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Ridículo socialista en La Laguna

El PSOE rompe el pacto con Coalición Canaria sin promover una moción de censura, lo que deja al alcalde nacionalista el terreno libre para apoderarse de todo el Ayuntamiento para la campaña electoral

El secretario regional socialista dice que no se dan las condiciones porque dos de sus ex concejales no pueden votar por haber sido expulsados, precisamente, por promover la moción de censura

El PSOE dejará al frente del Ayuntamiento a un alcalde imputado por el caso Grúas, que amenaza con ocasionar un grave descosido a Coalición Canaria los próximos meses

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José Alberto Díaz y Mónica Martín.

José Alberto Díaz y Mónica Martín. Diario de Avisos.

El ridículo del Partido Socialista Canario en la ciudad de La Laguna no puede ser más clamoroso. Unas primarias en las que un fontanero de la lideresa local gana a la lideresa local, desemboca en un esperpento en el cual la derrotada lideresa local anuncia que rompe el pacto que sostiene a Coalición Canaria en el Ayuntamiento, al tiempo que el fontanero ganador anuncia una moción de censura que hasta entonces había prohibido como secretario general local en nombre de su todopoderosa lideresa local. Detrás aparece el líder regional socialista anunciando urbi et orbi que no es posible una moción de censura en La Laguna porque “no se dan las condiciones” ya que tres de los cinco concejales socialistas no la pueden firmar por haber sido expulsados del grupo correspondiente. Dos de ellos, se le olvidó decir a Ángel Víctor Torres, purgados precisamente por promover una moción de censura contra el alcalde nacionalista de La Laguna, José Alberto Díaz, al que el PSOE de repente quiere dejar gobernando en solitario, y accesoriamente censurar, sin haber explicado mínimamente los motivos. Es imposible mayor grado de machangada.

La idiotez socialista no hay por donde cogerla. Abandonar el grupo de gobierno al que durante estos años se han aferrado como lapas la primera teniente de alcalde y lideresa local socialista, Mónica Martín, y su compañera de Cultura María José Castañeda, supone como primera medida dejar al alcalde, José Alberto Díaz, de Coalición Canaria, con todo el Ayuntamiento a su disposición para zamparse una campaña electoral a lo grande, sin el más mínimo recato y sin tener que compartir presupuesto, fastos, merendolas y explicaciones con sus socias del PSOE.

No censurarle a continuación se corresponde con la sospecha generalizada de que los socialistas canarios no quieren dañar en exceso a Coalición Canaria para pactar con ese partido después de las elecciones de mayo de 2019.

Por eso este lunes hemos podido oír a Clavijo, a Bermúdez y a sus coristas pregonar que la moción de censura lagunera no va a prosperar. Saben de la tibieza y de la flojera de los medianeros.

Ya es grave abandonar el grupo de gobierno sin explicar a los vecinos y vecinas de La Laguna los motivos exactos por los que se toma esa decisión. Y resulta muy grave dejar todo el poder a Coalición Canaria conociendo, como conocen todos los socialistas, cómo chapotea en esas condiciones en una campaña electoral. Pero más irresponsable resulta no intentar al menos descabalgar del poder a un alcalde que en estos momentos se encuentra bajo investigación judicial por un asunto de presunta corrupción que puede salpicar plenamente al presidente del Gobierno de Canarias. El caso Grúas, efectivamente, tiene todos los boletos para regresar a los juzgados de Instrucción de La Laguna, donde en los próximos meses se habrá de dilucidar si el alcalde Díaz, el presidente Clavijo y el concejal Pérez-Godiño habrán de sentarse o no en el banquillo para responder por aquellas irregularidades que, para la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, tienen todo el olor, el color y el sabor, de delictivas.

A ese alcalde y a ese partido pretende el PSOE dejar todo el poder de la ciudad de La Laguna los próximos siete meses. No se puede ser más estúpido.

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