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Tres diputados majoreros

Asamblea Majorera lidera las voces críticas en Coalición Canaria contra el liderazgo de ATI y a favor de la reunificación por la izquierda con Nueva Canarias, y tiene dos diputadas y un diputado en el Parlamento regional, o sea, los mismos que la Agrupación Socialista Gomera

Todos saben en el partido que no pueden echar a Ana Oramas, pero también que su indisciplina abre una crisis de inciertas consecuencias que aflorará en el congreso de mayo

Consejo Político Nacional de Coalición Canaria celebrado este sábado.

Consejo Político Nacional de Coalición Canaria celebrado este sábado. Alejandro Ramos

En Coalición Canaria saben perfectamente que no pueden echar a Ana Oramas, ni siquiera someterla a la humillación de un expediente disciplinario inédito por su voto negativo en la investidura de Pedro Sánchez. Pero tanto Coalición Canaria como Ana Oramas saben perfectamente que esa indisciplina no puede volver repetirse y que hay que ir preparando un discurso creíble para el más que probable caso de que tenga que votar favorablemente a los Presupuestos Generales del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. Ya veremos con qué espíritu heroico y con qué excusas.

Por primera vez desde que estalló esta crisis, la diputada nacional de CC tuvo la gentileza este sábado de dar la cara ante su partido y ofrecer las explicaciones hasta ahora desconocidas para justificar su indisciplina. Lo hizo a sabiendas de que nada malo le iba a pasar y que su influencia y control dentro de la organización iban a impedir cualquier disgusto. Sabe, como saben sus compañeros, que la única persona con patente para la indisciplina es ella y que islas como Tenerife, Gran Canaria o La Palma cerrarían filas ante la incapacidad de sus líderes locales de moverse sin salirse de la foto.

Pero la crisis originada por Oramas no se cerró este sábado con el blindaje a la diputada. Al contrario. Ha sido la piedra de toque para medir la fortaleza de Coalición Canaria seis meses después de haber perdido el poder en la mayor parte de las instituciones que venía controlando ininterrumpidamente hace casi tres décadas. Y los primeros síntomas hacen pensar que se trata de una explosión diseñada con el fin de marcar el territorio de cara al congreso del 9 de mayo, donde ha de quedar fijado un nuevo modelo de partido para acometer los tres años siguientes de oposición, la posible reunificación nacionalista con Nueva Canarias y la identidad de quienes decidan liderar la formación. 

Ya se pueden atisbar algunas corrientes. Desde luego parece evidente que Oramas, Clavijo y los que en Tenerife conforman actualmente la mayoría del partido, optan por un relevo en la cúspide que sirva para que todo siga igual, para que Coalición Canaria mantenga una línea conservadora alejada de un entendimiento nacionalista y aliada de los grandes poderes empresariales que en la última legislatura se permitieron incluso poner y quitar consejeros del Gobierno.

Frente a esa posición se escucha cada día con más nitidez la queja de los críticos, liderados en estos momentos por el secretario general de Asamblea Majorera, Mario Cabrera, al frente de la organización más veterana de cuantas conforman CC y la que en estos últimos meses ha recuperado voz propia sin ningún tipo de complejos, ora reclamando un expediente disciplinario para Ana Oramas, ora posicionándose a favor de un giro hacia la izquierda y un acercamiento fluido a Nueva Canarias.

Mario Cabrera no está solo, por mucho que pudiera parecerlo tras el Consejo Político de CC que dio calabazas en su petición de expedientar a la diputada díscola. Tras él está una parte de Lanzarote, con uno de sus líderes al frente, David de la Hoz, y está la isla de La Palma, aunque de momento no quiera salirse del coro. Y está El Hierro de esa AHI tan suya y casi siempre de los padrones. No está Gran Canaria, sumida en una absoluta crisis de liderazgo y de empleabilidad, con sus dirigentes atentos a ver quién gana para reposicionarse como sea menester.

Narvay Quintero (Agrupación Herreña Independiente) y Mario Cabrera (Asamblea Majorera).

Narvay Quintero (Agrupación Herreña Independiente) y Mario Cabrera (Asamblea Majorera). Alejandro Ramos

Pero, además, Asamblea Majorera tiene tres diputados, o por ser más precisos, dos diputadas y un diputado, de nuevo Mario Cabrera, y una gran capacidad de resiliencia en Fuerteventura, donde mantiene su apuesta por la unidad con Nueva Canarias a pesar de los navajazos recibidos en la conformación de las corporaciones locales en la isla.

Tres diputados que pueden hacerse valer en cualquier momento de crisis sobrevenida en el Gobierno del pacto progresista de Ángel Víctor Torres (PSOE) y Román Rodríguez (NC), porque son tantos como los decisivos de Casimiro Curbelo (Agrupación Socialista Gomera) y los mismos que desbaratarían el intento de un sector de CC de construir una alternativa por la derecha al modo del España Suma de Pablo Casado (PP) y lo que quede de Ciudadanos.

De momento, Asamblea Majorera parece la formación de CC mejor posicionada para recuperar el poder en los feudos perdidos tras las elecciones de mayo de 2019. La reconquista podría empezar por el Ayuntamiento de Puerto del Rosario, si cuaja la censura con Nueva Canarias y la agrupación de electores de Manolín Travieso. Y a la espera de que los excesos de todo tipo del presidente del Cabildo, Blas Acosta, justifiquen que el PSOE pacte el Cabildo y el Ayuntamiento de Pájara.

Todavía hay partido.

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