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Socios de Cosecheros de Tejina acuden a la justicia para pedir responsabilidades a los gestores de la cooperativa lagunera

Los denunciantes argumentan que “no puede ser que los responsables del hundimiento de una sociedad modélica escapen de rositas y además se pretenda que muchos de los socios que en su momento eran acreedores ahora aparezcan como deudores”

La quiebra de la entidad tinerfeña está rodeada de decisiones motivadas por la política, como la integración de la fallida Tenflor; de ejecutivos vinculados a CC y de concesiones de préstamos, al ejercer como cooperativa de crédito, que resultaron fallidos

Cooperativa Cosecheros de Tejina.

Cooperativa Cosecheros de Tejina.

Un grupo de socios de la Cooperativa Cosecheros de Tejina, en La Laguna (Tenerife), presentará una demanda judicial contra el proceso de liquidación de esta sociedad y los responsables de la gestión en la entidad agrícola, en la actualidad sin actividad productiva tras su quiebra hace unos años. A los gestores societarios se les acusa de actuar desde el oscurantismo y con falta de transparencia.

La Sociedad Cooperativa Agrícola Cosecheros de Tejina presentó solicitud de concurso voluntario de acreedores el 29 de noviembre de 2013, y el juzgado declaró la situación legal de concurso voluntario abreviado de acreedores el 6 de febrero de 2014.

La dirección de la cooperativa entonces señaló como causas de su insolvencia que “la coyuntura económica ha incidido de forma directa y muy especialmente en la actividad agraria, y que en los últimos ejercicios la producción se ha visto reducida y se han mantenido los costes de la cooperativa, que en su mayor parte se corresponden con los de personal. Esto se intentó contrarrestar con un expediente de regulación de empleo (ERE) que resultó insuficiente para superar la situación, dado que, además, la producción de los socios se redujo en el año 2013 a unos 150”. Esta huida se debió en gran parte a la demora en el cobro de los bienes servidos a la entidad por los productores agrícolas y al alto riesgo que ya se percibía en los pagos por parte de la cooperativa. Además, había muchas deudas no saldadas con los agricultores y socios, deudas de la cooperativa que convirtieron a muchos de estos en acreedores.

En la misma explicación de Cosecheros de Tejina, también se añadía que “la situación de iliquidez provocó la imposibilidad de afrontar el pago de los salarios y de las indemnizaciones [del ERE], lo que desembocó en una huelga y en el cese de la actividad”, algo que se consumó hace unos años pese a que se intentó ayudar con fondos públicos, una vez más, para intentar el reflotamiento de la sociedad. Así se analizó por parte del Cabildo de Tenerife y del Ayuntamiento de La Laguna, en ambos casos administraciones controladas por Coalición Canaria (CC).

Hay que decir que en su día, el entonces consejero de Agricultura en la Corporación insular, José Joaquín Bethencourt [forzado a dimitir por el caso de la importación de uva desde la Península para ser procesada por Bodegas Insulares], llegó a avanzar en medios de comunicación hasta cantidades o niveles posibles de apoyo público para sacar de la ruina a la considerada joya de la corona (supuesta entidad amiga) dentro de las cooperativas vinculadas a CC en Tenerife. Lo mismo ya se había hecho en casi incontables ocasiones en la isla, y se sigue haciendo por parte del Cabildo, de forma más descarada o menos, pero inyectando apoyo público, al fin y al cabo, en sociedades privadas.

Con fecha de 9 de mayo de 2014, hay un informe del administrador concursal en el que se concluye que “esas explicaciones tan genéricas acerca de la situación [de Cosecheros de Tejina] pueden ser ciertas, pero no se aportan datos suficientes en la memoria para llegar a concluir que sean las únicas causas de la insolvencia” de la sociedad.

El administrador concursal, un conocido economista de la isla, señala que “la memoria objeto del presente análisis no contiene toda la información que exige el artículo 6 de la Ley Concursal. Así, uno de los datos que debe contener es la identidad de sus socios, algo que, en el caso que nos ocupa, no se relaciona en la memoria, o sea, quiénes son los socios de la cooperativa; por ello, no podemos pronunciarnos al respecto, pues nada se ha informado sobre este particular”, destaca el gestor nombrado por la justicia.

El mismo documento recoge que “el día 7 de mayo de 2014 (solo dos días antes de hacer su informe) recibió esta administración concursal la relación de los saldos de las cuentas de los socios, por lo que en la lista de acreedores aparece una relación de socios, si bien no podemos afirmar que no haya otros que no han sido incluidos”.

La excusa de los responsables de la Cooperativa de Tejina para no aportar toda la información solicitada fue que no tenían acceso a sus ordenadores: “En escrito de 22 de enero de 2014, volvía a manifestar la deudora que seguía sin tener acceso a sus ordenadores. Tras la declaración de concurso, por el consejo rector de la Cooperativa se nos dice igualmente que no pueden acceder a los ordenadores, primero por falta de suministro eléctrico y, en segundo lugar, por desconocer el método de acceso, que señalan solo conocían los empleados”, expone el informe el administrador concursal.

Tal y como se describe en el reseñado informe, “a finales del mes de abril [de 2014], al igual que se hizo con los socios de la cooperativa en asamblea informativa, nos dijeron que ya podían acceder a la contabilidad, comenzando la entrega de información requerida a partir del 7 de mayo. Por tanto, no puede esta administración concursal realizar un análisis de la contabilidad, pues no se ha puesto a nuestra disposición”.

