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CATALUNYA

ENTREVISTA | Agustí Colom

"En turismo, la marca, o la haces tú o te la hace el mercado"

Agustí Colom, concejal de Turismo de Barcelona, recupera el 'Marca Barcelona' porque entiende que la promoción debe ser una aliada de su Gobierno

"La Generalitat peca en torno al turismo de un centralismo que critica a otras administraciones", dice Colom, que pide más autonomía para los entes locales

"A los mismos turistas les preocupa la legalidad del lugar donde se alojan", dice el concejal sobre la lucha contra los pisos turísticos ilegales del consistorio

Agustí Colom, regidor de Turisme a l'Ajuntament de Barcelona

Agustí Colom, concejal de Turismo en el Ayuntamiento de Barcelona Robert Bonet

Barcelona está doblemente concurrida. Al tráfico perenne de visitantes por las calles de la ciudad, se suman las riadas de banderas independentistas que pasean en apoyo al ex presidente Mas y a las ex consejeras Irene Rigau y Joana Ortega, que han sido juzgados por el pasado 9-N.

El concejal de Turismo del Ayuntamiento de Barcelona, Agustí Colom, no puede hacer nada ante esta visita puntual, que cuenta con cerca de 150 autocares de personas venidas de toda Catalunya. A él y al Gobierno de Barcelona les interesa otra visita: la de turistas, una constante. Éstos se desplazan sin atender la estación del año, y vienen de todo el mundo.

La masificación turística de Barcelona es uno de los caballos de batalla del Ejecutivo de Ada Colau desde el inicio de su etapa en el consistorio de la capital catalana. La presión de visitantes en la ciudad disparó el precio de los alquileres del verano pasado y amenazaba con seguir deteriorando los barrios de la ciudad si no había una respuesta contundente.

Esta respuesta del consistorio se ha traducido en un plan de choque para luchar contra los alojamientos turísticos ilegales, además de la aprobación de un Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) y la puesta en funcionamiento de un Plan Estratégico de Turismo de Barcelona 2016-2020, un texto que debe marcar las líneas maestras de la relación del turismo con la ciudad. El objetivo pasa por aplicar una fiscalidad más impositiva e instaurar la idea que Barcelona "no vive una situación homogénea", dice Colom, respecto al turismo. Soluciones diversas para problemas diversos. 

Un año y medio después de la moratoria, ¿ha cambiado la relación de Barcelona con el turismo?

Barcelona es un destino turístico, una ciudad construida con el turismo. Pero es una gran ciudad a la vez, que exige una pluralidad de usos. En Barcelona deben conversar un espacio residencial, uno económico/comercial y uno turístico. Y debemos ser capaces de mantener este equilibrio. Debemos ser capaces de que sea confortable para quien vive pero que también mantenga su singularidad, su marca, que siga teniendo capacidad de atracción. No morir de éxito es lo que necesita la ciudad. ¿Cómo gobernar este turismo de masas? Manteniendo la atracción pero a la vez pudiendo aprovechar el hecho positivo que genera esta atracción, con un reparto equitativo, y disminuyendo los impactos.

De acuerdo a las últimas encuestas del barómetro municipal, el turismo preocupa cada vez más.

Sí, los ciudadanos, de forma libre, determinan que en Barcelona el segundo problema es el turismo. Y va por barrios: hay barrios que es el primer problema, directamente. Pero además, estos datos, también alertan sobre los mismos turistas, que valoran positivamente la ciudad, con un 8,6 de nota, pero a la vez un 60% dice que encuentra espacios demasiado saturados. 

Hablaba hace un momento de marca, Marca Barcelona. ¿Se puede tender a este decrecimiento, por el bien de la ciudad y de los propios visitantes, utilizando los mismos términos que han provocado un turismo desmedido?

En Barcelona durante muchos años la actividad turística consistía en la promoción por la promoción, y actualmente nos centramos en la idea de 'gobernar el turismo'. La promoción es importante, pero lo tenemos que hacer [la promoción] gobernándola, y desde el ámbito público. Barcelona no puede dejar de hacer promoción desde el ámbito público.

¿Por qué?

