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El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora

Es la ideología, estúpido

El secretario general de CC en Gran Canaria, Pablo Rodríguez (d), y el presidente de Unidos por Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna (i).

Carlos Sosa

La eurodiputada Carolina Punset ha abandonado esta semana su militancia en Ciudadanos haciendo públicas unas profundas discrepancias que tienen que ver con la transformación ideológica que el partido de Albert Rivera ha experimentado en adaptación a cada momento político y a la conveniencia de ganar las elecciones al precio que sea. Básicamente, Punset achaca a Ciudadanos haber transitado el camino de socialdemócrata a ultra liberal sin inmutarse lo más mínimo.

Mientras, en Tenerife, el vicepresidente segundo de su Cabildo, Efraín Medina, de Coalición Canaria, se convertía en noticia al difundirse un vídeo en el que explica claramente lo que para él es la ideología neoliberalista: “Evidentemente, claro, cuando me habla de neoliberalismo, que yo, ahí no puedo entrar ni puedo discutir, yo lo que sé es la necesidad que tienen los emprendedores de sacar adelante sus proyectos: Ni neoliberalismo ni políticas económicas de otras maneras. Yo ahí me pierdo y se lo digo de verdad. Es que a mí la palabra neoliberalismo, lo dije en un pleno, me suena a ”nuevo“ y ”liberal“. Y es que no, no me importa, no me importa el neoliberalismo”.

Es decir, no le importa que lo llamen neoliberal, ultraliberal o perro verde, lo que al señor Medina y a toda esa amplia tropa de Coalición Canaria le importa realmente es mantenerse en el poder a toda costa, como viene sucediendo desde que Franco se murió en la cama y un grupo de notables próceres de Tenerife se abrazó a la UCD de Adolfo Suárez, y en su declive, decidió montar aquel invento llamado Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI), el germen de lo que hoy conocemos como Coalición Canaria.

Por aquel entonces, Efraín Medina seguramente estaba en Venezuela, donde pasó dieciséis años siguiendo los pasos de su padre y de su hermano. Y allí conoció la diáspora isleña, y su alto potencial para influir en las elecciones autonómicas y municipales canarias. Años después, ya dentro de ATI, lo hicieron director general de Acción Exterior del Gobierno de Canarias, cargo público desde el que se labró un innegable prestigio dentro de su partido gracias a sus manejos para conseguir el voto inmigrante.

Lo reveló hace tan solo nueve meses en una entrevista en el Diario de Avisos realizada por Andrés Chaves: “¿Es verdad que la Coalición Canaria del exterior se le debe a usted? Le contesto con un dato: cuando me nombraron director general recogíamos un 5% de los votos posibles de los canarios de la diáspora: Venezuela, Cuba, Argentina, Uruguay. A los dos años estábamos en el 68,9%”.

A este inquieto político sin ideología, o de ideología oculta, se le atribuye el cambio de opinión de última hora operado por media docena de militantes de Coalición Canaria en Venezuela que dieron un vuelco a la elección de candidato del partido a las elecciones autonómicas de 2015. Esos militantes recibieron de improviso un estímulo aún sin cuantificar que les condujo a apoyar a Fernando Clavijo y no a Paulino Rivero, con cuyo equipo habían comprometido previamente sus votos.

Carecer por completo de ideología o mantenerla oculta es muy ventajoso para este tipo de prácticas políticas porque te permite alejarte por completo de los engorrosos principios y los corsés heredados de la tradición de cada pensamiento o movimiento político y desenvolverte por la vida con la caza del voto para perpetuarse en el poder por única bandera. Por eso Coalición Canaria no tuvo nunca el menor recato de construirse a partir de once formaciones de diferente pelaje, y mantenerse en el poder estas últimas décadas haciendo pasar por políticas progresistas lo que en realidad es una tendencia cada vez más evidente al neoliberalismo que al señor Medina parece sonarle a chino por mucho que lo practique.

En esa ausencia total de escrúpulos se encuadra el acuerdo que CC ha alcanzado con Unidos por Gran Canaria, el partido que creó el histórico liberal José Miguel Bravo de Laguna cuando el panameño José Manuel Soria lo dejó en la estacada junto a su hijo Lucas. Bravo es un antinacionalista confeso y militante, y jamás se ha escondido para ejercer como tal. Como antinacionalista confesa y militante es Nardy Barrios, también irradiada en su día del Partido Popular por diferencias irreconciliables con el que parecía su líder eterno, incorporada también a la desesperada confluencia de CC, a la que están tentando también al oscuro líder de Ciuca, Guillermo Reyes, y a su lideresa de Mogán, Onalia Bueno, muñidores ambos de tantas crisis relacionadas con una mala gestión de los fondos públicos.

Ni a Bravo, ni a Nardy Barrios, ni a Reyes ni a Bueno, ni por supuesto a Pablo Rodríguez, el delegado de ATI en Gran Canaria, les importa lo más mínimo esa brutal diferencia ideológica y de enfoque de los problemas de las islas. Les importa solamente sumar lo necesario para que Coalición no pierda su único diputado por Gran Canaria; que Bravo pueda seguir en el Cabildo y colocar a su hijo en algún puesto de salida; que Barrios garantice uno o dos concejales en Las Palmas de Gran Canaria y que Onalia Bueno retenga la tentadora alcaldía de Mogán. No, para esto la ideología no solo es innecesaria, es que, además, estorba.

Para lograr afianzarse cuatro años más en el poder, Coalición Canaria está siendo capaz de todo, como siempre. La aprobación del Estatuto de Autonomía con una reforma electoral incorporada en su articulado se acaba de convertir en una dificultad añadida para tal propósito. De ahí que no deban despreciarse las palabras de Fernando Clavijo cuando, a la salida del Senado, recordó que ahora le corresponderá al Parlamento transformar en ley ese nuevo mandato, es decir, diseñar cómo va a ser a partir de ahora cada proceso electoral teniendo en cuenta novedades tan destacadas como la creación de una lista regional de 9 escaños. Para esa ley son necesarios tres quintos de la cámara, es decir, 36 diputados, con el PP descompuesto por las encuestas y la Agrupación Socialista Gomera aferrándose a la ya extinta triple paridad. Solo estos tres partidos suman 33.

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