La primera denunciante dijo que ''era una especie de secta''

El segundo testigo que declara en el juicio que se sigue contra Fernando Torres Baena, María José González, Ivonne González y Juan Luis Benítez, en el conocido como Caso Kárate por supuestos abusos sexuales a menores, ha explicado ante el tribunal de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas que la primera denunciante definió el gimnasio del reputado karateca como “una especie de secta” donde “a los niños se les recluta muy jóvenes”.

Este jueves han comenzado a declarar los testigos en los juzgados de la capital grancanaria. La primera en prestar declaración fue la primera denunciante, que en el momento de la denuncia contaba con 15 años y que permaneció en la sala durante más de una hora y media. El Tribunal convocó a otros tres, pero sólo uno lo ha hecho a puerta abierta, al tratarse del profesor al que dicha menor le contó los supuestos abusos sexuales que se practicaban en el conocido como Gimnasio Torres Baena.

El que fuera tutor de la adolecente durante dos cursos explicó también que afectada le contó que en la citada instalación “había una psicóloga” que se encargaba de 'adiestrar' las mentes de los niños y “comerles la cabeza”. Un “tratamiento” en el que se les decía a los menores que lo que pasaba era “normal, que es bueno, que eso es en mejora de ellos mismos, para su rendimiento”.

Según recordó, durante un día lectivo de enero de 2010, la joven pidió al profesor hablar de “un asunto grave”, debido a que los padres de una compañera de su clase habían apuntado al hermano menor de ésta en el gimnasio, un lugar en el que “suceden cosas raras”, dijo.

Tras insistir el profesor e insinuarle la adolescente los supuestos abusos sexuales que se cometían, la denunciante le dijo que ya había tratado de hablar con los progenitores del niño sobre el asunto, “pero que le decían que era una mentirosa y que trataba de llamar la atención”.

El tutor dio un plazo de dos días a la afectada para que le contara lo sucedido a su madre, con quien mantenía “un momento duro por discusiones” y con la que “no se hablaba”. Tras hacerlo e interponer la denuncia, los padres del pequeño que acababa de ser apuntado en el gimnasio le dijeron al profesor que “querían pedirle disculpas” a la presunta víctima.

Durante los meses anteriores a la charla con la alumna, el pedagogo señaló que su rendimiento en los estudios había bajado, que “lloraba en medio de la clase y se mostraba apática”. “Se la notaba de lejos muy afectada”, añadió.

Aseguró haber trasladado a la dirección del centro concertado, ubicado en Vegueta, el relato de la joven, aunque reconoció haber pedido que esperaran antes de actuar y dejaran que se lo contara a su madre, ante la pregunta formulada por la abogada defensora de María José González, Pino López, que recordó que el centro podía haber tenido capacidad de acción en ese mismo momento.

El abogado de Torres Baena, Ángel Luis Colange, se interesó por el nivel de inteligencia y de madurez de la menor, además de su relación con los compañeros, que el tutor definió como “normal” y que “podía pasar de curso sin dificultad”. En respuesta a las preguntas de Colange, aseguró que “era muy madura para su edad”, aunque admitió que se extraño de que la primera denunciante decidiera no decirle a su madre lo sucedido el mismo día que se lo aconsejó, porque “iba a celebrar su cumpleaños”.

La adolescente le dijo que no había comentado los supuestos abusos sexuales a nadie más, excepto a un grupo de alumnos del gimnasio.

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