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Frente común en Barcelona contra el abuso policial

Un millar de personas se unen en Cotxeres de Sants para seguir el acto 'Ni olvido ni perdón' / Enric Català

Jordi Molina

Barcelona —

Nueve años después de los hechos del 4F cerca de un millar de personas se reunieron en las Cotxeres de Sants -dentro y fuera del recinto- para recordar que ni “olvidan ni perdonan” lo que pasó aquella noche de febrero de 2006. Ni esa, ni ninguna otra. Y es que la importancia del acto, organizado conjuntamente entre la Confederación General del Trabajo (CGT), Des-montatge 4F y Ciutat Morta Metromuser, fue la unión de las diferentes iniciativas que luchan contra la represión policial. Cuesta creer que, después de lo ocurrido en la tarde de ayer, un capítulo más del efecto provocado por Ciutat Morta, la mirada ciudadana hacia la autoridad policial vuelva a ser la misma.

El acto, con el lema 'Ni olvido ni perdón’ -#ActeDenúncia6F, en la red- ha contado con testimonios de actuaciones policiales y judiciales oscuras, como Rodrigo Lanza, una de las víctimas del 4F; pero también con Laura Gómez, sindicalista de la CGT; o el padre de Pedro Álvarez, “asesinado” hace 20 años por un policía; así como con representantes de plataformas y campañas, como la Asamblea del centro autogestionado Can Vies, Tanquem els CIES o STOP Bales de Goma, que trabajan para la reparación de los daños ocasionados por los diferentes tipos de represión del sistema.

La rabia, la protesta, la esperanza y la valentía se fueron imponiendo al frío invernal que se coló dentro del recinto. Un discurso de Rodrigo Lanza y su madre Mariana Huidobro estrenó los parlamentos: “Ya he dicho todo lo que tenía que decir sobre el 4F, ahora quiero recordar a los encausados por la Operación Pandora o Can Vies”, decía Lanza entre aplausos en alusión a la puesta en libertad de los jóvenes. Especialmente emotivas fueron, una vez más, las palabras de Huidobro: “No podemos permitir que ninguna madre sienta la impotencia por no poder proteger a su hijo”, dijo antes de concluir: “A mi hijo lo juzgaron porque iba sucio y herido”.

Uno de los momentos más sentidos lo protagonizó el director de Ciutat Morta, junto con Xapo Ortega, Xavier Artigas, que confesó sentirse agotado por las consecuencias y las acusaciones recibidas después de la emisión del documental. “Llevo tres días especialmente mal y prefiero dejar de hacer este papel de portavoz accidental”, dijo visiblemente emocionado en medio de una gran ovación.

Laura Gómez y la persecución del activismo

La intervención de Laura Gómez, sindicalista de la GGT, sirvió para poner sobre la mesa la persecución del activismo por parte de las fuerzas del orden. La portavoz anarquista recordó las circunstancias en las que fue detenida, “en el marco de una maravillosa huelga general”, por participar en una performance donde se quemó una caja de cartón frente al edificio de la Bolsa de Barcelona. Después de 23 días en prisión, Gómez fue puesta en libertad.

Según Gómez, el uso por parte del sistema de “la palabra de la policía como valor probatorio sirve para presentar a los activistas en la sociedad como delincuentes”. Además, la sindicalista detalló algunos recuerdos de sus días encerrada: “Me cambiaron de celda para que no pudiera escuchar los gritos de apoyo de mis compañeros desde la calle”, dijo, recordando las miradas -“y las no miradas”- de menosprecio de aquellos días. “Las compañeras de prisión me ayudaron; mucho más que en los juzgados”.

La brutalidad policial

A raíz de la intervención de la plataforma STOP Bales de Goma, el acto fijó la mirada en la brutalidad policial. “Los jefes de los Mossos tienen más poder que sus responsables políticos”, dijo Carles Gillot, miembro de la iniciativa, para contextualizar las razones de la impunidad policial. Guillot perdió un ojo por el impacto de una bala de goma durante el desalojo del centro autogestionado Kasa de la Muntaya, en el año 2001, en el barrio de Gracia de Barcelona. “En tres años se reventaron los ojos a siete personas”, dijo en alusión a los tres años anteriores a la prohibición de esta tipología de armamento.

Ahora, con este dispositivo extirpado del cuerpo de los Mossos -“una victoria agridulce, una gota en medio del mar”- la plataforma alerta del resto del arsenal, como las pistolas eléctricas 'Taser'. Un arma que, tal y como explicó Guillot citando Amnistía Internacional, ya ha causado muertes en los EE.UU: 269 casos de muertes bajo custodia policial por la utilización de este tipo de pistola. En Catalunya, entre 30 y 50 policías locales ya han incorporado el arma. De hecho, el jueves 12 de febrero hay convocada una movilización ciudadana para su prohibición. “Nos dicen que no es letal, también lo decían de las balas de goma”.

Críticas al sistema

Críticas al sistemaEl grueso de la concentración estuvo marcado por un profundo calado de crítica sistémica. Una de las voces más beligerantes fue la de Juanjo Álvarez, padre de Pedro Álvarez, “asesinado”, -tal como él mismo aclaró- por la policía hace 20 años. “La muerte de un chaval de clase obrera es normal que no se haya investigado”, lamentó antes de subrayar: “el Estado debe proteger sus vasallos. Los protege a ellos y no a nosotros”.

En este sentido, Álvarez criticó la hipocresía de algunos representados que, según él, no respondieron a su llamada. Y puso nombres y apellidos: los del ex fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, y el del Síndic de Greuges catalán, Rafael Ribó. A los dos les leyó la cartilla poniendo en duda su supuesto compromiso con la ciudadanía.

El maltrato o la muerte de los inmigrantes en los CIES o en la frontera, con vulneraciones de los derechos fundamentales; o los encarcelamientos provisionales aplicando secretos de sumario como en el caso Pandora, también tubieron su espacio de crítica, así como la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza. Representantes de los jóvenes detenidos a raíz del desalojo de Can Vies; Iñaki García, de la Campaña Justicia por la muerte en manos de los Mossos de Juan Andrés Benítez; o el abogado Andrés G.Berrio de Tanquem els CIES; fueron algunos de los otros parlamentos que intervinieron a lo largo de la tarde.

En el acto, pocos medios de comunicación tradicionales y muchos alternativos ponían de relieve otra de las críticas más repetidas y compartidas, las dirigidas a los medios de comunicación de masas. Acusados de hacer de portavoces de los organismos policiales, políticos y judiciales. “Mercenarios de la información”, tal y como se refirió el periodista de La Directa Jesús Martínez en el tramo final del acto.

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