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Un viaje por Connemara, el corazón de la Irlanda más tradicional y legendaria

Dicen que en estos parajes se resguardó la cultura gaélica durante siglos resistiéndose a ceder ante el empuje inglés

Los valles inundados por lagos, las bahías y turberas marcan un paisaje brutal que atrapa desde el primer momento

El Castillo de Kleymore Abbey, uno de los iconos históricos de Connemara. Marcos Lomba

El Castillo de Kleymore Abbey, uno de los iconos históricos de Connemara. Marcos Lomba

El corazón gaélico de Irlanda se concentra en la costa oeste de la isla; ahí entre la ciudad de Galway, puerta de entrada de otros soberbios paisajes irlandeses como los Acantilados de Moher o El Burren, y los pueblos grandes que ya van buscando esa frontera ficticia con el Ulster como Donegal o Sligo. En esta zona se mantuvo la esencia de la verdadera cultura irlandesa; un lugar de paisajes salvajes y duros que encantó a artistas de la talla de Yeats o Wilde; escenario perfecto de obras maestras como El Hombre Tranquilo, aquella película inolvidable con la que John Ford quiso encontrarse con la tierra de sus padres. Ahí a tiro de piedra están, separadas por un estrecho pero bravo trozo de mar, las Islas de Aran, uno de los grandes mitos viajeros europeos.

Connemara en gaélico quiere decir gentes del mar. Y el mar es uno de los elementos más importantes e imponentes de esta parte del país. Se puede visitar la zona desde Galway: desde aquí parten excursiones de una jornada que recorren los lugares más significativos de la comarca y, también, es posible ir conectando los diferentes pueblos a través del eficiente servicio de autobuses públicos irlandeses. Pero la mejor manera de explorar a fondo el lugar es mediante el coche de alquiler. Y si tienes el tiempo necesario para dedicarle dos días, lo mejor es hacer noche en Clifden.

Calle principal de Clifden, la capital de Connemara. MeRyan

Calle principal de Clifden, la capital de Connemara. MeRyan

Clifden es la capital de Connemara. Ocupa una posición de centralidad que facilita ir y venir por las estrechas carreteras comarcales y los caminos que se alejan de las rutas principales. También es ideal para descansar después de una jornada con un buen número de kilómetros a cuestas: el pueblo está considerado como uno de los centros gourmet del oeste irlandés y cuenta con una muy buena oferta de alojamientos (hoteles, posadas y bed and breakfast). Y también es ideal para el ritual que más nos gusta cumplir cuando visitamos la Isla esmeralda: ir al pub después de cenar para beber una buena pinta y escuchar auténtica música irlandesa en directo (los mejores son Mullarkeys Bar, el Lowry’s Music & Whiskey Bar y el Macdaras Bar & Restaurant). Y después hay que añadir que Clifden es un pueblo bonito: una localidad de casitas tradicionales pintadas de colores que cuenta con un castillo en ruinas muy interesante y un entorno de fiordos, bahías y playas de arena clara que es una verdadera pasada. Un pueblo marinero que aún vive de los frutos de un mar fecundo y que tiene al salmón como producto estrella. Muy cerca del casco urbano hay un ahumadero de pescado que puede visitarse.

El Fiordo de Killari, una de las maravillas naturales de Connemara. Bernard Niess

El Fiordo de Killari, una de las maravillas naturales de Connemara. Bernard Niess

CONNEMARA TIERRA ADENTRO.- La carretera N-59 sale de Cluifden (dirección norte) y se mete de lleno en los paisajes del Parque Nacional de Connemara. El paisaje alterna pequeños macizos montañosos y valles profundos salpicados de pequeñas láminas de agua. Esta es la tierra de los loughs, lagos de origen glacial que se encuentran por todas partes. La primera parada de la ruta que te proponemos es en el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Connemara, una manera de tomar el primer contacto con este paisaje que alterna roquedos yermos, pastizales interminables, pequeñas manchas de bosque denso y agua; mucha agua. Desde aquí parte el sendero que asciende hasta Diamond Hill; apenas una colina de 400 metros en cualquier otro país pero una altura considerable en esta isla llana y baja (el camino demanda unas dos horas pero merece la pena). Un par de kilómetros más allá nos topamos con la primera gran sorpresa de la jornada. Kleymore Abbey es antigua residencia palaciega rodeada de jardines a orillas del Lough Pollacapall y no es mala idea dedicarle un par de horas.

