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CATALUNYA

Barcelona se postula con convicción a Ciudad de la Literatura UNESCO

La Red de Ciudades de la Literatura tiene el objetivo de que la literatura contribuya al desarrollo social, cultural y económico de sus ciudades.

El ICUB y el tejido literario de Barcelona sabrán el próximo 11 de diciembre si forman parte de esta red cultural de la UNESCO.

Presentación de Barcelona como Ciudad de la Literatura UNESCO el día de Sant Jordi / ICUB

Presentación de Barcelona como Ciudad de la Literatura UNESCO el día de Sant Jordi / ICUB

La primera Ciudad de la Literatura UNESCO fue Edimburgo en 2004 y la han seguido Melbourne, Iowa City, Dublín, Reykjavík, Norwich, Cracovia, Heidelberg, Praga, Dunedin y Granada. Barcelona se postula para la presente edición con la fuerza de ser una ciudad que ha contado con la literatura en su trama histórica. Cuenta con un día como Sant Jordi dedicado a los libros, además de una importante red de bibliotecas y de ser centro editorial tanto en lengua castellana como, por supuesto, en la catalana. Esto entre otras cosas. Hablamos con Esteve Caramés, Responsable de Relaciones Internacionales Cultura, en el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB), quien coordina el equipo técnico que ha elaborado el proyecto de la candidatura. La resolución se hará pública el próximo 11 de diciembre...

¿Cómo surge la idea de presentar Barcelona a Ciudad de la Literatura de la UNESCO?

Es una iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona –dirigida por Berta Sureda, Comisionada de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona– fruto del trabajo del Consejo Promotor que incluye 150 representantes del mundo del libro y la literatura en la ciudad. Nuestro trabajo ha sido recoger las iniciativas generadas y ajustarlas a los requerimientos de la red de ciudades creativas de UNESCO y promovemos el contacto con las demás ciudades.

¿Qué hace de Barcelona una posible Ciudad de la Literatura?

Barcelona ya es una ciudad de la literatura. Es históricamente una capital editorial mundial en lengua castellana, que además tiene la particularidad única de serlo también en lengua catalana. En ella operan todos los agentes de la cadena del libro, junto a instituciones literarias con un dinamismo envidiable. Nuestras bibliotecas son un referente internacional, fuimos fundadores de la red ICORN de Ciudades Refugio para escritores perseguidos y somos también un gran centro de formación en todas las disciplinas del libro. Y por supuesto, la ciudad ha sido el centro de inspiración para los escritores, constituyendo un rico patrimonio literario.

¿Contra que otras ciudades se 'compite' en esta edición?

Sabemos que se presentan Seattle (por segunda vez), Nottingham, Ljubljana, Lviv y Bagdad; aunque pueden ser muchas más. El año pasado se presentó Salamanca junto a Granada, pero no tenemos noticias de que se haya vuelto a presentar.

¿Juega en contra que ya haya otra ciudad de un mismo país?

En principio, la red busca diversificarse a nivel geográfico y en perfiles de ciudades. Granada entró en la red en diciembre del 2014, cuando el proyecto de Barcelona ya estaba en marcha. Pese a la proximidad geográfica, el perfil de ciudad es distinto. Hay otros casos de dos ciudades en el mismo país, como Edimburgo y Norwich en el Reino Unido, y Nottingham también se presenta.

Desde el momento que se presenta candidatura es que se ven posibilidades...

Sabemos del interés de UNESCO para que Barcelona forme parte de la red de Ciudades Creativas. Hemos trabajado nuestro proyecto con las ciudades que ya son Ciudades de la Literatura y sabemos también que ven con muy buenos ojos el proyecto que hemos preparado. En el caso de no conseguirlo, deberíamos estudiar lo que ha sucedido, y en la próxima edición, tras seguir las recomendaciones de la UNESCO, presentar o no un nuevo proyecto.

¿Qué aportará formar parte de este 'club' de ciudades?

En primer lugar es una señal de reconocimiento hacia uno de los sectores culturales más importantes de Barcelona, que merece ser reconocido. Pero vamos más allá, queremos trabajar con instituciones, festivales, sector editorial, bibliotecas, asociaciones profesionales con un objetivo compartido, hacer crecer el hecho literario, incrementar su valor y nuestros índices de lectura, particularmente entre los más jóvenes. Hay mucho camino que recorrer, y ser Ciudad de la Literatura Unesco es una buena excusa para hacerlo posible.

¿Tiene repercusiones a nivel internacional?

La inclusión en la red nos permitiría trabajar de forma cooperativa con otras ciudades que también han hecho la apuesta de poner la literatura en el centro de sus políticas culturales. Las Ciudades de la Literatura UNESCO son distintas entre ellas, unas están más centradas en la divulgación del patrimonio, otras en el turismo cultural, otras en la escritura creativa o la edición, pero todas tienen el objetivo de que la literatura contribuya al desarrollo social, cultural y económico de sus ciudades. Comparten buenas prácticas, realizan intercambios y ponen en marcha proyectos cooperativos, como las residencias de escritura para autores de la red que empezarán en octubre en Praga.

¿Y en cuanto a efectos económicos?

La designación no implica una dotación económica y no nos consta que se hayan cuantificado los efectos económicos de la designación, aunque las Ciudades sí analizan el impacto de las acciones en términos de público o de acciones cooperativas. En algunos casos la designación ha tenido un impacto positivo en la proyección internacional de la ciudad.

¿Cómo o de quién surge la idea?

La candidatura se presentó el pasado mes de julio a raíz de un artículo en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia, escrito por Maria Patricio, que pasó a integrar el equipo de candidatura desde el inicio. Barcelona siempre es muy activa en UNESCO (la ciudad acoge hasta 7 espacios que son Patrimonio Mundial), y nuestro trabajo con Agenda 21 de la Cultura en la Comisión de Cultura de CGLU ha sido siempre muy bien acogido en la UNESCO. Pensábamos sumarnos a la red de Ciudades Creativas UNESCO, y llegamos a la conclusión que hacerlo en Literatura era lo más positivo para la ciudad y sus sectores culturales.

¿Se pierde fuerza cuando cierra una librería como Negra y Criminal?

En todos los casos, que cierre una librería es una gran pérdida para los ciudadanos. Actualmente, estamos estudiando cómo actúan otras ciudades para preservar las librerías. Hay casos muy interesantes como el de París que queremos analizar detalladamente. Añadir que afortunadamente el Festival BCNegra seguirá adelante, así lo quiere Paco Camarasa y nosotros también, y además ya está colaborando con otras ciudades de la red, como Edimburgo.

¿Asimismo algunas editoriales están de a poco desplazándose a Madrid?

Barcelona cuenta con profesionales con mucha experiencia en toda la cadena del libro, difíciles de encontrar hoy en otras ciudades. Un valor intangible de gran competitividad. No es casualidad que las más importantes casas de edición en literatura en lengua española estén aquí, y la Capitalidad UNESCO es un reconocimiento para la labor de todo el sector editorial que queremos retener en Barcelona pues forma parte de nuestro ADN cultural.

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