La Picnitería, un picnic gastronómico “a la fresca” de Gran Canaria

Cumbre de Gran Canaria

 “Queremos compartir contigo uno de los mejores placeres que hay en la vida, disfrutar de la buena comida en un ambiente mágico. Para ello adaptamos nuestros servicios para que tu experiencia sea única y totalmente personalizada. Te ofrecemos tres menús diferentes según el momento del día: El menú Picnic Brunch, el Picnic al Sol y el Sunset Lovers. Una vez que elijas, te pediremos que nos digas qué experiencia PICNIC sorpresa te gustaría probar, si en montaña o en un ambiente playero, si quieres un picnic en compañía o solo para dos, si eres más de dulce o salado o si quieres una experiencia de relax o aventurera”. Así empieza esta mezcla de crítica y reportaje sobre un proyecto nacido en Gran Canaria y que simplemente te atrapa el alma y no te lo suelta, bienvenidos a la historia de “La Picnitería y sus picnics a la fresca”.

Retrocedamos unas 24 horas antes de recibir este mensaje para ponerles en situación. Un día cualquiera navegando en redes sociales me encontré una foto preciosa de una pareja amiga mía que me llamó muchísimo la atención, los llamé y les pregunté qué era eso que tenía tanta magia en sólo una imagen y me contaron la historia. El siguiente paso fue claro y directo, pedirles el teléfono y contactar directamente con ellas para conocer las condiciones y reservar un picnic para disfrutar en familia. Al teléfono estaba una de las dos socias que componen el equipo de La Picnitería, Laura Ojeda, quien me puso un poco en antecedentes y condiciones del trabajo, para empezar ya la aventura que no se limita al momento en sí, sino también a los días previos al encuentro.

Desde el primer momento el cliente siente que va a vivir algo especial, se preocupan de preguntarte tus gustos, quienes conformarán el picnic, en este caso mi mujer, hija, perrita y yo, lo que nos apetecería, (desconectar y recargar pilas en lo alto de Gran Canaria) o los gustos culinarios de cara a ayudarte a elegir el tipo de menú correspondiente según sus propuestas abriéndose también a sugerencias personales. Con todo ello durante los días previos a la experiencia resultaba divertido recibir sus WathsApp con pequeños detalles o pistas, ya que hasta el mismo día no sabes exactamente donde vas a disfrutar de todo. La noche antes te dicen cuanto tiempo podrías tardar aproximadamente para que puedas llegar a la hora acordada y es en esa mañana cuando te envían la ubicación por mensajería. En ese momento, todos al coche y preparados para disfrutar y dejarnos llevar. El punto que nos esperaba estaba en Tejeda, donde el Roque Nublo a la izquierda y el Bentayga a la derecha conformaban el imponente cuadro ante el cual almorzaríamos con una calidad que jamás había disfrutado en un picnic.

Cuando llegamos al lugar te da hasta vergüenza por ver lo que han montado para ti en puro centro de la naturaleza. El trabajo cuidado hasta el más mínimo detalle rezuma buen gusto, elegancia y calidez. Les hablaba de Laura: “Yo soy quien se encarga normalmente de la decoración, detalles y concretar todo con el cliente. Esto es una aventura que hemos montado en tiempos de pandemia buscando ofrecer a nuestros clientes una experiencia única y especial, todo está pensado exclusivamente para cada momento, de ahí que conocerlos antes aunque sea telefónicamente es vital para poder tener el feedback de lo que cada uno busca en estas 3 horas donde deseamos que las personas se olviden del resto del mundo y se entreguen a ellos y al entorno que les rodea”. Una imagen vale más que mil palabras, no hay un restaurante con mejores vistas.

