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Un gran país

"Manolo", Mariano Rajoy, Asier Antona y María Australia Navarro, el sábado 6 de mayo en Santa Cruz

Antona, Mariano Rajoy, "Manolo" y María Australia Navarro, el sábado 6 de mayo en Santa Cruz ÁLEX ROSA

Me fascina la capacidad de los políticos para presentar algo manido como una cuestión novedosa. Esto fue lo que ocurrió el pasado sábado en el Congreso Insular del Partido Popular (PP) de Tenerife. El único candidato, Manuel Domínguez, se presentó como si fuera Albert Rivera y quisiera desbancar a Mariano Rajoy con un estupendo vídeo de presentación.

Domínguez presentó una lista de puntos clave como meta para las elecciones de 2019. Los tirones de oreja se los llevaron a la par Carlos Alonso y Podemos. La prioridad para el PP en esa lista de puntos clave es defender la sanidad, la educación y la atención sociosanitaria, o eso dicen. Ver al Partido Popular como abanderados de la sanidad pública impresiona, sobre todo teniendo en cuenta que en sus más de cinco años en la Moncloa esos sectores son los que más han sufrido los recortes presupuestarios.

La bandera para atacar al Cabildo la ondearon con el anillo insular. Dicen en el PP que el anillo insular le sirve al presidente del Cabildo como arma propagandística. Lo malo de dar lecciones es que tienes que tener cuidado de no cometer los mismos fallos que el contrincante. No se puede acusar a Carlos Alonso de populista y de querer hacer propaganda cuando aprovechas tu discurso para hablar de Venezuela. Punto para el equipo azul. Y es aquí donde el PP sacó su arma más letal para luchar contra la nueva política, Venezuela y los chavistas. Aprovechar para sacar tajada política de la dramática situación que viven los venezolanos es poco menos que repulsivo. No tiene lógica y cabida alguna un discurso así en un congreso insular, por mucho que el candidato haya nacido en Venezuela.

Mariano Rajoy

Otra cosa que me fascina es la capacidad que tienen los políticos de hablar durante veinte minutos sin apenas decir nada relevante, o esa, otra costumbre de intentar colarnos mentiras cuando ambas partes saben que lo que se cuenta no es verdad. Lo hizo Mariano Rajoy en su discurso en el Congreso, discurso de copia y pega que reutilizó en la entrevista que ofreció el presidente al periodista Jordi Évole en Salvados.

Mientras escuchaba a Rajoy frente al atril, me di cuenta de varias cosas. La primera, que el discurso era exactamente igual al de la entrevista con Évole. Decía Rajoy: “Hay gente que se empeña en contar solo lo malo y que vive de eso”. Con el entramado de casos de corrupción que tiene el Partido Popular lo difícil para los periodistas es encontrar una buena noticia relacionada con este partido.

También añadió: “España es un gran país; somos el país que eligen los estudiantes de Erasmus”. Aquí me dieron muchas ganas de hacer una apreciación al presidente. Puede ser cierto que seamos el país que eligen los estudiantes de Erasmus, pero las razones por las que vienen son muy distintas de las que argumenta Rajoy. También me di cuenta de que en todos los congresos Rajoy debe soltar el mismo argumentario porque, cuando hacía referencia a "Manolo”, Manuel Domínguez, mi cabeza reproducía una y otra vez el vídeo de la Maldita Hemeroteca: “Yo te quiero, Alfonso, coño; tus éxitos son los míos”, solo que en lugar de Alfonso decía Manolo. No hay nada como la nueva política.

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