Castillo de Ashford, junto al pequeño pueblo de Cong. John Menard.

Castillo de Ashford, junto al pequeño pueblo de Cong. John Menard.

Tras dejar atrás Lough Kleymore, la carretera busca la orilla sur del Fiordo de Kuillary, otro de esos paisajes que quitan el hipo. Antes de seguir tierra adentro por la R336 conviene hacer un pequeño desvío para ver las cataratas de Aasleagh, que se sitúan poco antes de la desembocadura del Río Errif. Entramos en el Condado de Mayo, corazón cultural e histórico de Connemara. El camino transcurre por un valle impresionante que sólo se abre poco antes de ver las orillas de Lough Corrib, uno de los lagos más importantes de Irlanda. Si eres cinéfilo o mitómano, puedes alternar viejos castillos (como Ashford Casttle , que perteneció a la familia cervecera Guinness), antiguos monumentos megalíticos ( Círculo de Glebe ) y algunos de los escenarios de The Quiet Man (señalados en color violeta en el mapa). Llegamos al pequeño pueblo de Cong, otro de los mitos irlandeses. Apenas dos manzanas de casas rodeadas de bosque y viejos muros de abadías y castillos; una gozada, vamos. Muy cerca hay otro castillo, el de Ballynahinch, famoso por haber sido residencia de Grace O’Malley una legendaria mujer pirata del siglo XVI.

El Lago Inagh desde las alturas. Conor Lawless

El Lago Inagh desde las alturas. Conor Lawless

Para volver a Clifden hay que desandar buena parte de lo andado. Pero estamos a apenas 70 kilómetros y con la belleza de los paisajes no da pereza alguna volver a andar los mismos caminos. Pero dejamos lo mejor para el final. La R344 recorre el Valle del Lough Inagh de punta a punta. Son apenas 15 kilómetros que da gusto recorrer. El Logugh Inagh es uno de los paisajes más brutales de Connemara. Si aún te dan ganas de visitar algo más después de la excursión, puedes hacer un alto en el Connemara Heritage & History Centre (N53), un pequeño conjunto de campos y casas de techo de paja tradicionales (cottages) que están abiertos al público.

Paisajes desde la Sky Road, una de las atracciones más destacadas del oeste de Irlanda. ilaria

Paisajes desde la Sky Road, una de las atracciones más destacadas del oeste de Irlanda. ilaria

LA SKY ROAD, INISHBOFIN y LA ATLANTIC ROAD .- La Carretera del Atlántico recorre toda la costa de la isla de norte a sur y está considerada como una de las rutas escénicas más bonitas del mundo. Parte de esta impresionante sucesión de fiordos, playas y bahías está dentro de los límites de Connemara. Hay dos zonas costeras diferentes que se sitúan al norte de Clifden y al sur, ya emprendiendo camino hacia Galway. El hito más importante del recorrido norte es la Sky Road (carretera del cielo), un camino comarcal que parte del mismo pueblo (camino que lleva hasta el Castillo) y rodea una estrecha península que culmina en una playa de arenas claras y aguas cristalinas (Eyrephort). Tras rodear la península y tras un breve paso por la N53 volvemos a buscar el mar con dirección al puerto de Cleggan. Aquí se toma el ferry para pasar a Inishbofin , una pequeña isla que puedes recorrer a pie o bicicleta en un par de horas. Es un lugar mágico; con restos de un viejo castillo, yacimientos megalíticos, imponentes rompientes y playas.

Ovejas en Inishbofin. Sludge G

Ovejas en Inishbofin. Sludge G

Al sur de Clifden también hay lugares que bien merecen un paseo en coche. Las playas más impresionantes de la comarca están en Dog’s Bay y junto a Horse Island (cerca del campo de golf de Connemara). Antes de abandonar estas tierras hacemos la última parada en Roundstone, un pequeño pueblo de pescadores con casitas de colores que adorna la Bahía de Bertraghboy. Si eres amante de la música tradicional en este pueblo está uno de los luthiers más afamados del país. Malachy Kearns hace los mejores bodhrans (tambores de mano) de toda Irlanda. Y aquí está su tienda ( Roundstone Music & Crafts ).

Fotos bajo Licencia CC: MeRyan; John Menard; Conor Lawless; ilaria; Sludge G; Bernard Niess; Marcos Lomba

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