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Cinco interrogantes sobre la superbacteria que afectó a trece turistas en una clínica del sur de Gran Canaria

El origen de la cepa de ‘Klebsiella pneumoniae OXA-48’ apunta a la clínica Hospiten Roca, de la que no consta que disponga de un servicio propio de Medicina Preventiva

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo

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Clínica Hospiten Roca San Agustín.

Clínica Hospiten Roca San Agustín.

Se denomina Klebsiella pneumoniae OXA-48, se contagia en entornos hospitalarios, con especial incidencia en unidades de cuidados intensivos, y se caracteriza por su resistencia a los antibióticos y su potencial peligrosidad en pacientes con un sistema inmunológico débil, ya que es causa de enfermedades infecciosas. El Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea (UE) alertó la pasada semana de la transmisión de esta superbacteria a, al menos, trece pacientes de Suecia y Noruega que estuvieron ingresados en una clínica privada del sur de Gran Canaria.

El informe de la agencia europea fue publicado el miércoles 11 de julio. Dos días después, la Consejería de Sanidad informaba por primera y, hasta la fecha, única vez de la cepa. Lo hacía a través de un comunicado remitido a los medios en torno a las 16.00, más de dos horas después de que Canarias Ahora, que había formulado a primera hora del viernes por los cauces oficiales una serie de preguntas sobre el contagio de la bacteria, se hiciese eco de la "evaluación de riesgo rápido" realizada por el ECDC. La publicación de la noticia precipitó el envío de una nota por parte de la Consejería de Sanidad, que hasta ese momento se había mostrado reticente a proporcionar cualquier tipo de información, más allá de cuestionar las conclusiones del informe por motivos luego explicados con más detalle en el comunicado.

Esa única información, unida al mutismo posterior, dejaba, sin embargo, incógnitas sin despejar sobre los casos detectados, que aún se continúan investigando.

El hospital

Las autoridades sanitarias suecas y noruegas informaron a la agencia europea para el control de enfermedades de un total de trece positivos en los análisis de la bacteria Klebsiella pneumoniae con un denominador común: los pacientes afectados (cuatro desarrollaron infección y el resto eran solo portadores del microorganismo) habían permanecido ingresados en hospitales de Gran Canaria entre enero y abril de 2018.

El ECDC sitúa el origen del contagio, en al menos nueve de los casos, en un único centro sanitario, el Hospital A, al que no identifica. La Consejería de Sanidad obvió en el comunicado remitido a los medios el nombre de la clínica. Este periódico pudo confirmar, a través de dos fuentes oficiosas de reconocida solvencia, que se trata de Hospiten Roca, situado en la zona turística de San Agustín, en el sur de Gran Canaria.

El Grupo Hospiten, presidido por el empresario Pedro Luis Cobiella -cuyo nombre aparece en los papeles de Panamá-, es uno de los grandes conglomerados de la sanidad privada en España, con sede en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, donde concentra el grueso de la actividad y de las derivaciones de pacientes del Servicio Canario de Salud, pero con presencia también en Las Palmas, Andalucía, Jamaica, México y República Dominicana. Aparte de la actividad sanitaria privada, tiene intereses en el sector turístico, el motor de la economía canaria.

Los riesgos

La bacteria Klebsiella pneumoniae, productora de la enzima OXA-48, resistente a los antibióticos, es una de las cepas intrahospitalarias, es decir, adquiridas durante la estancia en un hospital, más extendidas. La agencia europea para el control de enfermedades sitúa el primer caso en 2001 en Turquía. A partir de ese momento se han producido brotes en todo el mundo, especialmente en el área mediterránea (África del Norte y Oriente Medio), pero también casos esporádicos en la mayor parte de los países europeos.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo. Aunque se trata de un fenómeno natural, el uso indebido - y la prescripción excesiva- de fármacos en humanos y animales está acelerando el proceso. La pérdida de eficacia de los antibióticos dificulta el tratamiento de infecciones (por ejemplo, de la neumonía), prolonga las estancias hospitalarias, incrementa los costes médicos y aumenta la mortalidad, según la OMS.

La Red Europea de Vigilancia de Resistencia Antimicrobiana (EARS, por sus siglas en inglés) precisa que España tiene todavía un porcentaje bajo de resistencia a los carbapenemas, un tipo de antibiótico de amplio espectro, y por ello no está considerado un país de alto riesgo para los turistas que regresan a sus países con antecedentes de hospitalización. Sin embargo, alerta de los riesgos de propagación de la superbacteria porque, con frecuencia, “pueden no ser detectados en las rutinas de los laboratorios de microbiología clínica”.

La agencia europea advierte de que estas cepas se pueden propagar a los países de origen de los turistas incluso “varios meses después” de haber regresado.

La prevención

Los expertos en Epidemiología y Microbiología consultados por este periódico coinciden: aunque las cepas se pueden producir aun cuando las clínicas dispongan de un buen sistema de higiene y prevención, la unidad de Medicina Preventiva es el eslabón fundamental para reducir el impacto del fenómeno y limitar su propagación. Para realizar los controles y análisis necesarios para detectar la presencia de estas bacterias, pero también para actuar cuando se da algún caso esporádico de contagio, siempre en coordinación con el resto de servicios, a través de los llamados "comités de infecciones".  