Desde los años noventa la promoción se hace desde Turismo de Barcelona, donde conviven ámbito público y ámbito privado. Nosotros creemos que ha tenido éxito mantener este organismo. Pero en adelante debe ser más el sector público quien impulse esta promoción. Porque si no, la marca te la hace el mercado; o la haces tu o te la hacen. Te la hace el sector privado. La promoción hoy es una herramienta más de la gobernanza, nos debe ayudar a gestionar el turismo. No debemos buscar cantidad, sino entender quién viene a la ciudad y para qué.

Bajando a políticas concretas. Recientemente, se aprobaba el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT), que ha dejado clara la división del pleno entre los partidarios de políticas más flexibles o más restrictivas en relación a la gestión del turismo.

La gran ganancia que plantea el PEUAT, y que inicialmente no estaba en la agenda de todos los grupos, es el reconocimiento de una Barcelona no homogénea. Antes los debates eran de todo o nada. Y nosotros hicimos un ejercicio de realismo: dentro de la ciudad hay espacios con diferentes problemáticas. Y el pleno hay posiciones que son más restrictivas o más liberales, evidentemente, pero la realidad turística debe moverse en los dos términos. Ni descabezando toda la actividad económica ni tampoco pensando que no tenemos un problema.

Este problema se había agravado en los últimos años, precisamente, por "no actuar", criticaron ustedes en su momento.

Del 2011 al 2015 habían crecido en 5.000 las plazas de alojamiento. En julio de 2015, en el momento de la moratoria hotelera, había licencias en trámite que querían añadir cerca de 15.000 plazas más: un crecimiento típico de burbuja. Y la burbuja inmobiliaria nos ha demostrado que las posiciones liberales tienen altísimos costes sociales. El PEUAT tiene esta finezza de actuar sobre el territorio concreto. Pero sobre todo de actuar.

Las negociaciones con los grupos han sido airadas, sin embargo.

Pero hemos salido reforzados porque esta finezza nos ha dado criterio. Y aprobar el plan finalmente es un gran logro que demuestra que encontramos acuerdos cuando los necesitamos; sobre el turismo actualmente hay más coincidencias que hace un año y medio, con los grupos. El turismo en Barcelona ya no es todo o nada. Hoy estamos mucho mejor desde el punto de vista del debate público.

El regidor ha presentat el Pla Estratègic de Turisme 2016-2020

El concejal ha presentado el Plan Estratégico de Turismo 2016-2020 Robert Bonet

En el pleno de Barcelona, con respecto al PEUAT se han llegado a acuerdos, pero no está tan claro este entendimiento con la Generalitat, donde sigue el debate sobre la tasa turística, por ejemplo.

Nosotros teníamos un mandato de las comisiones, que nos instaban a que el Ayuntamiento obtuviera de la Generalitat un retorno mayor de la tasa turística; del 100% de la tasa, de hecho. Nosotros entendíamos que Barcelona tiene una tasa que, comparada con el resto de ciudades europeas, está muy a la baja. Conseguimos con la Generalitat un convenio para una aportación extraordinaria de dos millones de euros en este concepto en 2015, y lo hemos vuelto a conseguir en 2016; un tema planteado en otros mandatos pero que no se llegó a firmar. De un retorno del 33% del rendimiento de la tasa, hemos pasado a un 45% de retorno.

Sí, pero no se ha conseguido el retorno que se quería, de momento.

En este periodo ha habido una ley de acompañamiento de los presupuestos donde la Generalitat ha abierto todo el impuesto. Nosotros hemos promovido como Ayuntamiento, ofreciéndonos a grupos afines como Catalunya Sí Que es Pot, enmiendas en la dirección de incrementar el retorno hacia los Ayuntamientos en general, un mínimo del 50%.

Entonces, ¿se ha cedido respecto a aquel 100%?

Bueno, hemos abierto la posibilidad con las enmiendas a que, aquellos Ayuntamientos donde el impacto es mayor, puedan acordar un incremento. En el caso de Barcelona es específico que este incremento esté situado en la misma ley y que la Generalitat nos habilite a tener un recargo para ser corresponsables políticos. Ahora los diversos grupos de la ciudad de Barcelona que quieren este retorno es momento de que sean transparentes y lo trasladen a la Generalitat también, por coherencia política. Es la prueba del algodón. Si todos son consecuentes tendremos el cambio de ley y el retorno que pedíamos.

Otras negociaciones que no han sido fáciles: el hotel de Drasssanes que la Generalitat se ha negado a revisar.

