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28.000 euros del Cabildo de Gran Canaria para que la socia del exconsejero de Deportes jugara con el tenista Ivan Lendl

El que fuera número 1 de la ATP fue contratado por el Cabildo de Gran Canaria por iniciativa de Lucas Bravo de Laguna (PP) para ejercer de “embajador” del Mundial de Baloncesto 2014

La tenista Noelia Pérez, actual socia del exdirigente popular, impartió un curso con el campeón del mundo e ídolo deportivo del político y peloteó un rato con él en el Gran Canaria Arena

Su equipo, alarmado por la sucesión de ocurrencias en el Instituto Insular de Deportes, ralentizó otro contrato escandaloso, un amistoso en Gran Canaria de los San Antonio Spurs de la NBA

El exconsejero defiende la contratación de su ídolo: “Pues sí, pero también tengo más ídolos, no traje a Severiano Ballesteros porque estaba muerto, si no lo habría intentado”

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Lucas Bravo de Laguna junto a Ivan Lendl

Lucas Bravo de Laguna junto a Ivan Lendl Cabildo Gran Canaria

Casi 28.000 euros para estar junto a su ídolo deportivo de la infancia, la leyenda del tenis Ivan Lendl. Al consejero de Deportes del Cabildo de Gran Canaria durante el anterior mandato del PP, Lucas Bravo de Laguna, no le tembló la mano para que se moviera cielo y tierra en el Instituto Insular de Deportes (IID) que presidía. Y todo con el fin de montar un expediente tildado de “escandaloso” por su propio equipo con el que justificar la contratación de Lendl para promocionar un acontecimiento bien distinto: el Mundobasket 2014.

“Fue un expediente escandaloso, caprichoso, pero quien mandaba era el consejero”, asegura a este periódico uno de los más estrechos colaboradores del político, ya dado de baja del PP y en negociaciones con Coalición Canaria y Ciudadanos. “Todos sabíamos lo que había”, indica en referencia a lo encantado que estaba el consejero con la visita de Lendl unas horas a la isla. No en vano, ni su padre, el entonces presidente del Cabildo José Miguel Bravo de Laguna, oculta que un hijo de Lucas se llama Iván en honor al tenista estadounidense de origen checo.  Y hasta el propio exconsejero ha admitido a este diario su pasión por Lendl: “No era mi ídolo de infancia, lo es de ahora y estoy orgulloso además de idolatrar a uno de los mejores tenistas de la historia”, dijo este viernes al ser cuestionado por la contratación del extenista, puesta en solfa por sus colaboradores.

La visita de Ivan Lendl a Gran Canaria fue todo un acontecimiento para la familia Bravo de La Laguna. No estuvo ni 24 horas en tierras isleñas, pero a Lendl le dio tiempo de dar una clase a varios jóvenes en el selecto Real Club de Tenis de Gran Canaria, y ante la complacencia de los Bravo, pelotear con la que hoy es pareja de Lucas Bravo y socia en la gestión deportiva privada, la también tenista profesional Noelia Pérez, en un bolo montado para la ocasión en el Gran Canaria Arena, recinto donde tuvo lugar el Mundobasket 2014, y dejar las huellas de sus manos marcadas en cemento para el Paseo de la Fama del recinto del barrio de Siete Palmas

Lucas Bravo dimitió como consejero del PP en la oposición en junio pasado, al cumplirse dos años de incompatibilidad para ejercer en el mismo sector de su actividad pública, la gestión deportiva. Acto seguido, se convirtió en administrador mancomunado de una empresa creada en 2015 por Noelia Pérez, B&M Sport, que a su vez fue proveedora asidua del Cabildo durante los años de gobierno de los Bravo de Laguna, con cerca de 300.000 euros en contratos.

Lucas Bravo niega con rotundidad que sea pareja sentimental de Noelia Pérez, aunque era un secreto a voces en su etapa como consejero de Deportes. “Ni he sido pareja ni lo soy ahora. Cien por cien seguro, mil por mil, dos mil por mil seguro”, sostuvo a este diario, indicando que él sí tiene en la actualidad pareja, aunque desconoce si su socia también. Cuestionado por qué se ha dado siempre por hecho esta relación, apunta que sale del Instituto Insular de Deportes porque “lo dan por hecho aquellos que no sabían, hasta que sacaron la información, que éramos socios en alguna empresa. Ya te ven con una mujer en la calle y ya te dicen que son pareja, pero me parece bastante machista y sorprendente. Que la gente lo dé por hecho me parece tremendo”.

Sobre la contratación de Lendl, el exconsejero de Deportes no esconde su orgullo de haber fichado unas horas a la leyenda del tenis. “Me siento muy orgulloso de que este señor haya venido”, dijo. “Han venido muchísimos deportistas, por cierto, algunos más caros, pero bueno, se ve que dará igual el deporte que aquí lo que se ve es que era ídolo mío. Pues sí, pero también tengo más ídolos, no traje a Severiano Ballesteros porque estaba muerto, si no lo habría intentado”.

