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Marrakech II: El norte de la Medina

La mayor y mejor conservada de las madrassas de la ciudad y las curtidurías son las mayores atracciones de esta zona de la ciudad.

Los zocos del norte son los menos frecuentados por los turistas, por lo que es posible encontrar objetos de artesanía a muy buen precio.

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Cúpula de la Kouba El Baadyin, en la zona norte de la medina de Marrakech.

Cúpula de la Kouba El Baadyin, en la zona norte de la medina de Marrakech.

Desde las bocacalles que desembocan en la popular plaza Jemaá El Fna, comienza un mundo de pequeños comercios a pie de calle que, siguiendo pautas de organización medieval, están agrupados por gremios. Los barrios de la zona norte más espectaculares son el de los tintoreros, con vistosas madejas teñidas de colores chillones que atraviesa las callejas sobre las cabezas de los turistas y el de los comerciantes de cueros. Otro centro de compras obligado es el zoco de las alfombras, muy cerca de la popular plaza. Pero hay comercios y productos para todos los gustos; babuchas, muebles, trabajos en plata, cobre o latón, cerámica. En esta parte de la medina, entre Jemaá El Fna a la Plaza de Ben Youssef, se abre un gran mercado al aire libre donde se puede comprar casi de todo; eso sí, tras el ritual del regateo. Al norte de estos zocos, también se puede visitar un buen número de monumentos y lugares de interés para los viajeros.

Al igual que sucede con otros centros análogos de la ciudad, el Museo de Marrakech (Dirección: Place Ben Youssef; Tel: (+212) 24 441 893; mail; Horario: L-D: 9.00-18.30) merece más la pena por sus instalaciones que por la insulsa colección de piezas de artesanía que forman la exposición. La casa, de finales del siglo XIX, sigue las pautas de otras edificaciones palaciegas marroquíes, con las estancias organizadas en torno a un gran patio central que, en este caso, es espectacular: destacan las tres fuentes de mármol y una impresionante lámpara de cobre. Los alicatados zellij (azulejos), la madera pintada y el lujo conforman un espacio único en la que el visitante puede hacer un recorrido por la artesanía del sur de Marruecos a través de su cerámica, vestidos, trabajos en plata, armas o bellas copias del Corán. En una de las alas del edificio (las cocinas), se ha instalado una pequeña muestra de arte contemporáneo marroquí. Otro de los puntos importantes de la visita al Museo de Marrakech es el antiguo haman de la casa (baño) que se encuentra en un perfecto estado de conservación. En el patio exterior hay una interesante tienda donde puedes comprar libros sobre artesanía marroquí y una cafetería.


La madrasa de Ben Youssef (Dirección: Plaza Ben Youssef; Tel: (+212) 24 390 911; Horario: L-D 9.00-18.00; ) fue, durante muchos años, una de las escuelas coránicas más importante del occidente musulmán. El edificio actual es el fruto de una profunda remodelación realizada en el siglo XVI por orden de la dinastía meriní. Todo el espacio se organiza en torno a un gran patio central en el que el trabajo del mármol, el azulejo y el yeso forma un espacio de gran belleza. La decoración geométrica crea una sensación de armonía única. El patio culmina en una impresionante sala de oraciones en la que destaca la decoración de estalactitas del artesonado y su precioso mihrab. Para nosotros, la escuela coránica es el monumento más soberbio de la ciudad. A ambos lados del gran espacio central se abren pequeños patios en torno a los que se agrupan las 132 habitaciones destinadas a los estudiantes. En el piso superior se han amueblado dos de estas. Aunque la madrasa era, ante todo, una escuela coránica, en esta ‘universidad islámica’ también se impartían clases de leyes, medicina, filosofía y otras ciencias.

Junto a la madrasa se levanta la Mezquita de Ben Youssef (siglo XII) que fue, hasta la construcción de la Koutoubia, la más grande de la medina. Como otros templos de la ciudad, el acceso a los no musulmanes no está permitido, y los turistas que no profesan esta religión tienen que conformarse con ver su altivo alminar de 40 metros y los tejadillos verdes que brillan bajo el sol.


