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Víctor Madrigal, cooperante en Guinea-Bisáu: ''No hay material para atender urgencias como un accidente de tráfico''

La organización AIDA, Ayuda, Intercambio y Desarrollo, impulsa proyectos humanitarios que atienden cada año a 30.000 personas en Guinea-Bisáu

El santanderino y cooperante de AIDA, Víctor Madrigal, explica que ofrecen "charlas educativas sobre aspectos básicos de salud'' mientras la gente espera a ser atendida

Madrigal afirma que ''hay zonas a las que no llega el Estado y no hay escuelas, los niños dan clase debajo de un árbol y son los padres quienes pagan a los profesores''

Farmacia social de AIDA para pacientes con escasos recursos económicos en Bissau.

Farmacia social de AIDA para pacientes con escasos recursos económicos en Bisáu.

Víctor Madrigal, cooperante de la organización AIDA, Ayuda, Intercambio y Desarrollo, describe Guinea-Bisáu como ''un entorno con poco dinero y pocos recursos materiales''. A pesar de ello, Madrigal asegura que su población es ''buena, sencilla y humilde'' e insiste en que ''es fácil arrancar una sonrisa y eso hace agradable la vida y el día a día''. Sin embargo, el cooperante es consciente de que esa pobreza genera importantes carencias en el país, sobre todo en el sector sanitario, puesto que ni siquiera los médicos poseen el material necesario para atender problemas urgentes.

Víctor Madrigal (Santander, 1973) es Licenciado en Ciencias del Mar. En 2006 emigró a Guinea-Bisáu para trabajar como inspector de pesca marítima. ''Que el impacto de tu trabajo mejore la calidad de vida de la gente es un incentivo para quedarse'', asegura en conversación con eldiario.es Cantabria. Él fue el primer cooperante que aterrizó en este país africano de apenas dos millones de habitantes, donde ha formado su propia familia y del que ya ha hecho su hogar.

Actualmente, la ONG cuenta con 60 personas -tan solo tres de ellos extranjeros- para llevar a cabo sus proyectos humanitarios. AIDA centra sus iniciativas en los sectores de educación, agricultura y, sobre todo, sanidad, en distintos puntos de Guinéa Bisáu. Así, esta ONG asiste a más de 30.000 personas al año, entre las que presta especial atención a las mujeres.

Una de las principales carencias de Guinea-Bisáu es la sanidad, que al no ser pública, dificulta el acceso de la mayoría de los guineanos, puesto que ''la mayoría vive por debajo del umbral de la pobreza y no tiene dinero para pagar ni medicamentos ni pruebas complementarias de diagnóstico''. Por ello, AIDA desarrolla sus proyectos sociosanitarios en Bisáu, la capital del país, donde cada año prestan ayuda a 24.000 personas. 

''No hay material para atender situaciones urgentes como una apendicitis o un accidente de tráfico'', confiesa el cooperante. ''Cuando el médico ve lo que es, pide los medicamentos a la familia del paciente'', explica. En este momento es cuando interviene AIDA, cuya labor es otorgar dichos medicamentos a las familias que no pueden adquirirlos por cuestiones económicas.

Además, durante las largas esperas de los pacientes para ser atendidos en los centros de salud, los cooperantes de AIDA ''damos charlas educativas sobre aspectos básicos de salud como la nutrición infantil, la lactancia materna o la prevención de accidentes domésticos'', afirma Madrigal.

AIDA presta asistencia médica a la población más vulnerable de Guinea Bisáu.

AIDA presta asistencia médica a la población más vulnerable de Guinea-Bisáu.

Por su parte, en la zona rural de Cambadjú, a la que ''no llega el Estado y no hay escuelas'', ''los padres pagan a los profesores'' para que den clase a sus hijos ''debajo de un árbol'' porque carecen de infraestructura, explica este cooperante.

Por ello, AIDA ha promovido la creación de escuelas de gestión comunitaria en esta parte del país, lo que ya ''ha creado una red de 18 escuelas a la que asisten 3.000 niños'', dice el cooperante orgulloso de la labor llevada a cabo por la ONG en la que trabaja. 

La organización también se ha volcado en la ''formación de profesores, ya que tienen poco nivel, y en la sensibilización para que los niños vayan a la escuela, sobre todo las niñas'', detalla. ''Esta es la primera generación de niños que van a la escuela en esas zonas'', asegura el cooperante alarmado. ''En estas zonas nunca ha existido una escuela pública. Lo más difícil es crear el hábito'', insiste.

En el ámbito de la agricultura, la organización aporta su ayuda a las huertas comunitarias, a las que dotan de ''infraestructuras, pozos y un vallado que evite la intrusión animales'', sostiene Madrigal. Además, las 5.000 mujeres que se encargan de dichas huertas ''reciben formación para aumentar y diversificar la producción'', añade.

Alumnos en una de las escuelas creadas por AIDA.

Alumnos en una de las escuelas creadas por AIDA.

Cantabria, una comunidad solidaria

Los proyectos humanitarios de AIDA están financiados a través de la delegación de la Unión Europea en Guinea-Bisáu, de los gobiernos autonómicos donde tienen delegación -Cantabria, Galicia y Castilla y León- y de fondos propios como las librerías solidarias. No obstante, cualquier ciudadano puede realizar una aportación económica en la página web de la ONG siempre que especifique a qué proyecto concreto está destinada.

En concreto, el Gobierno de Cantabria ha dotado a AIDA de una subvención de 98.000 y 99.000 euros en los años 2017 y 2018, respectivamente. Dichas cantidades de dinero han contribuido en la creación de escuelas de gestión comunitaria en zonas aisladas del país y en la atención de los colectivos vulnerables en los centros de salud de la capital. Asimismo, el Ayuntamiento Santander ha complementado ambas subvenciones con la donación de 15.000 euros.

Libros salvavidas

AIDA Books&More es la primera librería solidaria de España y está instalada en Santander desde 2017. El establecimiento está gestionado por más de 30 personas, todas ellas voluntarias, que se encargan de la venta de libros donados por instituciones y particulares a precios muy económicos.Los beneficios se destinan a la financiación de proyectos humanitarios y de cooperación de la asociación AIDA, principalmente en el sector sanitario de Guinea-Bisáu.

Entre estos proyectos destaca el traslado de niños con enfermedades incurables -sobre todo cardiopatías- a hospitales europeos, donde son tratados para volver a sus hogares una vez se hayan recuperado. El Hospital Universitario Marqués de Valdecilla ha acogido varios de estos casos y también ha facilitado becas a profesionales sanitarios guineanos para formarse en Santander en especialidades inexistentes hasta la fecha en su país.  

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