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El riesgo de pobreza sigue creciendo y alcanza a uno de cada cuatro cántabros

En términos absolutos, unas 145.000 personas, 27.000 más que el año anterior, están en riesgo de pobreza o exclusión social en la comunidad autónoma

La tasa de pobreza severa en Cantabria fue del 6%, un incremento que casi multiplica por tres la cifra de los últimos años y se convierte en la más alta de la década

Uno de cada cinco españoles vive en riesgo de pobreza con 8.500 euros al año

Uno de cada cuatro cántabros vive en riesgo de pobreza. | EFE

La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (indicador Arope) ha subido 4,5 puntos en el último año en Cantabria hasta alcanzar al 25 por ciento de la población. En términos absolutos, unas 145.000 personas, 27.000 más que el año anterior, están en riesgo de pobreza o exclusión social. Por sexos, el incremento femenino casi ha doblado al masculino.

En 2018 la tasa de pobreza severa en Cantabria fue del 6%, un incremento que casi multiplica por tres la tasa de los últimos años y la sitúa como la más alta de la década, incluso por encima de la media nacional, y dobla sobradamente (137% más) la del inicio del período (años 2008 y 2009). Cantabria tiene unas 34.000 personas, 22.000 más que el año anterior, que ingresan menos de 370 euros mensuales por unidad de consumo.

Así se recoge en el noveno Informe 'El Estado de la Pobreza. Seguimiento del indicador europeo (Arope) de pobreza y exclusión social en España 2008 - 2018' presentado este miércoles en el Senado por la Red Nacional de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN).

Los datos de Cantabria, consultados por Europa Press, revelan que a lo largo de la última década, la gran mayoría de los indicadores señalan que la comunidad ha disfrutado de condiciones de vida superiores a las del conjunto del territorio nacional. Sin embargo, la evolución de los últimos años y, especialmente, los datos de 2018, muestran características compatibles con un aumento de la desigualdad y un empeoramiento de las condiciones de vida de los grupos más pobres.

Así, en 2018, a pesar de que la renta media se incrementa, crecen, al mismo tiempo, todos los indicadores de pobreza y vulnerabilidad medidos en el informe.

De este modo, el 25% de la población de Cantabria está en riesgo de pobreza y/o exclusión social en 2018. Con algunos altibajos, la tasa AROPE ha mantenido siempre la tónica de la media nacional, pero un poco por debajo. Sin embargo, este año la tasa se ha incrementado y su distancia a la media nacional es la más corta del período.

Por otra parte, la tasa se mantiene aún 5,1 puntos porcentuales por encima de la que registraba en el año 2008, y 7,7 sobre la de 2009, lo que supone un incremento del 20% en el período completo.

Por cuarto año consecutivo, la Tasa de Riesgo de Pobreza creció en Cantabria y se sitúa entre los más altos de la década. El incremento ha sido de 2,3 puntos porcentuales, el segundo más alto de todas las regiones y alcanza al 19,9% de la población, si bien se mantiene algo por debajo de la media nacional.

Con respecto al inicio del período, la evolución de los últimos cuatro años ha cercenado la prometedora mejora del año 2015, señala el informe. Por sexos, el importante incremento de la pobreza entre las mujeres, además de ser el principal factor del crecimiento conjunto del indicador, la ha situado, nuevamente, por encima de la de los hombres. En la actualidad, el número de personas en riesgo de pobreza es de 115.000, unas 13.000 más que en el año 2008.

Privación material severa

En consonancia con el resto de indicadores, el 3,6% de la población de Cantabria vive en condiciones de Privación Material Severa, es decir, no puede hacer frente al menos a cuatro de nueve conceptos de consumo básico definidos a nivel europeo.

Después de los "anómalos resultados" los dos años anteriores, dice el informe, la cifra vuelve a registrar un incremento del 65% que la sitúa muy por encima de su valor inicial en el período. En términos absolutos, unas 21.000 personas, 9.000 más que el año pasado y 15.000 más que al inicio del período, viven en condiciones de Privación Material Severa en la comunidad y no hay diferencias importantes por sexo.

Para todos los ítems medidos, los porcentajes son sensiblemente superiores a los registrados en el año anterior. Destacan los grupos que no pueden permitirse una comida de carne, pollo o pescado cada dos días; que no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos; o que han mantenido retrasos en pago de gastos de vivienda principal. En todos ellos, la tasa se ha más que doblado y, en el último, más que triplicado.

Además, no solo es que haya crecido el número de personas que sufren alguna de esas privaciones, sino que también se ha incrementado intensamente el número de los que soportan muchas de ellas al mismo tiempo.

Los datos muestran que la población que tiene problemas para llegar a fin de mes se ha incrementado, también, de forma importante y alcanza al 64,8% del total de la población. Además, aquellos que lo hacen "con dificultad" se han multiplicado por 2,5, y "con mucha dificultad" ha pasado al 8,4%, con una subida de 2,3 puntos porcentuales.

Empleo y renta

Por otra parte, el 11,2% de la población menor de 60 años que reside en Cantabria, unas 46.000 personas, 7.000 más que el año pasado, vive en hogares con baja intensidad de empleo, un 1,9% más que en 2017.

La renta media por unidad de consumo en Cantabria es de 16.400 euros, cifra que es un 3,2% más baja que la media nacional. Este último año, la renta se incrementó en 201 euros lo que supone un crecimiento del 1,2%.

Por otra parte, el grupo de personas que están en el tramo más bajo de renta -ganan menos de 6.105 euros por unidad de consumo- se ha incrementado desde el 4,5% del año pasado al 8,5% actual, es decir, el número de personas de renta muy baja prácticamente se ha doblado.

Además, el grupo con los ingresos más elevados ha aumentado 0,8 puntos porcentuales (11% incremento) y concentra ya al 8,1 % de la población de Cantabria.

Respecto a los ingresos de la población mayor, algo más de 42.000 personas, 3.000 más que el año anterior, reciben una pensión cuyo importe es inferior al mínimo considerado para no ser pobre. Es decir, el 29,8% de todas las pensiones y, si se consideran solo las de viudedad, casi todas de mujeres, el 37,1%, tienen un importe inferior al umbral de pobreza. Además, para el 7% del total, que suponen casi 10.000 pensiones, el importe es inferior al umbral de pobreza severa.

Para el año 2018 el umbral de pobreza regional en Cantabria es de 8.762 euros, cantidad que es 109 euros inferior al umbral oficial.

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