En estos momentos la Generalitat no ha querido actuar en interés de preservar el espacio patrimonial, es una vía sin recorrido por el momento. Ahora, con los acuerdos derivados del PEUAT se hará un estudio con distrito, Urbanismo y entidades, y puede haber nuevas posibilidad. Se está trabajando y estos procesos reclaman discreción, con entidades y propietarios.

¿La llegada de Jaume Collboni al gobierno ha hecho cambiar las gestiones dentro de la concejalía de Turismo?

La llegada del PSC en el gobierno viene precedida de un acuerdo donde se determinó el reparto del cartapacio y los pactos programáticos. Y estos pactos expresados en el documento no cambiaban las líneas de la política turística de la ciudad, que los concejales del PSC comparten. Jaume Collboni ha participado en el PEUAT y en el Plan Estratégico de Turismo, como Gobierno.

Sobre el Plan Estratégico de Turismo 2016-2020, uno de los puntos que ha levantado ampollas mediática es el aumento de la recaudación, revisando que dejan en la ciudad cruceros, autobuses...

Es un punto adicional, el de la fiscalidad. No es central, porque lo que guía el plan estratégico es el turismo responsable, basado en varios elementos: el impacto, cómo hacer que el turismo sea medioambiental sostenible, pero también socialmente sostenible. Y también justo desde un punto de vista laboral. El turismo ha sobrevivido bien la crisis pero las condiciones laborales del sector no. En definitiva, la fiscalidad es un instrumento pero no un objetivo, nos sirve a los objetivos y no al revés. Lo que está claro es que cuando el turismo repercute en gasto público, debe implicar un retorno. Debemos mejorar los comportamientos del turismo. 

Dentro de estos objetivos sobrevuela la idea que el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) pase de ser de residencial a empresarial en el caso de que la actividad que se lleva a cabo sea turística. ¿Cómo será este cambio?

El plan estratégico no llega a concretar cómo haremos según qué políticas, sino que marca algunas prioridades. Sabemos que el Ayuntamiento no puede fijar impuestos, sólo tasas. Pero el Ayuntamiento lo que había hecho hasta ahora era lamentarse y se había mantenido en la inacción, y nosotros –solos o acompañados de otros ayuntamientos– tenemos capacidad de incidir en la modificación de leyes como la de haciendas locales, una ley que en España está cero revisada. Cómo financiar la financiación local es la cenicienta de la financiación, por encima de la propia financiación autonómica.

En este sentido planteamos la necesidad de una complicidad de las administraciones, no es un problema del mundo local solamente. La idea detrás de la modificación es que si hay un cambio de usos, tiene que haber un cambio de fiscalidad: si un piso deja de ser residencial, deja por tanto de ser un derecho como el de la vivienda, perdiendo su función social, y pasa a ser actividad económica, por lo que tiene que haber un cambio en su fiscalidad. Esta política eliminaría, por ejemplo, la competencia desleal. El desarrollo del plan estratégico claro, irá por ahí, aunque implique cambiar leyes.

También se quiere revisar el alquiler de habitaciones.

En una primera versión de un reglamento de la Generalidad –el que desarrolla la ley de turismo– se incluía el alquiler de habitaciones vacacionales y se decía que los ayuntamientos tenían potestad para regular. La segunda versión dice, en un matiz que no compartimos, que para que haya un alquiler habitacional debe haber ordenanza que lo desarrolle pero no se nos posibilita incidir en su régimen. Si el reglamento prospera tendremos que hacer uno nosotros, si no, no habría habitaciones en la ciudad, y nosotros lo llevábamos en el programa esto de los Bed and Breakfast. Entendemos que los ayuntamientos, sobre todo Barcelona con su carta municipal, deberían poder regular las habitaciones y establecer elementos concretos sobre ellas.

Si Barcelona tiene realidades tan diversas sobre turismo, imagina el territorio catalán al completo: no podemos tener normativas tan uniformes. La Generalitat peca en torno al turismo de un centralismo que luego critica a otras administraciones; y, si estamos en contra del centralismo estatal, pero en el mundo municipal éste se mantiene... Nosotros trabajamos en una ordenanza para ejecutar el reglamento pero quisiéramos ir mucho más allá. Otras grandes ciudades europeas tienen capacidad superior a la de Barcelona en materia de turismo, y tienen menos sensibilidad de autogobierno.