En el caso de los trece turistas nórdicos afectados en Gran Canaria, los interrogantes se amontonan. Todos los hospitales públicos tienen unidades de Medicina Preventiva, pero los privados no están obligados a disponer de ellas. De hecho, en el registro de centros, servicios y establecimientos sanitarios de Canarias, colgado en la página web de la Consejería de Sanidad, no figura ningún centro privado con esta oferta asistencial.

“No tenemos nada que decir, no somos voz autorizada. Cualquier tema preventivo corresponde a Salud Pública”. Esta es la única respuesta dada por Hospiten a preguntas de este periódico sobre la cepa detectada y sobre los responsables de Medicina Preventiva en sus centros hospitalarios. El campo de Medicina Preventiva también está vacío en la página web del grupo sanitario. Otras fuentes apuntan que el servicio está externalizado y que al frente del mismo se encuentra un catedrático de la Universidad de La Laguna jubilado que delega en un profesional de Enfermería, aunque este extremo no ha podido ser confirmado de forma oficial.

La detección

¿Llegó a detectarse la bacteria en la clínica del sur de Gran Canaria? La agencia europea sitúa el origen de la alerta en la comunicación de las autoridades sanitarias suecas y noruegas a través de la plataforma EPIS AMR-HAI. Suecia notificó ocho casos, de los cuales seis tenían en común haber estado hospitalizados en el mismo centro de Gran Canaria (Hospiten Roca) entre enero y abril de 2018. Otros dos correspondían a los años 2015 y 2016. De los seis últimos pacientes, a dos de ellos se les había detectado infecciones, a través de análisis de saliva, mientras que los otros cuatro se identificaron como portadores de muestras de cribado tras un estudio de heces.

Noruega, por su parte, informó de nueve casos con historial de viaje a Gran Canaria, siete de ellos con el mismo patrón. Tres de esos pacientes habían estado ingresados en el mismo hospital que los suecos y, del total, seis fueron trasladados directamente del centro sanitario del sur de la isla a hospitales del país nórdico, donde dieron positivo en la superbacteria Klebsiella Pneumoniae OXA-48. Dos de ellos, con infecciones.

La alerta europea también menciona dos posibles antecedentes de turistas finlandeses que habían regresado a su país procedentes de Tenerife, aunque en estos casos no hay información disponible sobre supuestos ingresos hospitalarios.

En el comunicado remitido a los medios el viernes 13 de julio, la Consejería de Sanidad defendió que los datos disponibles no son suficientes para apoyar las conclusiones del informe de la agencia europea. El Gobierno regional confirma que el análisis genético de las cepas aisladas de los pacientes de Suecia y Noruega muestra un origen común, pero echa en falta la información epidemiológica concreta de cada caso para confirmar la hipótesis principal.

Según ha podido saber este periódico, el problema era conocido por la Consejería de Sanidad desde hace, al menos, varias semanas. La directora general de Programas Asistenciales y el director general de Salud Pública habrían mantenido reuniones con distintos profesionales para abordar la situación y cómo responder a las autoridades europeas.   Y un día antes de publicar esta nota una comitiva de la Consejería, formada por personal del servicio de Medicina Preventivo, de la Dirección General de Salud Pública y del Servicio Canario de Salud, acudió a la clínica Hospiten Roca a recabar información sobre lo sucedido.

La información

El último interrogante en torno a la superbacteria detectada en un hospital de Gran Canaria tiene que ver con la gestión de la información por parte de las autoridades sanitarias y su vínculo con la imagen del Archipiélago como destino turístico. La propia agencia europea incluye en su informe datos sobre la cifra de turistas que visitaron las islas en el año 2016 (más de 15 millones de personas, incluyendo ciudadanos españoles).

¿Debió la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias o el Ministerio comunicar la existencia de esta cepa? La única información proporcionada por el Ejecutivo regional llegó como consecuencia de la difusión de la alerta europea en los medios de comunicación. Como se ha dicho con anterioridad, la justificación dada por las autoridades sanitarias canarias es que se trataba de casos que aún estaban siendo investigados y no se había confirmado la hipótesis que apunta a una clínica del sur de Gran Canaria como origen.

Sobre este asunto se ha posicionado públicamente el socialista Ricardo Redondas, quien fuera entre agosto de 2015 y febrero de 2017 director general de Salud Pública del Gobierno de Canarias. En una entrada en su blog Redondeando, el especialista en Medicina Familiar y Comunitaria escribía, antes de que Sanidad publicara su comunicado,  lo siguiente: “La bacteria OXA-48 no la hemos generado en Canarias ni es exclusiva de España. Es un problema internacional de primer orden que la OMS ha señalado con insistencia. La existencia de la bacteria en Canarias no deteriora nuestra imagen como destino turístico. Una vez más lo que deteriora nuestra imagen es que haya sido detectada desde fuera y que las medidas adoptadas no hayan sido transparentes”.

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