Pudo haber sido Ivan Lendl como cualquier otro tenista o deportista de fama mundial, pero lo cierto es que el consejero de Deportes del anterior gobierno insular se empeñó en que fuera su ídolo de la infancia uno de los elegidos por el Instituto Insular de Deportes para promocionar la sede grancanaria de la Copa del Mundo de baloncesto. También lo hicieron figuras como los atletas Haile Gebrselassie y Paula Radcliffe, el piloto Juha Kankkunen, los baloncestistas Pau Gasol y Stephen Curry o el boxeador Maravilla Martínez, entre otros. Pero el momento Lendl fue de especial trascendencia.

Que el exconsejero de Deportes es un mitómano y un fanático de todo lo made in USA no fue un secreto para nadie cuando ostentó este cargo en el Cabildo de Gran Canaria entre 2011 y 2015. Hacía gala de ello sin recato y hasta le pudo costar mucho más dinero a las arcas públicas, como sostienen desde el IID. Se empeñó en que la selección de Estados Unidos preparara el Mundobasket en la isla, se trajo a Ivan Lendl y hasta emuló a la NBA con la compra de un espectacular videomarcador al más puro estilo yanqui para el Gran Canaria Arena. Pero también estuvo a punto de dejar empaquetado otro capricho antes de las elecciones de 2015 en las que perdió el poder al salir el PP del gobierno insular.

Ivan Lendl junto a Lucas Bravo de Laguna en el palco de autoridades del Gran Canaria Arena. A la derecha, Carlos Sunesson.

Ivan Lendl junto a Lucas Bravo de Laguna en el palco de autoridades del Gran Canaria Arena. A la derecha, Carlos Sunesson. Cabildo de Gran Canaria

Cuentan en el Instituto Insular de Deportes que los funcionarios a los que encargó contratar a un equipo de la NBA para jugar partidos amistosos en Gran Canaria ralentizaron todo lo que pudieron el expediente para que no fructificara, dado el disparate económico y la falta de ética que para ellos suponía cerrar un capricho que heredaría el siguiente gobierno. Lucas Bravo no escondía que su preferido era San Antonio Spurs, por ser equipo de esa ciudad tejana fundada por canarios. Hoy admite que la idea estuvo en su mente: “Estuvimos viendo opciones y negociando porque la gente de la NBA estuvo contenta cuando estuvo aquí. Aunque el pabellón se quedaba pequeño por los estándares que ellos tienen, se llegó a plantear que los San Antonio Spurs era una opción. Se habló, pero nunca se llegó a fraguar”, aclara a este periódico.

El expediente de la NBA no salió adelante por el cambio de gobierno, a diferencia del de Lendl. En el del tenista, iniciado el 29 de septiembre de 2013, se justificaba en que "el legado de la Copa del Mundo se asocia habitualmente a obras, cifras, informes técnicos y análisis de expertos en economía y desarrollo social. A estos hay que sumar todo aquello que no constituye una consecuencia directa de la celebración del certamen y que no se puede medir o tocar. Es lo que se conoce como el legado intangible, y los embajadores empeñan un papel fundamental en su construcción".

Este legado del que tanto se habló en 2013 y 2014 para argumentar las contrataciones de figuras mundiales como embajadores, consistía en alimentar "el sueño de miles de niños y jóvenes, que les anime a practicar deporte y convierta el baloncesto en una herramienta para el desarrollo, respetando siempre las reglas del juego limpio" y que el campeonato despertara en "cientos de miles de grancanarios, independientemente de su edad, el orgullo de estar suficientemente capacitados para asumir la organización de grandes acontecimientos".

Por ello, el Cabildo entendía que era "importante contar con el apoyo de varias leyendas del deporte mundial, que serán las que se ocuparán de convocar a los seguidores locales y de otros países para que acudan a celebrar la Copa del Mundo [según la memoria hecha pública por Lucas Bravo tras el torneo, a la sede grancanaria llegaron 2.400 espectadores lituanos, 1.800 eslovenos y 300 mexicanos, angoleños, coreanos y australianos], deportistas retirados que fueron leyendas en sus competiciones (...) estimándose como persona adecuada Ivan Lendl". Al día siguiente, el 30 de septiembre, se aprobó el inicio de expediente de contratación.

Quien trajo a la isla a Lendl no fue directamente el Cabildo de Gran Canaria, sino la empresa Eventos Elite Sports Management. Al frente de ella está Rafael Calvo, conocido como Falo, un representante de baloncestistas que además fue el gestor de la sede de Gran Canaria en la Copa del Mundo de baloncesto, que ya el 20 de enero tenía cerrada la visita de Lendl con la sociedad Spectrum Sport, dueña en exclusiva de los derechos de imagen del tenista.