En todo caso, el administrador concursal sí dejaba claro que las cuentas anuales del ejercicio de 2010 “figuran depositadas en el Registro Mercantil con fecha 20 de abril de 2012”, pero “el informe de auditoría de estas, ante la gravedad de sus salvedades, refleja la opinión de que dichas cuentas anuales no expresan la imagen fiel del patrimonio y de la situación financiera de la sociedad”. Ya se percibía un problema y además aparecía documentado.

Las cuentas anuales del ejercicio de 2011 “figuran depositadas en el Registro Mercantil con fecha 2 de abril de 2013”, pero “el informe de auditoría de estas, ante la gravedad de sus salvedades, refleja la opinión de que dichas cuentas anuales no expresan la imagen fiel del patrimonio y de la situación financiera de la sociedad”. O sea, más de lo mismo.

En cambio, las cuentas anuales del ejercicio de 2012 “no figuran depositadas en el Registro Mercantil de Santa Cruz de Tenerife. El informe de auditoría de estas, ante la gravedad de sus salvedades, refleja la opinión de que dichas cuentas anuales no expresan la imagen fiel del patrimonio y de la situación financiera de la sociedad”.

El mencionado grupo de socios de Cosecheros de Tejina que interpondrá una denuncia por los hechos ocurridos se queja de no haber recibido ningún tipo de información desde la asamblea informativa de 2014, a pesar de ser conscientes de que se han producido movimientos económicos de los que nadie ha dado cuenta.

El propio administrador concursal aseguraba en su primer informe que “la situación patrimonial de la concursada es difícil de determinar, toda vez que no hemos podido acceder a su contabilidad y, en cualquier caso, esta es poco fiable, tal y como han venido manifestando los auditores al verificar que las cuentas de los ejercicios de 2010 a 2012 no reflejaban la imagen fiel de la entidad”. Las de 2013, como ya se ha dicho, no se presentaron en el Registro Mercantil.

Los promotores de la denuncia recuerdan con tristeza que “hace aproximadamente 60 años unos agricultores fueron capaces de ponerse de acuerdo para comercializar los productos del campo (tomates y después plátanos) y crear riqueza e independencia económica en la zona, desarrollando más tarde la comercialización de otros productos agrícolas, como hortalizas y flores y plantas”. Esta última oferta se incorpora tras Cosecheros de Tejina absorber la firma Tenflor, en quiebra, una decisión en gran parte forzada por voluntades políticas y que contó con el apoyo financiero amplio del Cabildo de Tenerife, entonces también controlado por CC. Este hito fue una de las causas de los males posteriores, como casi todo el mundo conocedor del proceso hoy en día reconoce sin ambages.

La Cooperativa de Tejina abarcaba prácticamente todos los productos del sector primario, era una entidad modélica y de interés nacional, “orgullo de todos”, y además funcionada como cooperativa de crédito, otro servicio que contribuyó sobremanera a su caída por prestar con riesgo a determinados socios, muchos de ellos de renombre en la sociedad, y esas cantidades convertirse en irrecuperables. Ambas cosas se convirtieron en torpedos que hicieron inevitable el hundimiento de la embarcación.

Lo cierto es que la gestión directa y ordinaria de Cosecheros de Tejina en los dos últimos decenios siempre ha olido mucho a política, a la de partido, a la de CC. Como indica el grupo de socios denunciantes, “la llegada de un nuevo gerente con orientación política -en alusión a Juan Antonio Alonso, anterior concejal de Agricultura en el Ayuntamiento de La Laguna y actual responsable de la empresa pública Gestión del Medio Rural, del Gobierno de Canarias-, significó un cáncer porque pasaron a ser más importantes los votos en las elecciones que una correcta administración de la venta, el empaquetado y la distribución de los productos del campo”.

También es verdad que Juan Antonio Alonso no fue el único gerente de la sociedad en esta etapa fatídica. A él le siguieron otros, al menos otros dos, pero lo que se percibía en cada momento es que la sombra de Alonso siempre estaba presente en forma de asesoramiento externo, al menos algunos años después de este dejar la gerencia para hacer carrera política en CC.

El cierre de la sociedad y los problemas más graves que condujeron al concurso se consumaron con Hernán Tejera de gerente, que llegó a dimitir algo antes y que desde entonces trabaja como secretario general de la organización profesional agraria Asaga-Canarias. Esta entidad de representación agraria siempre ha tenido buenas migas con CC.

Cosecheros de Tejina, en el año 2000, absorbió Tenflor “y el mal se extendió por todos los estamentos de la cooperativa. Los mismos que llevaron a Tenflor a la quiebra se hicieron con las riendas de la cooperativa [Francisco Gutiérrez, que fuera político de CC y concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de La Laguna, en la actualidad de retirada, estuvo al frente de Tenflor]. En la primera reunión para la aprobación por absorción de Tenflor la directiva de toda la vida se negó a firmar las indemnizaciones propuestas por el gerente de Tenflor, que no figuraban en el acuerdo con el Cabildo de Tenerife, que aportó 973 millones de pesetas en nueve líneas de actuación para sanear ambas cooperativas”.

Ahora, estos socios y agricultores de Cosecheros de Tejina reclaman “que se haga justicia porque no puede ser que los responsables del hundimiento de una sociedad modélica escapen de rositas y además se pretenda que muchos de los socios que en su momento eran acreedores ahora aparezcan como deudores por los tejemanejes de responsables que no aportan toda la información requerida”.

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