Irene Montero: “Victoria Rosell representa la posibilidad de democratizar el CGPJ”
La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha criticado que con el veto del Partido Popular (PP) a la delegada del Gobierno contra la violencia de género, Victoria Rosell, para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) “vetan la posibilidad de democratizar una estructura fundamental del Estado”, pues a su juicio, Rosell representa “desde el feminismo y los derechos humanos” esa opción.
Durante su intervención en una mesa dedicada a reflexionar sobre el feminismo, en el marco de la Uni de otoño de Podemos, Montero ha argumentado que el PP veta a Rosell “porque quieren ejercer una venganza política con quien ha sido capaz de sobreponerse a su odio y además, demostrar que ellos son unos corruptos y unos mafiosos”.
En este sentido, recordó la trayectoria profesional como jueza de Victoria Rosell, defendiendo a las personas internas en los CIE o a las mujeres víctimas de violencia de género. “Se ha partido el pecho y ha puesto el cuerpo para ello”, añadió. A continuación, expuso que cuando “se quiso presentar como independiente para representar a los ciudadanos y la ciudadanas (...) desplegaron contra ella una campaña de acoso judicial”, que supone un “prototipo de la forma en la que el bipartidismo ha querido ejercer su poder”.
“Un ministro popular, el ministro Soria, el ministro offshore, se alía con un empresario y con un juez corrupto, el juez Alba. Y se alía con total conciencia de impunidad. Y fabricaron pruebas falsas y un proceso judicial falso contra Rosell para conseguir que dimitiera de diputada y que además no volviera a ejercer como jueza en su vida”, explicó Montero, añadiendo que “se les pilla con el carrito del helado y el juez Alba ha terminado en la cárcel”.
Por todo ello, Montero insistió que “se veta a Victoria Rosell porque representa en la justicia la posibilidad de democratizar un poder fundamental del Estado, frente a quienes quieren seguir ejerciendo los privilegios del bipartidismo, que son también los privilegios del machismo”.
A continuación, la ministra de Igualdad ha contrapuesto los valores de Rosell frente a la gestión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, que tiene a los médicos en la región “desolados” y exhaustos ante la falta de personal. “Ayuso es lo contrario a una mujer feminista ejerciendo el poder y no solo eso, porque con su acción política que destruye lo común que es lo que más necesitamos las mujeres”, ha enfatizado Montero.
Por otro lado, la dirigente de la formación morada ha destacado que el feminismo se contrapone a la concepción del “poder patriarcal” porque es capaz de desplegar “grandes consensos” y que están ganando frente a la “reacción”, a la que solo le queda el “odio brutal” ante el colectivo, tratar de “borrar” la contestación al bipartidismo que supuso el 15M o desplegar “violencia política” ante quienes reivindican el avance de los derechos de las mujeres.
También ha recalcado que los movimientos conservadores intentan también que las mujeres ostenten un poder limitado para mantener sus privilegios y por eso, bajo su criterio, ejercerlo implica “conflicto” y “confrontación”.
Por otro lado, ha proclamado que la “pataleta facha” y el “odio” desplegado ante el feminismo, pero carece de alternativa y solo queda la de articular un movimiento reaccionario ante su avance, del que está convencida de que intentará sumarse el PP en alianza con Vox si no hay opciones de retornar al bipartidismo.
Por su parte, la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez 'Pam' ha reivindicado el poder “feminista” como una de las principales herramientas para la transformación social y por ello el “patriarcado” trata de “golpear todos los días” a las referentes de este movimiento.
También ha denunciado que las “violencias machistas” se “retuercen” y se “adaptan” ante el avance del feminismo, para relatar la sucesión de “insultos” y “odio” que se despliega contra las feministas, sobre todo en redes sociales donde se fomenta una especie de “caza de brujas”.
Frente a esta deriva, Rodríguez Pam ha defendido que el feminismo solo persigue “democratizar el poder”, plantar cara ante los que quieren “anular la diferencia” y “homogeneizar” la sociedad.