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A las maduras y a las duras, pero nunca a las podridas

Seguro que ya todo el mundo se ha enterado; seguro que ya todos lo saben. Vamos… que el sector agrario en las islas ha recibido la noticia que los conocedores de cómo se plantean los procesos negociadores en el seno de la Unión Europea (UE) ya habían avanzado de alguna manera porque así mismo se la podían imaginar. Los avisos no habían sido escasos, y en este mismo espacio ya se había dado cuenta de ellos. Estábamos en lo cierto o, si se prefiere, en lo razonable, siempre según los discursos dominantes en aquellos momentos que se enraizaban desde la misma Bruselas.

No es nada definitivo, no es nada nuevo… Que no cunda el pánico. Por favor, por favor. Solo es el inicio de un largo proceso esta vez bañado por el brexit (la salida del Reino Unido del club de los Veintiocho y su repercusión en las nuevas cuentas de la UE -2021/27-, que serán más débiles: se recortarán). Y también, que no hay que negarlo, ahora se está ante una alerta que debe ser tenida en cuenta, como así ha ocurrido y ha quedado de manifiesto tras la primera reacción unánime de los agentes públicos y económicos afectados en Canarias por esta primera decisión oficial, que no será la definitiva. También esto hay que mentarlo. Toca tener paciencia, ¡ojo!

Se trata, por si alguien aún está cogiendo grillos, de que la Comisión Europea, la primera instancia comunitaria que lo debe hacer, ha publicado su propuesta de presupuesto para la Política Agrícola Común (PAC) en el septenio 2021-27 (ahora consumimos el de 2014 a 2020), que ya tocaba, y en ella plantea recortes de fondos, entre otros algunos que afectan de lleno al sector agrario de Canarias (principalmente en ayudas directas -Posei- y subvenciones -apoyo a la inversión dentro del Programa de Desarrollo Rural, PDR-), que es lo que aquí nos ocupa y preocupa.

Atendiendo a la información oficial trasladada por la Consejería de Agricultura del Gobierno autonómico, que utiliza como fuente la citada propuesta de presupuesto para el nuevo septenio ya aprobada por la Comisión (el 1 de junio pasado esta se publicó), las islas dejarían de percibir 10,5 millones de euros al año (73,5 en el septenio 2021-27) de la ficha financiera actual de su programa Posei (el comunitario, el que se alimenta exclusivamente de fondos de la UE). Dicho así, la información no tiene mucho valor, y es justo por ello que iremos al detalle, a una explicación más didáctica, consecuente y cercana.

Lo primero que hay que recalcar es que la Comisión Europea publicó el viernes 1 de junio sus propuestas legislativas y presupuestarias sobre la futura PAC, la del periodo 2021-27, en las que se incluye una modificación a la baja y del 3,9% en la financiación global del Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad (conocido como Posei y una herramienta de apoyo agrario y a la importación de la que Canarias se beneficia, en sus distintas versiones, desde el año 1992).

Ese recorte general, que afecta por igual a todos los poseis de las regiones ultraperiféricas (RUP) de la UE, supone que las islas dejarán de tener (o perderán), siempre que se termine aprobando esa misma propuesta por el Consejo y el Parlamento europeos (algo poco probable -y esto por ahora es una opinión personal-), 10,5 millones de euros al año, que se quitarán de los 268,42 millones anuales consolidados en el actual marco presupuestario (2014-2020) del Posei canario.

Esos fondos del Posei se reparten en tres bloques: 195,72 millones de euros en concepto de ayudas a la producción local (141 millones de ellos para el plátano y el resto para otras actividades) y 72,7 millones como máximo para el apoyo a la importaciones de productos e insumos con balance de aprovisionamiento en el Régimen Específico de Abastecimiento (REA), la segunda pata de ese programa de apoyo público de la UE. Este sistema, el llamado REA, también beneficia a la industria transformadora local y a los importadores puros.

Así tenemos que, de confirmarse tal reducción de presupuesto, el campo isleño y los importadores locales (por el efecto que esta tendría en el REA, siempre que se negocie de forma lineal) dejarían de ingresar 73,5 millones de euros en todo el próximo septenio presupuestario (2021-27), hecho que justifica la honda preocupación existente en las islas y que motivó la firma de una declaración unánime contra el posible recorte de fondos del Posei . Este acuerdo se exhibió el viernes 8 de junio pasado en Presidencia del Gobierno de Canarias, en Santa Cruz de Tenerife.

