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Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

Un alcalde para los suyos

El alcalde de Santander durante la presentación de la tarjeta PequeTUS.

Paco Gómez Nadal

Es fundamental viajar en autobús en Santander. Hay muchas razones para hacerlo. Se ahorra dinero, se colabora con la “movilidad urbana sostenible”, se apuesta por lo público y, de regalo, se conoce mejor la ciudad y al alcalde de la ciudad de la Bahía y las ausencias. Yo viajo en autobús… unos son híbridos –los menos- y otros son los de siempre. Unos, como el 2, te llevan por la clase 'bien' de la ciudad y en ellos abundan señoras de edad indefinida y abrigos bien pagados; otros, como el 13 o el 7, te pasean por la realidad de las mayorías (aunque con menor frecuencia; ya se sabe que los atracones de realidad son malos).

Por la repetición de los horarios uno va conociendo a los compañeros de viaje, se entretiene con las conversaciones perdidas, alucina cuando el racismo, el idiotismo o la incontinencia verbal viajan sobre ruedas y, como soy de los que se marea al leer, cuando no hay más que hacer veo las innecesarias pantallas de televisión que “decoran” el trayecto. Son muy instructivas. Ahí aprendí que Escenario Santander es un chollo para los que tienen la concesión, en el súper canal del transporte me ilustro sobre el comercio y los emprendedores de mentira, sobre la programación del Palacio de Festivales que no visito y, ahora, puedo conocer las políticas de Íñigo de la Serna.

En la misma semana del pico hormonal del mandatario –ya saben, nos ha presentado como 10 obras diferentes para tapar tres logos patéticos- me he tenido que tragar unas seis veces el viaje a ninguna parte de Íñigo de la Serna con un montón de niños y niñas ataviados con el chándal de los Agustinos. El colegio privado y religioso que vive de mis impuestos (y de los suyos) ha prestado los rostros de estos niños para una campaña publicitaria sobre la nueva tarjeta de TUS que responde al 'original' nombre de PequeTUS (por cuyo patético logo espero que no hayamos pagado).

El spot no tiene desperdicio. Un autobús público híbrido para en la puerta trasera del colegio de marras y el alcalde recibe a unos menores de siete años para los que las leyes de protección de la infancia no deben operar. De la Serna, trajeado, se dedica a repartir bolsas con material de merchandising mientras los niños buscan las gominolas que no están incluidas. El autobús se pone en marcha y los niños y niñas van sentados solos, sin acompañamiento de adultos, por lo que se violan todas las normas de seguridad y prudencia que las autoridades nos instan a cumplir. El alcalde se dedica luego a 'jugar' con los niños con una tarjeta PequeTUS gigante que bien le pudo sacar un ojo a cualquiera de los chavales, en cuyo caso se hubiera perdido de forma dramática la siguiente sesión de catequesis (pagada con mis impuestos y los suyos).

Conclusiones: De la Serna nos anuncia que la gratuidad en el bus para menores de siete años y las maravillosas ventajas de la movilidad son para sus votantes, los de toda la vida, los que habitan en los barrios elegantes y mandan a sus hijos a colegios privados. No le habría costado mucho pensar en 'utilizar' a un colegio público, pero en su mente no existen y, la verdad, a los que nos tragamos los spots en el bus no parece afectarnos.

El alcalde gobierna para los suyos y lo hace sin pudor. Más incómodo que antes, renunciando a sus espectaculares infografías, apostando por nombres que camuflen la nada. Si yo fuera especialista en lenguaje publicitario le daría un premio o algo. Fíjense en estos tres ejemplos: pintó de blanco una rotonda para ordenar entradas y salidas y tuvimos que oír hablar de las “turbo-rotondas” durante meses. Tremenda decepción para los que nos esperábamos algo turbo, iluminado de forma galáctica, con alusiones al Acorazado Estelar. Ahora nos promete pintar de azul el clásico carril exclusivo para autobuses que existen casi desde la época de Altamira y le llama Metro-TUS para hacernos sentir habitantes de una urbe con Metro. Y, por último, ha logrado que periodistas y algo parecido a periodistas hayan escrito páginas y páginas sobre la sede del Museo Reina Sofía en Santander cuando ni hay dinero, ni hay proyecto, ni hay voluntad.

Ahora, quizá demasiado tarde, me he dado cuenta de que Íñigo de la Serna no es el mago de las infografías sino el poeta de la política ficción y del ocultamiento. Van a ver si no el show que nos está preparando con el incendio de Santander de 1941. El 15 de febrero, el día en que murió Amparo Pérez, víctima directa de su gestión, De la Serna y su equipo nos hablarán de la gloriosa reconstrucción de la ciudad. Quizá sea el momento de recordar aquellas palabras que el primer ministro de Obras Públicas de la dictadura, Alfonso Peña (que le dio nombre al pasaje que él no comenzó): “Santander, no nos cansamos de repetirlo, no está muerto ni se resigna a morir. Está en pie, camina y lucha. Y pronto, muy pronto, en resurrección sensacional, ciudad nueva que brota de sus propias cenizas, se incorporará al ritmo que impone el actual resurgimiento de la Patria”. Olé… ya puede darse prisa el alcalde porque como tarde mucho en rescatarla de las cenizas de su propia gestión y avance el lento pero seguro despoblamiento de la ciudad, igual no hay nadie para que vea sus campañas de autobús.

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