que concurren y por falta de medios no se les admite… por la urgente necesidad de los niños expósitos… de este modo vi contribuyendo a las amas de cría que claman con justa razón por lo que se les debe… que habiendo salido de sus casas cinco y seis leguas de distancia solamente a cobrar se retornen sin pagarlas…”

El hospital adquirió desde muy pronto el compromiso de casar algunas huérfanas, y para ello contaba con los legados de algunos señores importantes, así como de muchas personas de buena voluntad. Entre los más destacados benefactores se encontraba Don Luis Vandeval.

Siglo XVIII. Soluciones necesarias

“El estado mui deplorable (del hospital) por la confusión de sus papeles como por no haberse aprobado ni haber dado las cuentas desde principios de siglo”.            Será la Junta de Caridad, fundada en 1792, compuesta en principio por diez sacerdotes y doce seglares “precedidos de su vicario foráneo”, poseedora de atribuciones para nombrar mayordomo y contratar el servicio necesario para el hospital, comprobar que los enfermos y los niños de la cuna estaban bien atendidos, así como visitar diariamente a los enfermos.           

“…debe realizar informes de la conducta de los dependientes y sirvientes externos del establecimiento y de los enfermos, y si a estos, se les atiende como corresponde y con su gestión al método presente facultativo”. “Tendrá un libro para sentar la partida de cada enfermo que interne en el hospital en ella se expresará el nombre y apellidos, edad, enfermedad, además del día en que entre, sale o fallece”.

Será esta reflexión sobre la historia del hospital, la que aportará como conclusión la necesidad de dividirlo en ramas independientes entre sí, aunque regidas por una dirección común, quedando así plenamente diferenciadas. El hospital por un lado, la Cuna por otro y por último, la iglesia. No se había considerado realizar las cuentas por separado, pues la mayoría de los mayordomos apenas poseía formación. Hecho este que queda solventado a partir de este preciso instante, pues se nombraron tres administradores diferentes consiguiendo de esta manera que el orden tan esquivo a la historia del hospital se hiciera presente.

“Desde el restablecimiento de la junta, ha mirado siempre con dolor lo que sucede con estos tiernos desvalidos, aún en su prima entrada en esta casa porque la cría este en el mismo cuarto donde se curan los enfermos, respirando los vapores fétidos de estos y sus enfermedades. La junta por falta de algún caudal había podido proporcionar acomodarles en otra presa para que había comodidad siempre que haiga fondos para ello”.

Soluciones aportadas por el Padre Díaz. 1822

-Una casa de maternidad en el ex convento de las Dominicas dividido en tres departamentos.“Un lugar donde las mujeres que han concebido ilegítimamente salve su honra y se eviten las infanticidas”.“Una cuna para la lactancia de los niños expósitos”.“Un lugar donde se conserven y cuiden a los niños abandonados hasta los años de edad”. “Y en la iglesia del dicho convento se formará una escuela de primas letras, esto sería una ventaja para los niños de la casa como también para el pueblo, para ponerle las dos escuelas la de la dte iglesia y otra en la ermita de Santa Catalina…”.

-Casa de Hospitalidad – Clarisas

El Padre Díaz realiza un programa de nueva ubicación para el Hospital de Dolores, el cual estaría enclavado en el exconvento de Clarisas, siendo mantenido por los legados donados a lo largo de los años, así como sus propias posesiones.

-Una casa de socorro en el Convento de San Francisco

Se instalaría en el convento de San Francisco. Se crearía para acoger a los indigentes, inválidos, pues.

“… en una palabra en todas partes hay personas que necesitan los socorros de una beneficencia ilustrada…”.

Este plan, a pesar de lo avanzado en el tiempo que nos pueda parecer, no se llevó a cabo.

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