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Para lo que me pagan


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Al haber permitido la sociedad actual el triunfo del capitalismo en uno de sus aspectos más devoradores, como es el consumismo, la dependencia de un salario nos convierte en seres vulnerables. Sin embargo se dan algunas realidades que conviene mencionar:

1) Existen personas que han vivido pensando que la empresa donde trabajaban era suya, sacrificando vidas y familias, todo para sacar adelante a la empresa. Llegando un momento, la avaricia de determinados empresarios o la crisis provocada por una avaricia similar, los dejó sin trabajo. Siendo el comportamiento de estas personas otro triunfo del capitalismo, que no sólo devora recursos, también devora personas.

2) Aunque haya quien esté en contra, hay personas que ganan mucho dinero, porque se lo merecen, y no me refiero al disparate interesado por los grandes poderes económicos de ganar lo que no está escrito a través de los deportistas de élite, me refiero a doctores, investigadores, científicos… cuando se da el caso, que no siempre es así.

3) Personas que sufren la desdicha de tener a todos los miembros de su familia en paro, viendo como se agotan las ayudas, comprobando que no tienen con qué satisfacer el mínimo consumismo a que nos ha llevado este mundo.

4) El caso que menciono en este texto, aquel contratado por las administraciones públicas, supuestamente para ayudar a su familia, y que su bandera es la ley del mínimo esfuerzo, y ante cualquier solicitud de explicación por su comportamiento, su respuesta siempre es “para lo que me pagan”.

Es necesario que todas esas personas que se excusan en el “para lo que me pagan”, y los lectores en general sepan lo siguiente:

a) Su sueldo lo pagan todos los asalariados, por mucha ayuda del Fondo Social Europeo que reciban las administraciones públicas, sin olvidar que hay asalariados que cobren menos que esos trabajadores que lideran la ley del mínimo esfuerzo.

b) Hay personas en su mismo municipio, que desearían tener esa misma oportunidad, aunque sólo sea por un mes.

c) De las palabras de estas personas, se desprende que no han pasado mucha necesidad, si hubieran pasado necesidad, agradecerían ese mínimo sueldo, y no buscarían comparaciones.

d) Estas personas por lo general hacen un gran consumo de productos y servicios procedentes de grandes multinacionales, como luz, telefonía móvil, Internet… cuyos máximos responsables, si que cobran cantidades de insulto, de tal modo que una parte importante de ese sueldo, no repercute ni en su familia, ni en su localidad.

Prodigarse en más reflexiones, como aquellos que no aceptan determinados trabajos, porque es poco lo que les van a pagar, no va a cambiar la actitud de estas personas, pero sí rogaría a los lectores que dentro de sus posibilidades, ayudarán a construir una sociedad más justa, para reducir los malos ejemplos que hoy menciono en este artículo.

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