La Unión Europea acuerda subir la tasa por emisiones de CO2 a los vuelos intraeuropeos

Efe

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 Las instituciones de la Unión Europea han acordado este miércoles una revisión de la normativa sobre emisiones del sector de la aviación que encarecerá la tasa que pagan las aerolíneas por el dióxido de carbono (CO2) que liberan sus vuelos entre países del bloque, con una excepción para las regiones ultraperiféricas hasta 2030.

La excepción afecta a las emisiones de vuelos entre regiones ultraperiféricas como Canarias y países de la Unión Europea y también a los desplazamientos en avión entre dos aeropuertos distintos dentro del mismo territorio ultraperiférico del mismo Estado miembro.

El acuerdo político, que todavía deben formalizar los Estados miembro y el Parlamento Europeo mantiene fuera de este sistema los vuelos internacionales (procedentes o con destino a terceros países), que están sujetos al sistema de comercio de emisiones global de Naciones Unidas conocido como CORSIA

No obstante, el pacto obliga a la Comisión Europea a revisar si este marco internacional es efectivo para que el sector contribuya a combatir el calentamiento global, de forma que si la evaluación es negativa tendrá que lanzar una propuesta legislativa para incluir los vuelos internacionales en el sistema europeo, explicó en un comunicado la Eurocámara.

La aviación forma parte del sistema ETS de la UE, en el que se comercian derechos de emisión que se van reduciendo cada año. El mecanismo también prevé el reparto de derechos de forma gratuita y, en la actualidad, el 82% de los derechos de emisión de la aviación forman parte de este grupo. Así, el acuerdo entre los Estados miembro y los eurodiputados contempla eliminar todas los créditos gratuitos de emisiones de CO2 a partir de 2026, un año antes de lo que preveía la propuesta original que la Comisión Europea incluyó en el paquete Fit for 55 hace un año y medio.

Para garantizar esta retirada progresiva de las asignaciones gratuitas, el acuerdo prevé que el 25 % de estos créditos hayan sido retirados para 2024 y un año después ya hayan sido eliminados el 50 % de todos ellos.

Por otro lado, los negociadores de ambas instituciones pactaron reservar 20 millones de créditos de emisión entre el 1 de enero de 2024 y el 31 de diciembre de 2030 para aerolíneas que utilicen combustibles renovables como hidrógeno de fuentes limpias u otros biocombustibles.

Con respecto de emisiones de gases distintos al CO2, como los óxidos de nitrógeno o el dióxido de azufre, el pacto obliga a la Comisión Europea a crear un mecanismo de información, datos y verificación a partir de 2025 que sirva para preparar propuesta que cubra estos gases.

Para la organización medioambiental Transport & Environment, el acuerdo alcanzado por las instituciones comunitarias se queda corto en alcance por excluir los vuelos internacionales, lo que lleva al bloque a “perder otra década” de acción climática por la “cobardía” de los gobiernos europeos. “Las familias medias europeas seguirán pagando mucho más por sus emisiones de CO2 que los vuelos frecuentes de larga distancia”, lamentó la directora de aviación de la organización, Jo Dardenne.

Frente a esto, la plataforma Airlines For Europe (A4E), que representa a la mayoría de las compañías aéreas europeas, recordó que el sector “lleva pagando por sus emisiones a través del sistema ETS desde 2012”, así como que el coste “es probable que se incremente cinco veces para 2025 a más de 5.000 millones anuales”.

Por ello, la patronal europea de la aviación aseguró estar “extremadamente decepcionada” por el hecho de que se vayan a retirar todas los créditos gratuitos a partir de 2026, una fecha que es “mucho antes de que estén disponibles soluciones efectivas de descarbonización a la escala necesaria para que funcionen”.

 Las instituciones de la Unión Europea han acordado este miércoles una revisión de la normativa sobre emisiones del sector de la aviación que encarecerá la tasa que pagan las aerolíneas por el dióxido de carbono (CO2) que liberan sus vuelos entre países del bloque, con una excepción para las regiones ultraperiféricas hasta 2030.