La propuesta de recorte formulada por la Comisión Europea (menos 3,9%) equivale a una pérdida anual para todas las regiones ultraperiféricas (RUP) de 25 millones de euros dentro del septenio 2021-27, lo que representa una caída de 10,8 millones para Francia por año, 4,3 para Portugal y 10,5 para España (Canarias), tal y como informó la propia Consejería de Agricultura.

En todo este tiempo (desde 2014), Canarias ha estado a las maduras, y así permanecerá hasta el año 2020. Pero el reloj no para y ya toca, como siempre ocurre en los años previos a la definición del nuevo presupuesto comunitario, estar a las verdes, y no se sabe por cuánto tiempo

Este es el panorama que se ha definido hoy en día, y lo demás ya será capacidad de negociación (con política y argumentos técnicos y legales) ante las altas instancias europeas para cambiar el curso de lo ahora reflejado. Justo en esto parece que ya están todos los interlocutores: el sector productor afectado, los gobiernos canario y español, los otros países de la alianza RUP (Francia y Portugal) y los políticos isleños y españoles con representación en el Parlamento de la UE y en otros órganos de representación a escala comunitaria. El camino debe abrirse y será duro y prolongado.

Pero ¿y si nos ponemos en el peor escenario? Si no ponemos en el escenario de los 10,5 millones de euros menos al año en el Posei, este programa comunitario pasaría de aportar 268,42 millones al año, lo que hace ahora, a solo conceder 257,92 (258) en doce meses.

Hasta aquí bien, pero dónde se recortarían los 10,5 millones. A nadie se le escapa que hay varias opciones: a) a todos por el igual, o sea, una rebaja del 3,9% en los tres bloques de apoyo ya definidos, con parte al plátano, otra a las demás ofertas agrarias y luego en el capítulo del REA (opción lineal); b) solo en el REA y en los balances de aprovisionamiento que compiten con las producciones locales, lo que dejaría este bloque en 62,2 millones, en vez de los 72,7 actuales (la que seguro defenderían los productores agrarios locales); c) solo en el plátano, que tiene 141 millones, o en el plátano y el REA, opción mixta, para seguir apoyando en el nivel actual las actividades agrarias menos apoyadas y más descapitalizadas, o d) un recorte lineal, igual para todos, y la inclusión de esos 10,5 millones recortados en el otro Posei, el adicional (ayudas de Estado), quizá la fórmula de mayor consenso cuando falle toda posibilidad de convencer a la UE de que se mantenga el status quo actual.

Si este caso se diera, y es solo un supuesto, el panorama a partir del 1 de enero de 2021 sería el de tener 258 millones por año en el Posei comunitario y los 15 actuales más otros 10,5 (25,5 millones) en el Posei adicional, en este caso posiblemente financiado con alguna de las siguientes fórmulas: la que se espera consolidar con la reforma de las bases económicas de la Ley del REF, en trámite en las Cortes y que ahora mismo impera (vía Ley de Presupuestos); o sea, el 100% con fondos del Estado, u otra menos pesada para Madrid, que sería la de volver a la cofinanciación Canarias-Estado, un mecanismo que tan malos resultados dio a las islas, durante la crisis, cierto, pero sin duda nefastos.

Fueron tan malos los resultados que ese desaguisado, ya con soluciones contempladas por Agricultura (su gran logro), aún no se ha terminado de resolver del todo, pues quedan por abonar algunas ayudas comprometidas, al menos las de 2011.

En todo este tiempo (desde 2014), Canarias ha estado a las maduras, y así permanecerá hasta el año 2020. Pero el reloj no para y ya toca, como siempre ocurre en los años previos a la definición del nuevo presupuesto comunitario, estar a las verdes, y no se sabe por cuánto tiempo.

La actual coyuntura, teñida de verde, puede evolucionar hacia la maduración correcta, que sería la consolidación de un recorte cero o casi cero, que quizá al final sea lo que ocurra (opinión personal), aunque no sé con qué compromisos añadidos, con que obligaciones extras. Todo está por verse. Este partido no ha hecho más que empezar. El final está muy lejos. Queda trabajo por delante, mucho trabajo, pero sobre todo coherencia, mucha coherencia, unidad e ideas claras.

La correcta elección del camino, y no decimos nada nuevo, es la que puede conducir sin sobresaltos del verde a la próxima maduración prolongada, sin equivocaciones de por medio que conduzcan la nave a la podredumbre. Ahí no. A las maduras y a las duras, sí, pero nunca a las podridas. "A buen conocedor, pocas palabras bastan", suena el dicho popular.

*Artículo publicado en la edición del segundo trimestre de 2018 de Agropalca

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