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La aplicación del 155 condiciona la estrategia presupuestaria de Ada Colau

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, lidirará con un pleno atomizado por la cuestión nacional

Yeray S. Iborra

La coordinadora de Barcelona en Comú decidió este martes no romper con el PSC. Por el momento. El partido de la alcaldesa Ada Colau decidió aguantar el pacto, siempre y cuando los socialistas no voten a favor de la aplicación del artículo 155. En este caso, podrían dar un paso adelante y llevar a sus bases una propuesta de disolución del acuerdo de ciudad. Pero BComú no será el único partido atento al sentido del voto del PSC este viernes en el Senado.

Los partidos independentistas del pleno de Barcelona, PDeCAT, ERC y la CUP, también mirarán con lupa la acción de los socialistas. Tanto es así que los grupos independentistas de la cámara circunscriben su apoyo a las próximas políticas municipales al signo del voto del PSC, y al mantenimiento de Colau del pacto de Gobierno con los de Jaume Collboni. Dichas políticas encaran en noviembre su momento culmen en términos económicos con la votación de las ordenanzas fiscales y los presupuestos de la ciudad.

Todo ello después que la oferta del PDeCAT y ERC –con el visto bueno de la CUP– sobre la formación de un “pacto de país” recibiera este martes un portazo inmediato de la coordinadora de Barcelona en Comú. El partido de Colau tachó el ofrecimiento de “oportunista”. Aún así, los partidos independentistas estarían dispuestos a esperar el posicionamiento del PSC al artículo 155 para retirar el acuerdo de base amplia que daría –según PDeCAT y ERC– “estabilidad” al Gobierno de la ciudad.

“No caducará todavía”, sostienen fuentes republicanas. ERC defiende –como ya hiciera este martes el PDeCAT– la “sinceridad” de la oferta y que esta no será desechada a “las primeras de cambio”. Desde el pasado fin de semana, ERC ha destacado la importancia que el Ayuntamiento de Barcelona reste como “gran institución de país” ante una inminente suspensión de la Generalitat por el 155.

Difícil apuesta del Gobierno por el diálogo

El sostenimiento en el tiempo de la propuesta de los partidos independentistas tampoco es un cheque en blanco para Colau. Si el PSC da apoyo al 155 y la alcaldesa no rompe el pacto, PDeCAT y ERC no negociarán con el Gobierno las grandes políticas de ciudad. Los partidos soberanistas no se sentarán sobre la mesa con un Ejecutivo en el que el PSC esté representado, pues consideran a los socialistas como cómplices de la lesión al autogobierno que puede suponer el 155.

Y estas primeras grandes políticas de ciudad serán las de carácter económico, un hueso para Colau desde el inicio de la legislatura. Las ordenanzas fiscales, el paso previo a los presupuestos, ya han recibido el 'no' de la oposición. A la espera que prosperen dichas ordenanzas, los números de la ciudad están en el aire. Un año más.

La endiablada aritmética municipal y el Gobierno en minoría –tan sólo 11 regidores– llevó a la alcaldesa a prorrogar los presupuestos de Xavier Trias en su primer año de mandato. En 2016, Colau decidió tirarlos adelante mediante una cuestión de confianza por la falta de apoyos en el pleno.

La cuestión de confianza es un mecanismo disponible –un mismo Ejecutivo puede hacer uso de la herramienta en dos años distintos, siempre que no sea el último de la legislatura– pero que el Gobierno descarta a estas alturas. Colau quiere aprobar sus primeros presupuestos “con diálogo”, sostienen fuentes de la primera tenencia de alcaldía, la de Economía. “Presentamos el borrador de presupuestos hace ya unas semanas, para hablar bien con todos los grupos y poderlos aprobar”, dicen las mismas fuentes.

Protesta contra el 155 en el pleno

Para tirar adelante los números de este año, el Gobierno tratará de alejar la cuestión nacional del pleno. Pero pese a los esfuerzos del Ejecutivo de separar el conflicto catalán de la vida municipal, de seguir la deriva de las últimas semanas, el debate sobre la independencia quedará instalado en el pleno de Barcelona.

Días atrás, el Ejecutivo de Colau ya aplazó el pleno de setiembre por las detenciones de altos cargos de la Generalitat. No ha sido el último pleno con semejante suerte: el de octubre también correrá en el calendario, hasta el 2 de noviembre, a propuesta del PDeCAT y de ERC, que han convocado otro –extraordinario– para este jueves en rechazo a la aplicación del 155.

El pleno contra el artículo que quiere instaurar el Gobierno de Mariano Rajoy –con el apoyo del PSOE y Ciutadans– constará de un único punto en el orden del día. Una declaración municipal que proteste contra la aplicación del 155 y que alinee al Ayuntamiento de Barcelona en la defensa de las instituciones catalanas. Los partidos independentistas pretenden que esta primera acción simbólica de rechazo al 155 sirva para que los socialistas se posicionen en contra del artículo. Ya han dicho que así lo harán. La prueba real para el PSC llegará, eso sí, el viernes en el Senado.

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