Noelia Pérez junto a Ivan Lendl en el Real Club de Tenis de Gran Canaria

Noelia Pérez junto a Ivan Lendl en el Real Club de Tenis de Gran Canaria Cabildo Gran Canaria

El intermediario perdió dinero

En la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, ese 20 de enero Calvo firma un acuerdo de siete cláusulas a cambio del pago de 35.000 dólares para gestionar durante un día la estancia de la estrella en la Isla. Así, se pacta que el 28 de febrero Lendl llegue a Gran Canaria desde Londres y el día 1 de marzo por la mañana tenga un encuentro con la prensa canaria y visite el Gran Canaria Arena, por la tarde diera una clase en el Real Club de Tenis de Gran Canaria con los mejores tenistas jóvenes de la isla y por la noche tuviera una cena oficial con el consejero de Deportes, Lucas Bravo de Laguna, y su padre, el por entonces presidente del Cabildo, José Miguel Bravo de Laguna. Al día siguiente volaría hasta Londres y el día 4 partiría hacia los Estados Unidos.

En las cláusulas se recogía que Lendl tenía que realizar los vuelos en clase business y el hospedaje debía ser en un hotel de cinco estrellas. Por tanto, Falo Calvo desembolsó, según el cambio del dólar respecto al euro en febrero de 2014, algo más de 25.547 euros por la imagen y tuvo que sufragar los vuelos y las estancias, por lo que, teniendo en cuenta que en el expediente se destina para esta contratación 27.820 euros, IGIC incluido, previsiblemente el representante de Elite Sports hizo el favor de perder en esta ocasión dinero.

Una vez que Falo Calvo tuvo los derechos de Lendl para esas fechas, el Instituto Insular de Deportes presidido por Lucas Bravo de Laguna activó los trámites del expediente de contratación. El 18 de febrero se publica el pliego de cláusulas administrativas particulares para el contrato de patrocinio publicitario por medio de un procedimiento negociado sin publicidad. El enunciado del mismo era el de Embajador de la sede de Gran Canaria para el Campeonato del Mundo de baloncesto 2014 y a él solo se podía presentar la empresa Elite Sports Managemente SL "por ser la que tiene los derechos de representación del deportista Ivan Lendl en España".

Dos días después, el 20 de febrero, el interventor dio luz verde tanto al expediente de contratación como a la apertura del procedimiento negociado sin publicidad y trámite ordinario en un informe de una sola página. Al día siguiente Lucas Bravo de Laguna y la secretaria accidental firman el decreto en el que se dispone el expediente y la adjudicación y ese mismo 21 de febrero el director-gerente del IID resuelve la propuesta.

La felicidad de los Bravo de Laguna y Noelia Pérez

El día en el que Lendl llegó a Gran Canaria la felicidad de los Bravo de Laguna era constatable. Lucas rebosaba de orgullo cada vez que posaba con su ídolo, al que acompañó durante ese 1 de marzo de hace casi cuatro años. Junto a Lendl también destacaba en todo momento una mujer vestida de amarillo, Noelia Pérez, quien es socia mancomunada junto al exconsejero desde el 23 de junio de 2017, mismo día en el que dejó la política. Una de las empresas de Pérez, Volaví Canarias SL, en el anterior mandato obtuvo contratos y subvenciones que superaron los 300.000 euros del órgano que presidía Bravo de Laguna. La implicación familiar en este acontecimiento político y deportivo se extendió a la persona que ejerció como traductora del exdeportista, que fue el golfista Carlos Sunesson, cuñado del por entonces político del PP. Según el exconsejero, no cobró por este trabajo y se eligió por la afición al golf de Lendl, deporte que practica tanto él como sus hijas.

Pérez en la actualidad es empresaria de eventos deportivos, pero en su época fue tenista profesional, llegando a ser número 3 de España en la época de Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez, como justifica Bravo de Laguna. Ese 1 de marzo fue la persona encargada de pelotear con Lendl en el Gran Canaria Arena, donde se instaló una pista de tenis para mostrar la polivalencia del pabellón, que aún no se había inaugurado. Desde ese partido de exhibición el recinto no ha vuelto a alojar ningún torneo de este deporte, aunque Bravo de Laguna en la campaña electoral de 2015 dejaba caer que una de sus aspiraciones era que la isla acogiera una eliminatoria de la Copa Davis. Además, la extenista también fue la persona que, junto al histórico deportista de origen checo, dio el curso a las jóvenes promesas en el Real Club de Tenis de Gran Canaria.

José Miguel Bravo de Laguna justificó ante los medios que las figuras de los embajadores de Gran Canaria se habían creado para que "difundan lo que es el mayor acontecimiento deportivo que se va a celebrar y se ha celebrado en Canarias que es la Copa del Mundo de baloncesto". El por entonces presidente reconoció que estas medidas "cuestan algo de dinero, como es natural, pero en definitiva creemos que es un dinero bien utilizado en la promoción de Gran Canaria". Mientras, el entusiasmado hijo del expresidente señaló que gracias a estos embajadores se estaban trayendo históricos deportistas "para que nuestra gente, los grancanarios, se puedan acercar a ellos, preguntarles cosas y para que nuestra imagen internacional mejore".

Lucas Bravo de Laguna defiende con vehemencia su decisión de satisfacer un viejo capricho de su infancia a cuenta de las arcas públicas del Cabildo grancanario. “Claro que era mi ídolo, pero todos los expedientes están visados por los técnicos y por el servicio de intervención” de la administración pública insular. “También pregunté por Rafa Nadal, pero costaba más de dos millones de euros”, sentencia.

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