La Kouba El Baadyin (Dirección: Plaza Ben Youssef; Tel: (+212) 024 390 911; Horario: L-D 9.00-18.00) es el único monumento de época almorávide que aún queda en la ciudad y formaba parte de una antigua mezquita demolida por los almohades. Este pequeño santuario es uno de los monumentos más importantes de la arquitectura islámica en occidente y, según algunos estudiosos, la obra maestra del arte marroquí. El pabellón, edificado en una hondonada que queda bajo el nivel de la calle actual, se descubrió en la década de los 40 del pasado siglo. Edificado en ladrillo, este pequeño cubo presenta todos los elementos definitorios de la arquitectura islámica. Arcos de herradura y lobulados forman un conjunto que se completa con su magnífica cúpula. Ya en el interior, destaca la calidad constructiva de la cubierta que presenta una excelente decoración geométrica y floral.

Al norte de Ben Youssef.- La medina se extiende hacia el norte de la Plaza Ben Youssef ofreciendo algunos rincones interesantes. La primera parada de este paseo hacia el norte es la Fuente Chorb ou Couf que se traduce como ‘bebe y admira’ (Rue Amesfah). Es una de las fuentes más hermosas de la ciudad. Erigida por el gobernante saadí Ahmen Al Mansur (1578-1603) este pilar es una auténtica obra de arte. Destaca el tejadillo de madera de cedro ricamente decorado con estalactitas, motivos geométricos, florales y epigráficos.

Más al norte se encuentran dos famosos centros de peregrinación. El más próximo es la Zaouia de Sidi ben Slimane el-Jazouli (cerca de la Rue Dar el Glaoui), de periodo saadí y reformado en el siglo XVIII. Está dedicado al santo local Sidi ben Slimane el-Jazouli, que introdujo el sufismo en Marruecos en el siglo XV. Aún más al norte está la Zaouia de Sidi bel Abbés (Bab Taghzout), el hombre santo más venerado de Marrakech. Levantado en el siglo XVI por el sultán sadí Abu Faris, es uno de los edificios más hermosos del norte de la ciudad. La entrada a los santuarios está vetada a los no musulmanes.


Las curtidurías de cuero.- Localizadas al noreste de la medina, retirada de los barrios residenciales, las tenerías son una de las imágenes más auténticas de la ciudad de Marrakech. Las factorías de curtido del cuero son una de las actividades tradicionales más importantes del lugar y fuente de la materia prima de numerosas actividades artesanales y comerciales. Los cueros que se curten y tiñen en esta parte de la ciudad nutren al zoco del cuero localizado en las inmediaciones de la Mezquita de Ben Youssef. Desde este lugar, este material se distribuye entre los artesanos de la ciudad para la confección de carteras, babuchas, lámparas y otras piezas que han hecho célebre el trabajo de marroquinería de la ciudad.

Pero antes de que el artesano de forma a las pieles, hay que limpiarlas de pelo, curtirlas y teñirlas en un proceso totalmente artesanal que dura desde los cinco meses de las pieles de cordero y cabras o los ocho meses que son necesarios para curtir pieles de vaca o camello. Muy poco ha cambiado en estas ‘fábricas’ desde hace veinte siglos.

Las tenerías se localizan cerca de la Bab Debbagh. A ambos lados de las calles aledañas se abren grandes huecos donde las pocetas recogen el agua y las sustancias necesarias para culminar el trabajo. Lo normal es gratificar al guía con alguna propina en torno a los 20 ó 30 dirhams. No te dejes engañar. Si te dicen que te van a enseñar el taller de alguna familia que trabaja el cuero, lo más seguro es que termines en una tienda de alfombras o algo similar y no te dejarán salir sino después de arduas horas de negociaciones. ¡Ojo con esto!

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