L'Ajuntament de la ciutat crearà un Observatori de la Destinació Barcelona

El Ayuntamiento de la ciudad creará un Observatorio del Destino Barcelona Robert Bonet

Barcelona tiene falta de competencias, pero hay otras políticas que sí dependen del Ayuntamiento que no han funcionado tampoco: nadie se acogió a la condonación de multas por pisos turísticos ilegales en Gràcia. ¿Qué conclusiones extraen?

Es evidente que el alquiler de pisos turísticos da un rendimiento muy superior respecto a los pisos residenciales. Y que el plan piloto no tenga éxito se debe a dos razones: era un plan piloto y queríamos experimentar el distrito, como una simple prueba; y el plan se adelantó en su momento en el tiempo. Cuando se aplicó, entre los propietarios no había la convicción de que el Ayuntamiento sería eficaz en detectarlos y poner multas que irían creciendo según la reincidencia.

No sólo se ha multado a propietarios, también en plataformas de anuncio de pisos turísticos ilegales. De hecho, hace unos días, una de ellas, Airbnb, presentó una propuesta al Ayuntamiento para "combatir" el turismo masivo y la consideraron una "tomadura de pelo".

Estas plataformas son monstruos con grandes intereses, sí. Pero son empresas que su negocio no depende sólo de la cantidad de alquileres, sino también de su imagen. Está demostrado que los mismos turistas quieren tener una visita amable, no quieren encontrarse con conflictos, y cuando les pedimos dicen que les preocupa la legalidad del lugar donde se alojan: un piso ilegal no les ofrece una prestación de calidad. Las plataformas están obligadas a cumplir la ley y las sanciones deterioran claramente su imagen.

Las hay pero que son reincidentes.

Nosotros cuando pedimos que cumplieran la norma doce de ellas, el grueso se adecuaron. Con el resto ha sido poco a poco, pero en menos de un año las empresas han comenzado a disminuir su oferta. Airbnb, por ejemplo, ha pasado –con datos de noviembre y diciembre de 2016– de ofrecer un 72% de pisos ilegales a un 60%. Las mismas empresas están interesadas.

Sigue siendo un porcentaje alto, ¿se podrá secar más el dato antes del verano?

En el plan de choque que pusimos en marcha en el verano de 2016, consideramos tan importantes los pisos turísticos que han sido precintados como los que una vez notificados han dejado de ejercer la práctica ilegal. Ahora tenemos un número de expedientes abiertos que irán dando resultados: confío que pronto tendremos una situación en Barcelona donde las plataformas dejarán de ofrecer pisos ilegales.

El Plan Estratégico para el Turismo contempla la creación de un Observatorio del Destino, en vez de un Observatorio del Turismo que fue anunciado hace año y medio. ¿Por qué este cambio en la denominación?

El Observatorio ha sido concebido al final con la necesidad de una visión más amplia, porque el turismo no conoce fronteras de calles. Para un turista una localización en Hospitalet o Badalona es una visita a Barcelona. Por eso trabajamos en el concepto Barcelona de forma mucho más amplia. El Observatorio del Destino piensa más en términos de demarcación. Y por eso también se está trabajando con la Diputación para pensar en una Barcelona amplia.

Seguro que este Observatorio del Destino estudiará la Sagrada Familia y sus efectos en el barrio. Sin embargo, ¿será este Ayuntamiento el primero que acabe con las vacaciones fiscales del templo?

Mantenemos que la ciudad no puede tener ninguna entidad o establecimiento con trato privilegiado, y que la ley es para todos, con las excepciones que corresponden; la Sagrada Familia es ejemplo.

¿Se acabará pero con esta inacción fiscal respecto al templo?

La licencia de obras de la Sagrada Familia no era vigente, estaba amparada en actuaciones de su inicio, condiciones muy diferentes a las de ahora. Pero esto no quiere decir que en varias actuaciones la Sagrada Familia no haya estado sujeta a normativas (seguridad o bomberos), pero la de obras no existía en ese momento. Y seguramente esta licencia cuando se solicite y se conceda para poder hacer el pago tendrá el mismo tratamiento de bienes patrimoniales de protección cultural que otros edificios similares. Sea como sea, nuestro gran reto con el patronato, es que la Sagrada Familia forme parte de la solución, que nos ayuden con los problemas que se generan. Nadie puede entender que la Sagrada Familia no tenga un papel más activo, que sí ha tenido en ciertos momentos como cuando internalizó las colas. Pero está claro que, como operador, debe participar más de las soluciones.

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