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Clavijo veta a Patricia Hernández; Bermúdez se asusta con Llanos; Mauricio conspira

Los viejos y los nuevos políticos siguen transmitiendo malas vibraciones en medio de un cataclismo que amenaza (parece que ahora va en serio) con cambiar la política canaria

En el PP canario se abre paso tambaleándose la momia de José Manuel Soria con el doble objetivo de vengarse a su modo de Soraya Sáenz de Santamaría y de perpetuar sus negocios portuarios

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Patricia Hernández, Ángel Llanos, José Carlos Mauricio y José Manuel Soria

Patricia Hernández, Ángel Llanos, José Carlos Mauricio y José Manuel Soria Canarias Ahora

Episodio 1. Fernando Clavijo veta a Patricia Hernández. Parlamento de Canarias. Causa baja en la Mesa de la Cámara el socialista Héctor Gómez, designado in extremis director general de Turespaña tras ver frustradas algunas de sus apetencias como secretario de Estado de Comercio. O algo similar, que no estábamos para exigencias. La vacante debería corresponder al PSOE y el nuevo secretario insular de Tenerife, Pedro Martín, reclama que sea Patricia Hernández, víctima doble de una alcaldada (con perdón) del presidente del Gobierno y de la bisoñez primeriza de Ángel Víctor Torres, secretario regional, al que le costó creérselo. Pero Torres acepta que sea Patricia Hernández la nueva integrante de la Mesa del Parlamento, resarciéndola así de la purga a la que la sometió cuando la pasó de vicepresidenta ganadora de las elecciones a diputada de a pie. Coalición Canaria reacciona: Clavijo no quiere a Patricia en ninguna foto, y menos ascendida por el PSOE que acaba de refundar Pedro Sánchez. Ruano, el portavoz coalicionero, tienta a Podemos: oye, que esta es tu oportunidad después de que yo te vetara tantos nombres en tantos otros órganos dependientes del Parlamento. Pide esa plaza, que te apoyo. Podemos entra al juego inicialmente, hasta que descubre la maldad: dejar fuera a una mujer que sustituye a un hombre por una vendetta de Clavijo. Mal asunto ese de aprovecharse de circunstancias tan puercas. Que sea Patricia, han dicho. Se la comerá Ruano; se la comerá Clavijo. Con papas, dicen.

Episodio 2. Llanos lanza el primer aviso. La maquinaria propagandística de Coalición Canaria ya está a pleno rendimiento:  guaguas, bocadillos de mortadela, rondallas y soflamas de canariedad inundan el panorama folclórico tinerfeño desde hace ya más de dos meses para ir calentando los estómagos (todavía agradecidos, pero ya veremos) de tantas personas que viven azocadas por ATI-CC. Carlos Alonso se come, al ritmo que caen los bocatas de mortadela, todas las carreteras de Tenerife una por una, sin conseguir que el salvífico Gobierno de Fernando Clavijo sin el PSOE pero con el brillantina de Pablo Rodríguez, le resuelva el clamoroso caos circulatorio de la isla que el Cabildo es incapaz de embridar. En La Laguna crece la ola del caso grúas y del caso prórrogas, sin que se descarten a estas alturas intentos eternamente aparcados. Ante panorama tan deprimente, en el partido omnipresente resalta la figura del alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, tocado como mirlo blanco de la causa (otra vez, ¿viste?) por una parte de la muy engrasada prensa de Tenerife. Recuperaremos el suelo contaminado de la refinería de Cepsa para la capital para una “ciudad nueva”,  volverá la capital a ser la capital que siempre ha sido, la Ciudad de la Justicia en Cabo Llanos… mientras el PP, socio en el gobierno municipal, mata moscas con el rabo. De ahí que la aparición repentina de Ángel Llanos como posible candidato a la alcaldía por los populares haya hecho resucitar viejos fantasmas y la posibilidad -encuestas en la mano- de un pulso interesante en mayo del año que viene.

Episodio 3. Mauricio no ha cambiado. En la Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria José Carlos Mauricio bordó de nuevo el esperpento. No le bastó con la investigación que de él y de sus cómplices hizo la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional; ni el informe demoledor que elevó una inspectora de la Seguridad Social. Ni siquiera que las otras dos personas que se sentaron junto a él en el banquillo reconocieran los hechos, es decir, que entre los tres fingieron la contratación de una ciudadana cubana para tratar de legalizarla en España. Mauricio hizo el favor y el novio de la señora, decano de la Facultad de Economía de la ULPGC, puso la pasta para la Seguridad Social. Y más cosas, porque este insigne dirigente universitario facilitó con sus contactos salvoconductos académicos y económicos al que fuera conseguidor máximo del coalicioneo durante los años dorados del aznarismo, hoy reinventado a la condición de asesor turístico. Mauricio creía que podía seguir campando a sus anchas, conduciendo sin carné y pisando la línea continua, así que nunca se creyó que fuera a sentarse en el banquillo de los acusados. Por eso estaba indignado tras el juicio: todo es un montaje, una conspiración contra mí, clamaba señalando nada menos que a la Policía, a la inspectora de la Seguridad Social, a los tres jueces que instruyeron la causa, a la que lo juzgó… La duda es si Mauricio está chocheando o si, como es lícito sospechar, sus delirios siempre fueron así.

Episodio 4. El regreso de la momia. José Manuel Soria está de nuevo aquí. Pero no se preocupen ustedes demasiado, que ahora parece estar más controlado. Solo quiere medrar para que se le vea la patita y, de paso, fijar algunas piezas para garantizarse mejor sus negocios. Cuando pactó con Fernando Clavijo colocar a Juan José Cardona al frente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas ni se le pasaba por la cabeza que a las pocas semanas habría un presidente socialista en La Moncloa y que se le iba a presentar una ocasión tan chiripitifláutica para darle un meneo a Soraya Sáenz de Santamaría. Soria culpa a la exvicepresidenta de ser la verdadera responsable de su defenestración, es decir, de que apareciera su nombre en los papeles de Panamá y de los avisos de que habría más disgustos si no se echaba a correr. Por eso Soria se ha presentado como compromisario, para entregar todos los votos que pueda a Pablo Casado en el próximo congreso nacional del PP, y ver así a la de Valladolid mordiendo el polvo. Si se consuma el triunfo del aventajado tenedor de máster, Soria aprovechará para hacer valer el poderío de sus seguidores en Canarias y desplazar en cuanto haya ocasión a Asier Antona de la presidencia regional. Confiesa que se ha arrepentido de haberlo investido sucesor y no le va a perdonar haber querido conducirse sin ataduras al pasado, el pasado de la momia.

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