Con Laura te recibe el otro 50% de La Picnitería, Rebeca Casillas, la responsable de los fogones que dan forma a los manjares que degusta el comensal. Tabla de quesos canarios con higo y pan bizcochado, pan y aceite, humus con crudité, quiche de verduras, empanada de pollo y de postre, tarta de queso. Todo ello regado con un Paisaje de las Islas, espumoso de la DO Islas Canarias y que sin duda es uno de los grandes tesoros en vinos regionales con el valor añadido que siempre aportan las burbujitas de felicidad. Mucha inteligencia en la selección del menú, elaboraciones que viajan muy bien, que se comen de maravilla en frío, pero sobre todo y es lo más importante, que todo estaba cocinado con una perfección matemática que ya quisieran para sí algunos restaurantes. Desde los inteligentes entrantes con caballos ganadores como el queso canario, buen aceite y mejor pan, pasando por una de las que puede ser mejor quiche de verduras que me he comido en mi vida, terminando con el punch y fuerza de la empanada de pollo, de un guiso interior que da gloria a una masa impecable crujiendo en mesa y dentellada desde el primero hasta el último de los bocados. Y lo del postre, ¡ay, lo del postre!, una tarta de queso que entra en el top 5 absoluto de todas las que he probado en los restaurantes de Canarias en los últimos años donde parecen que se reproducen como los Gremlins. Como anécdota les diré que yo había elegido otro postre del menú, pero la chef me pidió que le gustaría que probara su tarta de queso ante lo que no pude decir que no, reconociendo ahora algo que ella desconocía hasta que lo lea en estos momentos: estoy aburrido de las mismas, pero la suya la compraría para comérmela en casa. 

Días después hablé con Rebeca por teléfono porque quería conocer su historia en la cocina. “Desde siempre me ha gustado cocinar y reunir en casas a mis amigos y familiares preparando una bonita mesa con platos sabrosos. Me encanta el picoteo y sobre todo no puede faltar en mi mesa un gran tablón que contenga de todo un poco, ya que desde siempre me ha gustado la decoración y cocinar, aprendiendo de manera autodidacta mientras observaba a las personas que cocinaban a mi alrededor a lo largo de mi vida”. Continuaba Rebeca explicándome cómo eligen los menús en cada momento, “me aficioné a ir al mercado de abasto cuando viví en Florencia hace muchos años y desde entonces disfruto comprando la verdura y fruta de temporada, siempre de producto local que no encuentras en los supermercados. Los menú que ofrecemos están pensados cada uno para un momento determinado del día y creados como a mí me gustaría comer si estuviera viviendo ese momento, adaptándolo a los gustos y momentos del día elegidos. Como cocinera estoy muy feliz por el input que nos transmiten los clientes y las críticas de quienes prueban nuestros platos, caseros y con producto local a los que cuido en todos los detalles”.

Laura y Rebeca, o viceversa, son el perfecto ejemplo de dos personas a las que la pandemia les ha dado un giro en su vida, pero en lugar de ponerla boca abajo, han decidido ser ellas quienes la dobleguen a la misma levantando un proyecto que sinceramente creo tiene alma, sello y personalidad propia. Laura es una enamorada de la decoración y los pateos por la isla, Rebeca una cocinilla inquieta y con un gran respeto por el producto cercano. Ambas forman un equipo que podríamos denominar “marca Gran Canaria”, dotando de creatividad, esfuerzo y talento, mucho talento, rincones de nuestros montes y costas deleitando al comensal y dejando todo al final más limpio quizás de lo que estaba antes de llegar. Les deseo toda la suerte del mundo y seguiré probando momentos especiales para seguir disfrutando de su cocina, su buen gusto y lo más importante, nuestra hermosa isla de Gran Canaria.

Para ponerse en contacto con ellas, búsquenlas en Instagram en @picnitería y déjense llevar. Y hoy permítanme una pequeña licencia para despedirme y es recuperar el principio de esta historia, donde Dácil y Manolo disfrutaban de su momento especial, eso sí, siempre con la fuerza, ilusión y enseñanza que les da a toda la familia un pequeño campeón al que seguro esta frase les sonará de algo, va por él: “Choca esos 5, Pepe”.

Si les apetece pueden seguirnos en Facebook, Twitter e Instagram bajo los nicks de @porfogones y @alahoradecomer.

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Publicado el
11 de abril de 2021 - 17:59 h

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