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Museo de la desfachatez contemporánea

Nació con la mala fe de la utilización de la buena fe de los creativos y ciudadanos que creyeron en la idea y colaboraron desinteresadamente en el proyecto.

Ha pasado un año de la gloriosa inauguración del Museo de Arte Contemporáneo de Santa Cruz de La Palma.   Ha pasado un año y unas elecciones municipales. Los votos del anterior alcalde junto con los del actual y sus partidos políticos dan la estocada al Museo de Arte Contemporáneo (MAC) al votar en pleno municipal la privatización de parte del mismo y al concederle a la empresa privada más de la mitad del museo como sede de un centro de interpretación.

Anterior alcalde que dejó atado y bien atado la concesión de dicho centro y que ahora ocupa un sillón en la oposición sin responsabilidades sobre las actuaciones políticas en su mandato. Situaciones (por llamarlas de alguna manera) que no se darían si los responsables tuvieran que hacer frente de lo que amarran bien amarrado, con su patrimonio particular cuando dejan su cargo público.

Me parece muy curiosa la encuesta que sale en este mismo diario que ante la pregunta ‘¿Cuentan los políticos con los palmeros a la hora de planificar el modelo de desarrollo insular?’, un noventa y cuatro por ciento contesta no, y tan solo un cinco por ciento contesta sí… Sin comentarios.

Siguiendo el curso de los acontecimientos podríamos decir que el Museo de Arte Contemporáneo nació muerto. Nació con prisas antes de acabar la anterior legislatura y presuntamente con la idea de destinarlo a fines privados. Nació con la mala fe de la utilización de la buena fe de los creativos y ciudadanos que creyeron en la idea y colaboraron desinteresadamente a que Santa Cruz de La Palma y la isla tuvieran por fin un museo de arte contemporáneo… ¡Nunca aprenderemos!

Después de vivir en carnes propias las mentiras, la utilización y el desprecio de nuestros representantes públicos hacia los donantes y la cultura en general para que este proyecto se hiciera realidad, ya es hora de que a algunos se les caiga la careta de trabajar por el bien común y es la gota que colma el vaso de hasta dónde son capaces de llegar a espaldas de los ciudadanos.

La obra (cuadros, fotos, esculturas, etc.,) que estaba expuesta al público en la mitad superior del museo, es decir en su parte privatizada, se ha descolgado, transportado, almacenado sin que existiera la más mínima comunicación a los donantes. Se han pasado por el forro de la unilateralidad cualquier contacto, información, comunicación, reunión, con los legítimos propietarios de la obra: sus autores.

Se ha obviado todo protocolo para la manipulación y transporte de obra de arte. Se ha manipulado descaradamente a pintores, fotógrafos, escultores, fundaciones y ciudadanos, incluidos todas las autoridades que con o sin conocimiento de los intereses que presuntamente movían su inauguración, asistieron, aplaudieron y dieron la bienvenida a la misma.

No olvidemos que tres días antes de inaugurarlo ya se comunicaba en prensa su privatización. Como no quisiera repetirme, a los interesados en la historia del desarrollo de la creación del museo hasta nuestros días, les remito a la hemeroteca de lapalmaahora.com, sección de artículos de opinión, al artículo titulado ‘¿Tiene que ser un negocio un Museo de Arte Contemporáneo? No, es cultura’.

Nació muerto porque su destino ya estaba marcado para que así fuera. Primero y sin entrar en detalles, se elimina del proyecto a la persona que ejercía de gerente y que se encargó de darle forma. Es en ese momento cuando los políticos de turno toman bajo su tutela la prisa por su apertura, sin que a partir de entonces el museo haya tenido ni una dirección ni una gerencia y ni tan siquiera un mínimo interés de los mismos en que el proyecto salga adelante con éxito.

Actualmente hemos llegado al punto en que no sabemos en qué estado se encuentra la obra que hemos donado, no sabemos quien la descolgó, transportó y almacenó. Todo esto realizado presuntamente por personas no cualificadas y sin seguir protocolo alguno al respecto. No tenemos ninguna información de dónde está, ni se nos ha pedido nuestra autorización para hacerlo, ni se nos ha comunicado nada al respecto. En todo este tiempo ni siquiera se nos ha comunicado oficialmente que se convertiría en un centro de interpretación.

Es lo que esperábamos muchos para que ya quede clara la desfachatez con que se ha actuado por nuestros representantes públicos en relación al Museo de Arte Contemporáneo. Museo que según nuestro criterio está agonizante, si no definitivamente muerto. Especialmente a partir del día de hoy. Lo habéis logrado… ¡Felicidades! El caballo de Troya funciona.

Muchos autores piensan retirar su obra y las fundaciones donantes suponemos que por su seriedad, no se prestarán a este paripé.

Paripé que al fin y al cabo es lo que suponemos que presuntamente era el objetivo final... que el museo se autodiluya y después de usar fondos públicos para su creación, quede el edificio para fines privados.

Presuntamente fondos de la Unión Europea para que sea utilizado única y exclusivamente como Museo de Arte Contemporáneo. Fondos de la Unión Europea dicho públicamente durante años por los mismos representantes públicos que ahora niegan su procedencia. No seré yo quien lo juzgue…

Sentimos vergüenza ajena cada vez que nos preguntan y tratamos de explicar la increíble historia de un Museo de Arte Contemporáneo que al poco tiempo de su inauguración se concede más de la mitad de su espacio a una empresa privada para una actividad ajena al mismo… ¡Y tan campantes! ¡aquí en mi Isla es que somos así! Si no fuera por lo cutre y casposo que suena sería de risa. Ya somos un gran referente para el mundo de la cultura. Estamos haciendo historia. Por favor: retiren el cartel de ‘museo’ de la entrada…Nos harían un gran favor a los que nos avergonzamos de sus decisiones.

Por mi parte pueden poner lo que quieran en lo que resta del malogrado museo. El centro de interpretación que deseen o que su capacidad neuronal les permita. Pueden repartirlo entre las empresas interactivas interesadas en concursar. Les queda un gran abanico de posibilidades para seguir mirándose el ombligo: museo del marquesote, centro de interpretación de la rapadura, museo del chicharrón con gofio… y un largo etcétera. Hay donde elegir.

Dejen para el final el Museo de la Desfachatez   Contemporánea, que con suerte algún día los ciudadanos, esos que les pagan sus sueldos y a los que ustedes conocen como administrados, puedan ver e interpretar sus acciones.

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