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ENTREVISTA

Antonio Castro reconoce que desea pasar a un ámbito de “más tranquilidad”

El actual presidente del Parlamento de Canarias y líder carismático de los nacionalistas palmeros, no obstante, no oculta que su experiencia "no se debería desperdiciar del todo".

Ve "difícil" que mejore la percepción de los políticos mientras haya crisis y avala a Ruano para coger el relevo en la Presidencia.

Afirma que el Parlamento ha cambiado "una barbaridad" y es más cercano a los ciudadanos.

Antonio Castro Cordobez. Foto: Europa Press

Antonio Castro Cordobez. Foto: Europa Press

El presidente del Parlamento de Canarias, Antonio Castro, afirma que la Cámara regional ha cambiado "una barbaridad" desde 2007 -momento en el que accede a la Presidencia- y se ha acercado "mucho más" a los ciudadanos gracias a las nuevas tecnologías y a una mayor apuesta por la transparencia.

En una entrevista concedida a Europa Press, ha remarcado la "austeridad" impulsada en las dos últimas legislaturas, con un presupuesto que ronda el 60 por ciento del que había en 2008 y una bajada de gastos del 40 por ciento, y la reforma del reglamento.

 Asimismo, ha destacado que no se han cubierto muchas bajas por jubilación de la plantilla de personal, y las retribuciones que perciben los diputados han bajado un 15 por ciento desde que empezó la crisis.

 "Ha habido una transformación absoluta y tantas modificaciones que el Parlamento es completamente distinto a cómo yo me lo encontré", señala, al tiempo que reconoce que le ha tocado gestionar la presidencia en una época "de plena crisis".

 En su opinión, el avance "más espectacular" es que los ciudadanos puedan seguir en tiempo real la actividad parlamentaria a través de internet, y espera, incluso, que "en dos o tres meses" ya pueda estar instalado el sistema de comunicación entre los ciudadanos y los diputados para que, "de alguna manera", se pueda participar en los plenos y en las reuniones de comisiones.

 "Esto es un avance que los efectos, que son muy positivos y muy amplios, se irán viendo e implantando a medida que pase el tiempo y todos se familiaricen y se interesen por estos sistemas", comenta.

 Castro ha valorado también que el Parlamento haya recibido el Premio a la Concordia por sus actividades extraparlamentarias que le han permitido estar "más en contacto" con la sociedad, y dice que se siente "querido y respetado" por la gente. "Me siento encantado de estar sirviendo y de haber servido a toda nuestra gente lo mejor posible", indica.

Sobre los diputados, afirma que su actitud siempre ha sido "muy correcta y generosa" más allá de los chascarrillos y anécdotas que genera la actividad parlamentaria, momentos en los que todos "perdemos un poco los papeles", reconoce.

 "La realidad, puedo asegurar honrada y honestamente, es que cuando sucede alguna anécdota de este tipo es porque el diputado o diputada no respeta, no asumen lo que dice el reglamento, y entonces el presidente está en la obligación de frenar los ímpetus", comenta.

No obstante, dice que en ocho años no llegan a media docena de momentos de tensión, "no incontrolada, pero sí de una tensión elevada", pero no pasan de ser anécdotas "que luego tienen una trascendencia mucho mayor porque es lo que se sale de lo habitual".

Sería “un error gravísimo” que desapareciera la Cámara

 Castro reconoce también que "mientras dure la crisis" es "difícil" que mejore la percepción de los ciudadanos sobre la política ya que la sociedad está "peor" que entre 2004 y 2006, cuando Canarias tenía una "economía esplendorosa".

 "Cuando ha habido una situación de estas características, todos, por algo muy lógico, muy natural, pero también muy humano, siempre echan la culpa al otro, y lo más fácil es decir que los políticos son los responsables de todo y no se distingue entre la institución y las personas que están en la institución", señala.

 No obstante, indica que es un "error gravísimo" que algunas voces digan que el Parlamento habría que cerrarlo porque no sirve, ya que "un demócrata" debe respetar el Estado de Derecho y las leyes que regulan la convivencia. "La institución hay que respetarla, potenciarla y defenderla siempre en un Estado de Derecho y democrático. Las personas, si no cumplen, se cambian", explica.

 Para luchar contra este descrédito de los políticos, afirma que hay que hacer un "gran esfuerzo" por mejorar la situación de las personas que más sufren la crisis, y en ese sentido, no duda de que "la clave" es generar empleo.

 Sobre la composición del próximo Parlamento -las encuestas coinciden en la entrada de Podemos-, dice que es un fenómeno que "no es nuevo" pero ha irrumpido "con fuerza", y es una "opción más" para los votantes.

 No obstante, señala que "lo importante" en el Parlamento es garantizar la gobernabilidad, y eso dependerá de las personas, las coyunturas o los pactos, no de si la Cámara es más o menos plural. "Si entra, será una fuerza más, respetada y tendrá su función, no sabemos si de gobierno o de oposición", apunta.

 "Mi deseo, ya digo, es no estar en primera línea de la política”

En cuanto a su futuro político, reconoce que desea pasar a un ámbito "de más tranquilidad, de menos agobio, de menos intensidad", aunque no oculta que su experiencia "no se debería desperdiciar del todo".

 "Mi deseo, ya digo, es no estar en primera línea de la política. A partir de ahí, pues a disposición del partido y, en función de lo que haya, de lo que se plantee, no por mí, sino por quienes dirigen el partido, lo pensaría", comenta.

 Tampoco oculta que el actual presidente del Grupo Parlamentario Nacionalista, José Miguel Ruano, podría ser un gran relevo en la Presidencia de la Cámara porque "es una persona valiosísima" y tiene "méritos sobrados".

 Cree que con Ruano al frente, el Parlamento "mejoraría mucho", y sostiene que lo haría "muy bien". "Es letrado de esta casa, ha estado en el Gobierno, tiene un recorrido político bueno, sería un magnífico presidente del Parlamento. Si yo estuviera de diputado, lo votaría", apunta.

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