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Japón ancestral: tras las huellas del Nakasendo en el Valle de Kiso

Pueblos por los que no ha pasado el tiempo y toda la belleza de los Alpes japoneses en una excursión a medio camino entre Tokio y Kyioto. 

Cerezos en flor en Tsumago. Ancient Foodlore

Cerezos en flor en Tsumago. Ancient Foodlore

El Nakasendo –a través de las montañas- parte de Tokio y recorre poco más de 534 kilómetros para entrar por las puertas de la antigua Kyoto , capital imperial del Japón. No es la manera más rápida de conectar ambas ciudades por tierra; pero sí era la única manera de viajar sin la necesidad de vadear ríos . El camino se internaba en lo más profundo del país atravesando las provincias de Musashi, Kōzuke, Shinano, Mino y Ōmi buscando las cabeceras de los ríos y los lugares en los que la anchura de los cauces permitían construir puentes. Por eso era la ruta preferida para ir hasta Tokio o Kyoto desde Kyoto o Tokio. Los japoneses, al igual que hicieron los romanos en Europa, dispusieron un total de 69 postas para facilitar el viaje; esto es, una parada cada siete u ocho kilómetros. También empedraron la mayor parte del recorrido, acondicionaron las pendientes y crearon una compleja red de señalización que informaba a los viajeros en todo momento.

El Nakasendo fue, durante siglos, una de las principales arterias de comunicación del país. Pero con la llegada de la máquina de vapor y el tren, los antiguos senderos cayeron en el olvido. Muchos tramos se perdieron y aunque hoy se han realizado esfuerzos para recuperar el trazado original como atracción turística, son pocos los kilómetros originales que sobrevivieron al abandono. Entre los pueblos de Tsumago –juku y Nagome-juku subsiste uno de los tramos más famosos. Ocho kilómetros de Nakasendo original que, además de tener inicio y final en dos encantadores pueblos tradicionales del Japón Rural, atraviesan el precioso Valle de Kiso y se encuentra a medio camino entre Tokio y Kioto.

Calles de Tsumago. Balazs Szanto

Calles de Tsumago. Balazs Szanto

Dos pueblos detenidos en el tiempo

Dicen que Tsumago es el pueblo mejor conservado de todo Japón. Y es que se lo tomaron muy en serio. Por sus calles no pueden transitar coches, las casas han sido minuciosamente restauradas y hasta los cables, esa plaga habitual de los cielos japoneses, han sido soterrados para no estropear el lugar. Se restauraron los edificios, se volvieron a poner en funcionamiento las viejas posadas y hostales tradicionales (minshuku y ryokanes), abrieron talleres de artesanía y una multitud de pequeños restaurantes dónde preparan los fideos soba, una sopa japonesa que habrás probado ya si decides hacer esta excursión desde Tokio o Kyoto. Y todo con el respeto y el buen hacer de los japoneses que cuando se ponen a hacer algo o lo hacen bien o no lo hacen. Desde las ruinas del Castillo de Tsumago hay buenas vistas sobre el pueblo y, también nos podemos hacer una idea de lo que va a ser el primer tramo de 5 kilómetros hasta el collado de Magome-toge, punto en el que el camino empieza a bajar hasta Nagome.

La senda empedrada del Nakasendo se interna en el bosque. Balazs Szanto

La senda empedrada del Nakasendo se interna en el bosque. Balazs Szanto

En el pueblo hay un museo de historia local, el Nagiso Museum, (con información en inglés sobre el Nakasendo) y también dos antiguos alojamientos de principios del XIX que han sido restaurados y habilitados para la visita (el Honjin que usaban los viajeros corrientes y el Wakihonjin, reservado a los ricos y altos dignatarios). También un delicado templo budista (Kotoku) y un tablón de anuncios que servía, en los tiempos de Edo, para publicar ordenanzas, dar a conocer leyes o anunciar impuestos o castigos. También hay una piedra en forma de carpa (la Koi iwa), célebre en todo Japón por sus propiedades mágicas –e inmortalizada en multitud de Ukiyo-E-, y preciosas terrazas cultivadas. Pero es que el propio pueblo es un museo de calles empedradas, casas de madera y sorpresas como norias de madera o pequeños adoratorios sintoístas. Un adelanto de lo que encontraremos en Nagome, pero nos quedan 8 kilómetros de camino de por medio.

Altar de la Diosa de la Misericordia. Sander van Malssen

Altar de la Diosa de la Misericordia. Sander van Malssen

El Nakasendo deja Tsumago a través de un pequeño puente y busca las alturas en un zigzag empedrados que va, poco a poco, internándose en el bosque. Antes de que el verde lo domine todo podemos hacer un pequeño alto en Otsumago, una pequeña aleda de apenas cuatro o cinco casas en la que se encuentra un pequeño restaurante especializado en Sopa Soba (ver mapa). El Otsumago también hay un par de alojamientos tradicionales en los que puedes hacer noche , algo más que recomendable si quieres, además de hacer el tramo del Nakasendo, explorar los puntos más interesantes del Valle del Kiso. Tras Otsunago el sendero toma su aspecto tradicional. Un perfecto empedrado en roca gris que pone de manifiesto el ingenio y el perfeccionismo japonés. En esta parte del recorrido, los bosques toman protagonismo y la ruta se convierte en un agradable paseo de montaña con sorpresas como laCascada del hombre y la Mujer, el altar de la Diosa de la Misericordia o la Casa del Té , antiguo puesto de control de la policía en tiempos de Edo.

Anochece en Nagome. Big Ben in Japan

Anochece en Nagome. Big Ben in Japan

Tras llegar al Paso de montaña, el camino desciende de manera directa hasta la pequeña ciudad de Nagome, que vuelve a repetir los esquemas de Tsumago con un casco histórico bien restaurado y un buen par de lugares que ver (el Museo Shimizuya Shiryokan , con una buena colección de objetos de época Edo y los antiguos alojamientos ‘oficiales’ del Nakasendo. También hay un pequeño museo dedicado a la figura de Shimazaki Toson , un escritor local que es toda una celebridad y cuya familia estuvo muy vinculada a los últimos años del camino entre Tokio y Kyoto. También conviene pasear allí y allá y entrar a los templos, ver los campos de arroz y dejarse encantar por la belleza del lugar. Y si quedan ganas seguir los pasos del Nakasendo hasta la ciudad de Nakatsugawa (unos nueve kilómetros más) para ver, entre otras cosas, uno de los pocos tramos del camino que conservan su empedrado original y centenario (a dos kilómetros de Nagome).

Ukiyo-e que representa al Nakasendo.

Ukiyo-e que representa al Nakasendo.

Una visita a Narai.- De la ‘Narai de las mil casas’ apenas quedan un par de calles y pocos restos de su psadao como parada principal del Nakasendo. Pero la ciudad que marcaba la mitad del camino entre Kyoto y Tokio es una buena excusa para recorrer en tren todo el valle del Kiso y no sólo el pequeño tramo entre Tsumago y Nagome. También es una buena opción para pasar la noche.

Cómo llegar desde Tokio : En tren Tokio – Nagoya (JR Tokaido Shinkasen) o Tokio - Shijori (JR Azusa Limited Express). Desde Nagoya y Shijori hasta Nagiso o Nakatsugawa (JR Shinano Limited Express). En Bus Nagiso – Tsumago y Nakatsugawa – Nagome ( Ver Horarios).

Fotos bajo licencia CC: Balazs Szanto ; Big Ben in Japan ; Sander van Malssen ; Ancient Foodlore .

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