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El acusado de asfixiar a su esposa en Arona alega en el juicio que la muerte se produjo por un accidente

El juzgado, según el relato de la Fiscalía, aprovechó su "muy superior fortaleza física" para apretar el cuello de la mujer con las manos "de forma brutal", lo que hizo "inútil" cualquier defensa de ella, hasta que la asfixió y le fracturó la vértebra

El Ministerio Fiscal entiende que esos hechos constituyen un delito de asesinato con agravante de género y de parentesco, por los que pide 24 años de prisión para el acusado y privación de patria potestad respecto del menor

Zona de El Fraile, en Arona, donde se produjo el acto violento

Zona de El Fraile, en Arona, donde se produjo el acto violento que ahora se juzga

El acusado de asesinar a su mujer el 31 de octubre de 2017 en el barrio de El Fraile, en el municipio tinerfeño de Arona, ha declarado este martes en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife que los hechos que se le atribuyen se debieron a un accidente.

Durante la apertura del juicio oral, que se retrasó más de dos horas por un problema del oficio, el acusado, J. A. P. B., ha respondido a las preguntas de todas las partes y ha dado una versión distinta a la de la Fiscalía en los hechos ocurridos ese día y al relato de la madre de la víctima en torno a la relación que mantenía con su esposa, ambos de nacionalidad cubana.

Según el relato de la Fiscalía, en la mañana del 31 de octubre de 2017, una vez la mujer había llegado a su domicilio de alcanzar al menor al colegio, el acusado y la víctima iniciaron una fuerte discusión debido a que J. A. P. B. no aceptaba entonces que ella quisiera finalizar la relación ni que mantuviera una relación con otro hombre.

En el transcurso de la discusión, según el relato de la Fiscalía, el acusado aprovechó su "muy superior fortaleza física" para apretar el cuello de la mujer con las manos "de forma brutal", lo que hizo "inútil" cualquier defensa de ella, hasta que la asfixió y le fracturó la segunda vértebra cervical.

El investigado huyó presuntamente del lugar después de esconder el cadáver en el armario de la habitación del hijo menor y fue localizado por agentes de la Guardia Civil a la una de la madrugada del 1 de noviembre en las inmediaciones del aeropuerto Tenerife Norte.

El Ministerio Fiscal entiende que estos hechos constituyen un delito de asesinato con agravante de género y de parentesco, por los que pide 24 años de prisión para el acusado y privación de patria potestad respecto del menor, así como una indemnización de 200.000 euros y el abono de las costas procesales.

La acusación popular, representada por el Instituto Canario de Igualdad, pide siete años más de prisión, para un total de 31 años, porque también aprecia "gran ensañamiento" y "abuso de superioridad".

Sin embargo, la defensa pide atenuante de arrepentimiento y de estado de enajenación mental, y que en cualquier caso no fue un asesinato, sino un homicidio imprudente, un "accidente".

Dado que no hubo intención y el acusado sufría una alta presión psicológica, según la defensa, la condena debería reducirse a un año de prisión.

La víctima, de 28 años en el momento de los hechos, había llegado sola años antes a España para convalidar su título de Medicina mientras trabajaba, y el encausado permaneció en Cuba con el hijo de ambos hasta que a finales de septiembre de 2017 se reunieron en Tenerife.

La madre de la víctima ha asegurado que el acusado era muy celoso sobre su hija, que controlaba sus conversaciones por el teléfono móvil, y que llegó a romperle varios de ellos, así como su título de Medicina.

"Le veía moratones en las piernas, en los muslos. Le preguntaba qué le pasaba, pero él salía al paso y decía que padecía de circulación. Yo sabía que eso no era así. Entonces ella me decía que sí, que eran golpes", ha añadido la madre de la mujer.

Además, la madre ha declarado que cuando J. A. P. B. aún estaba en Cuba obligó a su esposa a dejar amistades, la llamaba "continuamente" y, ha añadido, el acusado dijo públicamente que quería viajar a Tenerife con la idea de matarla.

La madre ha observado asimismo que, tras los hechos, su nieto le tiene "mucho miedo" al padre porque solía pegarle, y que tras los hechos confirmó que él la empujaba cuando discutían en su presencia.

Sin embargo, J. A. P. B. ha declarado que nunca golpeó a la víctima, que todo era normal en la relación tras su llegada, que tampoco sabía que ella tuviera una segunda relación y ha negado, por otro lado, que apretase el cuello de la víctima el día de los hechos.

Aquella mañana, según su testimonio, él le arrebató el móvil y la empujó hacia atrás con las dos manos sobre la garganta y, tras realizar un gesto para apartarla, la mujer cayó boca abajo inconsciente.

J. A. P. B. ha negado que fuera controlador o celoso, tanto en Cuba como en Tenerife, así como que quisiera venir a España o que descuidara el cuidado de su hijo.

"Me trataba como a un perro. No me respetaba, no me trataba bien", ha reprochado el acusado a la víctima, quien también ha subrayado que una vez supo de su otra relación tan solo quiso saber la verdad. 

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