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Portu y Sarasola fingieron ser policías franceses para robar una caravana

MADRID

Los etarras Igor Portu y Mattin Sarasola fingieron ser policías franceses cuando en agosto de 2007 abordaron a una pareja y su hijo de cuatro años en la localidad francesa de Messanges, a los que retuvieron durante tres días y robaron una caravana que otros miembros de la organización terrorista cargaron de explosivos y abandonaron en un paraje de Coves de Vinromà (Castellón).

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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

Igor Portu Y Mattin Sarasola En La Audiencia Nacional

Igor Portu Y Mattin Sarasola En La Audiencia Nacional

Los etarras Igor Portu y Mattin Sarasola fingieron ser policías franceses cuando en agosto de 2007 abordaron a una pareja y su hijo de cuatro años en la localidad francesa de Messanges, a los que retuvieron durante tres días y robaron una caravana que otros miembros de la organización terrorista cargaron de explosivos y abandonaron en un paraje de Coves de Vinromà (Castellón).

Así lo han manifestado los dos testigos durante el juicio que ha comenzado a celebrarse en la Audiencia Nacional contra los dos miembros del 'comando Elurra', que se enfrentan a sendas penas de 67 años de cárcel por estos hechos que, según la Fiscalía, tenían como objetivo "cometer una acción terrorista en una zona del Levante español".

Portu y Sarasola, que fueron condenados en mayo del año pasado a 1.040 años de cárcel por el atentado contra la T-4 del aeropuerto de Barajas, en el que murieron dos ciudadanos ecuatorianos, se han negado a declarar durante la vista oral argumentando que no aceptan "la autoridad del tribunal".

"MATAR A LA MUJER Y AL NIÑO"

Las dos víctimas han relatado ante el tribunal que el viernes 24 de agosto de 2007, a las siete de la mañana, unos desconocidos tocaron la puerta de su caravana y, tras mostrar una placa de policía y hablarles en francés, les trasladaron a un aparcamiento solitario. Allí, les informaron de que pertenecían a ETA y les pidieron que permanecieran "callados" para que no les pasara nada.

"Nos explicaron que no nos iban a hacer nada, que les hiciéramos caso en lo que nos decían y que lo único que querían era la furgoneta, que íbamos a estar unos días con ellos y que después nos dejarían ir", ha señado la madre, que ha explicado, visiblemente nerviosa, que uno de los asaltantes iba a cara descubierta y los demás ocultaban su rostro con capuchas.

El hombre ha dicho que la persona que le abordó, "un joven de pelo corto" al que no podría reconocer porque se acababa de despertar y "veía todo borroso", le amenazó con "matar a la mujer y al niño" y, tras mantener un forcejeo con él, le empujó dentro de la furgoneta. Los otros tres tenían aspecto de "militares" y ocultaban su rostro con una especie de capuchas.

Tras atarles las manos y ponerles un antifaz, los etarras condujeron el vehículo durante un par de horas y encerraron a la pareja y su hijo en la habitación de una vivienda de la localidad de Gurs, donde los dos adultos fueron atados al somier de una cama. Aunque les habían anunciado que les liberarían el domingo 26, los etarras no les trasladaron a un pinar cercano hasta la mañana del lunes 27. "Estaban esperando que les dijeran algo, no sé si ver noticias o algo", ha señalado la mujer.

PROVOCÓ DAÑOS AL EXPLOTAR

La caravana, que contenía entre 500 y 1.000 kilos de amonal y pentrita, fue explosionada de forma controlada por la Policía en la mañana del domingo. Durante el juicio, que se reanudará el martes, ha declarado por videoconferencia un agente de la Guardia Civil que ha explicado que la explosión provocó un "cráter enorme", destrozó una torre de alta tensión y afectó a varias masías que estaban situadas a 200 metros de distancia.

La abogada defensora de los dos etarras, que están acusados por tres delitos de detención ilegal, estragos terroristas, tenencia de explosivos y robo, ha alegado que sus representados están procesados en una causa que se sigue en Francia por los mismos hechos.

En su escrito provisional de conclusiones, la fiscal Rosa Ana Lledó precisa que la experiencia provocó a la pareja estrés post-traumático y alteraciones del sueño. Pide por los daños morales sufridos una indemnización de 40.000 euros para cada uno de ellos y 20.000 más en el caso del hijo.

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