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Seis años ingresado en el Hospital Insular por el “atasco burocrático” para adaptar una vivienda a su tetraplejia

EFE

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El joven Miguel Planas, de 33 años, ha pasado seis ingresado en el Hospital Insular de Gran Canaria tras quedar tetrapléjico, y no por razones médicas, sino por un “atasco burocrático” que le impedía acceder a una vivienda adaptada y al que logró plantar cara gracias a su insistencia y la movilización de la ciudadanía y entidades.

El pasado 1 de junio fue el segundo punto de inflexión en la vida del grancanario: salía del hospital para estrenar hogar. El primero ocurrió el 7 de marzo de 2020 cuando, tras una caída en el gimnasio, sufrió una grave lesión medular que le provocó una tetraplejia y una situación de dependencia por la que requiere de un respirador para vivir.

“Las opciones que se me dieron no eran viables para una persona en mi condición. Yo necesito una seguridad para poder estar vivo, y las opciones que se me dieron no permitían eso”, cuenta a EFE en una entrevista en su nueva casa adaptada, al asegurar que se sintió “un poco desamparado”.

“Si han pasado seis años para que yo esté aquí y lo he hecho por mi cuenta, es que las cosas no se hicieron; no hubo intención, no interesaba”, se lamenta.

Requisitos inasumibles

Planas explica que su familia no tenía recursos económicos y que, para conseguir una subvención del Gobierno de Canarias, le pedían unos requisitos que debía cumplir la casa: “Cuando yo leí todo aquello, ahí me di cuenta de que, si no me buscaba yo la vida, iba a estar en el hospital mucho tiempo”.

Su historia no es excepcional. Cientos de personas en situación de dependencia se encuentran ocupando camas en los hospitales canarios debido a la falta de recursos externos para cubrir las atenciones que requieren.

Es el caso de su amigo Said Lamrabet, marroquí que llegó en 2020 en patera y quien, al tirarse mal a una piscina natural quedó tetrapléjico en un país en el que no entendía aún el idioma ni tenía una red de apoyo familiar o de amistades. Lleva en el hospital desde 2021 sin saber cuándo saldrá y ambos acudirán al evento por la visita de León XIV en la catedral de Las Palmas de Gran Canaria el próximo 11 de junio para acercar al pontífice esta realidad.

Aunque reconoce que la situación de las personas que se encuentran como él es un poco más compleja, Planas piensa que detrás de todo el laberinto burocrático y la ausencia de solución para su caso hay una falta de empatía, pero también que, al ser una minoría, no hay interés por resolver su problema.

Redes sociales y mecenazgo

“Obviamente, no pensaba quedarme en el hospital para toda la vida”, remarca. Por ello, cuando sintió que su estancia se estaba prologando en el hospital “una vez ya estaba estable de salud”, y tras “muchísimas reuniones, llamadas, correos electrónicos para intentar buscar una solución”, recurrió a las redes sociales para realizar un llamamiento público del que salió una campaña de mecenazgo colectivo y un concierto benéfico, entre otros.

“La respuesta de la gente fue una pasada. Sobre todo aquí en Canarias, cuando alguien necesita ayuda, se ve bastante solidaridad de la gente”, afirma al asegurar que fue gracias a toda esa movilización, tanto de la ciudadanía como de entidades, que logró comprar una vivienda sencilla, antigua y barata y reformarla casi de cero para adaptar el inmueble a sus necesidades médicas.

“Ahora puedo invitar a la gente a mi casa y no al hospital”, dice al explicar que su zona favorita es donde se encuentra el sofá para invitados y señalar que, por fin, puede sentirse “con una sensación de tranquilidad, de comodidad, recuperar la privacidad, dormir sin ruidos, despertarme a la hora que quiera; es libertad”.

Miguel Planas cuenta que la privacidad y el confort de una casa fueron los elementos que más echó en falta durante su estancia hospitalaria y, aunque califica al personal sanitario de la Unidad de Lesionados Medulares del Hospital Insular como “buenísimo” y “siempre muy eficaces”, un entorno clínico nunca puede sustituir al de un verdadero hogar.

Proyectos artísticos y deportivos

Durante estos seis años, el joven grancanario ha vivido momentos difíciles, incluyendo depresión, ansiedad y estrés, pero también ha aprendido a preocuparse por asuntos a los que antes daba mucha importancia, a disfrutar de las pequeñas cosas y a tener mucha resiliencia y mucha actitud positiva.

Ahora, dice convencido, “viene una etapa de mucha ilusión” para continuar con los propósitos que ya tiene, como el teatro, que lleva realizando desde hace dos años; la pintura, que realiza desde hace tres años colocando el pincel en la boca, o la boccia, deporte paralímpico al que está federado; y empezar con objetivos nuevos, como la creación de un centro para personas con discapacidad física.

Durante la entrevista, Planas rememora un día en el que actuó en el Teatro Guiniguada. Estaba allí, encima del escenario, en silla de ruedas, con el respirador. Recuerda que, al verse haciendo algo que nunca hubiera imaginado y en esas condiciones, pensó: “Soy capaz de hacer lo que me proponga”. Y es que, asegura, “las limitaciones están en la cabeza”.