La excepción afecta a las emisiones de vuelos entre regiones ultraperiféricas como Canarias y países de la Unión Europea y también a los desplazamientos en avión entre dos aeropuertos distintos dentro del mismo territorio ultraperiférico del mismo Estado miembro.

El acuerdo político, que todavía deben formalizar los Estados miembro y el Parlamento Europeo mantiene fuera de este sistema los vuelos internacionales (procedentes o con destino a terceros países), que están sujetos al sistema de comercio de emisiones global de Naciones Unidas conocido como CORSIA

No obstante, el pacto obliga a la Comisión Europea a revisar si este marco internacional es efectivo para que el sector contribuya a combatir el calentamiento global, de forma que si la evaluación es negativa tendrá que lanzar una propuesta legislativa para incluir los vuelos internacionales en el sistema europeo, explicó en un comunicado la Eurocámara.

La aviación forma parte del sistema ETS de la UE, en el que se comercian derechos de emisión que se van reduciendo cada año. El mecanismo también prevé el reparto de derechos de forma gratuita y, en la actualidad, el 82% de los derechos de emisión de la aviación forman parte de este grupo. Así, el acuerdo entre los Estados miembro y los eurodiputados contempla eliminar todas los créditos gratuitos de emisiones de CO2 a partir de 2026, un año antes de lo que preveía la propuesta original que la Comisión Europea incluyó en el paquete Fit for 55 hace un año y medio.

Para garantizar esta retirada progresiva de las asignaciones gratuitas, el acuerdo prevé que el 25 % de estos créditos hayan sido retirados para 2024 y un año después ya hayan sido eliminados el 50 % de todos ellos.

Por otro lado, los negociadores de ambas instituciones pactaron reservar 20 millones de créditos de emisión entre el 1 de enero de 2024 y el 31 de diciembre de 2030 para aerolíneas que utilicen combustibles renovables como hidrógeno de fuentes limpias u otros biocombustibles.

Con respecto de emisiones de gases distintos al CO2, como los óxidos de nitrógeno o el dióxido de azufre, el pacto obliga a la Comisión Europea a crear un mecanismo de información, datos y verificación a partir de 2025 que sirva para preparar propuesta que cubra estos gases.

Para la organización medioambiental Transport & Environment, el acuerdo alcanzado por las instituciones comunitarias se queda corto en alcance por excluir los vuelos internacionales, lo que lleva al bloque a “perder otra década” de acción climática por la “cobardía” de los gobiernos europeos. “Las familias medias europeas seguirán pagando mucho más por sus emisiones de CO2 que los vuelos frecuentes de larga distancia”, lamentó la directora de aviación de la organización, Jo Dardenne.

Frente a esto, la plataforma Airlines For Europe (A4E), que representa a la mayoría de las compañías aéreas europeas, recordó que el sector “lleva pagando por sus emisiones a través del sistema ETS desde 2012”, así como que el coste “es probable que se incremente cinco veces para 2025 a más de 5.000 millones anuales”.

Por ello, la patronal europea de la aviación aseguró estar “extremadamente decepcionada” por el hecho de que se vayan a retirar todas los créditos gratuitos a partir de 2026, una fecha que es “mucho antes de que estén disponibles soluciones efectivas de descarbonización a la escala necesaria para que funcionen”.

 Las instituciones de la Unión Europea han acordado este miércoles una revisión de la normativa sobre emisiones del sector de la aviación que encarecerá la tasa que pagan las aerolíneas por el dióxido de carbono (CO2) que liberan sus vuelos entre países del bloque, con una excepción para las regiones ultraperiféricas hasta 2030.

La excepción afecta a las emisiones de vuelos entre regiones ultraperiféricas como Canarias y países de la Unión Europea y también a los desplazamientos en avión entre dos aeropuertos distintos dentro del mismo territorio ultraperiférico del mismo Estado miembro.