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Nedra Khiat, madre ‘sin papeles’ y con hija española

Esta cubana obtuvo el permiso de residencia por un año, pero cuando intentó renovarlo se encontró con un nuevo hándicap: la Ley exigía seis meses como mínimo de cotización y un contrato u oferta laboral en el momento de la renovación

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Nedra Khiat, la madre ‘sin papeles’ y con hija española.

Nedra Khiat, la madre ‘sin papeles’ y con hija española. Carlos de Saá.

Según las ONG, en Canarias residen unas 70.000 personas en situación irregular. Nedra Khiat, de padre argelino y madre cubana, es una de ellas. Llegó a España en 1998 procedente de Cuba y, tras residir algunos años en la Península, viajó a Fuerteventura en busca de trabajo. A pesar de tener una hija española y un apoyo virtual del Reglamento de 2011 de la Ley de Extranjería, que contempla la figura del arraigo familiar para aquellos extranjeros con hijos menores de nacionalidad española, la Subdelegación del Gobierno se resiste desde 2013 a concederle el permiso de residencia.

En 1998 Nedra empezó a ver cómo la situación empeoraba en su país y el futuro se hacía cada vez más incierto. Finalmente, hizo las maletas, cogió a su hija de ocho años de la mano y viajó a España. No era la primera vez que esta mujer abandonaba La Habana.

En 1992 decidió viajar a Argelia para ver a su padre, pero el asesinato del presidente del país y fundador del Frente de Liberación Nacional, Mohammed Boudiaf, le hizo desistir de la idea y quedarse en Madrid unos días. Allí conoció a un hombre del que terminaría enamorándose y, cinco años después, casándose con él por poderes.

En 1998, ella y su hija decidieron empezar una nueva vida en España. A los diez meses de llegar viajó de nuevo tres semanas a Cuba. A su regreso a la Península, las cosas empezaron a torcerse. “La situación familiar en España no era buena y decidí volver a mi país junto a mi hija, pero al año y tres meses de estar allí me deportaron porque me habían dado la salida definitiva en 1998 por haberme traído a una menor”, explica. Su hija permaneció en Cuba hasta que en 2002 consiguió traerla de nuevo consigo.

Al regresar a España, Nedra volvió a probar suerte con el amor. Conoció a un chico en Madrid que, más tarde, la convirtió en madre por segunda vez en 2004. Pero las cosas de nuevo volvieron a complicarse y optó por empezar una nueva vida en Fuerteventura junto a sus dos hijas. En 2012 decidió regularizar su situación en España. En el Reglamento de 2011 de la reforma de la Ley de Extranjería de 2009, se contempla la figura de arraigo familiar. A ella se pueden acoger aquellos padres y madres en situación administrativa irregular con hijos menores de nacionalidad española.

Esta cubana pudo acreditar ser madre de una hija española que además era hija de español y obtuvo el permiso de residencia por un año. Cuando intentó renovarlo, en 2013, se encontró con un nuevo hándicap. La Ley exigía para la renovación seis meses como mínimo de cotización y un contrato u oferta laboral en el momento de la renovación.

En 2013 la estampa de España dibujaba millones de parados y colas interminables en las oficinas de empleo. Nedra era una de ellas. No había conseguido un contrato laboral en ese tiempo y se ganaba la vida con trabajos esporádicos de limpieza que apenas le daban para mantener el hogar familiar.

La técnica de Migraciones del Servicio de Atención, Asesoramiento e Información a la Población Migrante (SAAIM), María Greco, recuerda un informe remitido por el Defensor del Pueblo en 2011 al secretario de Estado de Inmigración y Emigración en el que se recogen “varias quejas recibidas en relación a la imposibilidad de renovación de las tarjetas obtenidas mediante el arraigo familiar y proponía que se emitieran instrucciones internas a las subdelegaciones del Gobierno con la finalidad de que los padres y madres de menores españoles nacionales no cayeran en una irregularidad sobrevenida atendiendo, única y exclusivamente, al interés superior del menor”.

Greco también insiste en que el Defensor del Pueblo recogía en el informe que, debido a la crisis económica, “muchos padres no pueden cotizar los seis meses o no tienen contrato laboral para poder renovar por lo que se les deniega y vuelven a caer en una irregularidad”.

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