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CATALUNYA

Orientaciones en la niebla de la "pantalla Puigdemont"

"La buena noticia es que en Catalunya muchas de las tesis y las demandas de la CUP son compartidas por más de los 10 diputados de la CUP y –lo más importante– que son demandas compartidas por miles y miles de personas", aseguran los diputados de Catalunya sí que es Pot

Hace muchos meses que cuesta seguir la política catalana: frases épicas, entrevistas-masaje en la televisión pública, desinformación publicada, pasillos, acuerdos de difícil comprensión y –a modo de artillería– decenas de artículos, análisis y tertulias que intentan explicar qué está pasando. Un alud de información –poca–, ruido y manipulación que predomina en los dos lados de las trincheras que algunos intentan cavar para beneficio puramente personal y partidista.

Por ello, hoy se hace difícil entender qué está pasando. Sin duda hará falta mucho análisis y ver cómo se desarrollan los hechos pero está claro que en medio de esta niebla espesa es imprescindible empezar a trazar un mapa de la nueva etapa que comienza tras el acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP. Para ello proponemos algunos puntos de referencia para empezar a dibujar el mapa de esta –para usar el lenguaje del processisme– nueva "pantalla" del "proceso": "la pantalla Puigdemont".

Punto de referencia 1: ¿Qué pasa con la izquierda hiperrevolucionaria?

El lunes en rueda de prensa Mas dijo: "Mi obsesión siempre ha sido aglutinar, ha sido compactar personas muy diversas, porque es la única manera (...) de construir la soberanía de Catalunya y llegar a la meta requiere poner a trabajar juntos personas muy diferentes. Sólo así se puede construir el Estado catalán. Sólo con la gente que quiere hacer la revolución de las superizquierdas no llegaremos ni a la esquina. Esto es lo que pretende la CUP: imponer su ley desde unos pocos".

Este artículo no tiene como objetivo profundizar en el larguísimo debate entre "eje nacional" y "eje social" pero estas palabras de Artur Mas dejan claro que estamos ante un debate de clase. Pero el conflicto está aquí y es Mas quien lo pone sobre la mesa cuando, horas más tarde, en una pseudo-entrevista en TV3 apuntaba a "que si de lo que se trata es de ver quién tiene la hegemonía en este proceso, esto es otra cosa ". Y remataba diciendo que "combatirá" contra los que no creen en el proyecto (de clase) de CDC, para luego pasar a alabar el modelo sanitario catalán. Sí, el modelo de Boi Ruiz, de Crespo, de Trias y de la corrupción. Si alguien tiene claro que estamos ante una lucha de clases, este es Artur Mas. Un sesgo de clase que supera la vertiente independentista y que configura la lucha de dos maneras de entender Catalunya.

Por ello, a falta de explicaciones más profundas por parte de la CUP, su comunicado suena más a rendición versallesca ante la hegemonía neoliberal y privatizadora que Mas representa.

Referencia 2: No somos tan pocos como Mas querría

El ataque a "la superrevolución de las izquierdas" de Artur Mas se focalizaba en la CUP y sus 10 diputados ("la CUP no representa a las clases populares", "la ley de unos pocos"). En primer lugar hay que decir que lo que Mas llama la "super revolución de las izquierdas" son demandas de la CUP como una sanidad pública de verdad y no al servicio de CAPIO, que no se venda el agua de los catalanes a un banco del Brasil (cuyo presidente, por cierto, está en prisión por estafa) o que los datos médicos de los catalanes no se vendan al mejor postor.

La caricatura que hace Mas de las demandas de la CUP hacen pensar mucho en las caricaturas que Esperanza Aguirre hace de las acciones de Carmena en Madrid. ¿Recuerdan los "soviets"? Pues eso. Derecha al ataque en defensa de sus negocios.

La buena noticia es que en Catalunya muchas de las tesis y las demandas de la CUP son compartidas por más de los 10 diputados de la CUP y –lo más importante– que son demandas compartidas por miles y miles de personas que desde hace años luchan contra las privatizaciones, contra la corrupción, contra la venta del agua, de la sanidad, de los edificios públicos, contra la destrucción de la escuela pública y la venta del territorio. Ahora el ataque le ha servido a Mas para arrinconar y doblar (veremos hasta qué punto) a la CUP. Pero la realidad es tozuda y la Catalunya que no es "de superizquierdas" pero que está harta de la CDC que hace 5 años que gobierna por los intereses de unos pocos, es mucho mayor que los 10 diputados de la CUP.

Por lo tanto, no son momentos ni para dejarse vencer por el desconcierto, ni dejarse ganar por el desengaño, ni para dejarse seducir por falsos espejismos: es momento para reforzar mayorías en defensa del bien común, en defensa del derecho a decidir de las más anchas (y necesarias) mayorías, de esforzarse por un referéndum con reconocimiento internacional, y de un rescate ciudadano.

Son momentos de que la gente honesta, que lucha desde los movimientos ciudadanos y las mareas en defensa de la salud, la vivienda, rentas dignas, enseñanza pública y laica, trabajo decente, etc, apoye a la gente que desde el Parlamento y la política queremos conseguir que las personas (y sus necesidades) estén en el centro de la política. Y ello desde procedimientos democráticos, transparentes, con luz y taquígrafos, participación saludable y abriendo las instituciones a quien quiera sentirse parte de ellas, en colectivo y por una Catalunya más amable y de mejor futuro para las nuevas generaciones, protagonista de la política y de la vida.

Referencia 3: El cierre, la venganza y el transfuguismo

Ayer, en cambio, por la tarde, tuvimos un ejemplo de todo lo contrario: supimos que Artur Mas con ayuda de algunos dirigentes de la ANC y de la AMI, encerrados en despachos, después de días y horas de secretismo, habían logrado la capitulación de la CUP. Catalunya sigue innovando en política y ahora hace el estreno mundial de lo que parecen ser los transfuguismos no comprados, sino obligados. Transfuguismo de diputadas con rendición de ideología. La autoinculpación llega a la política produciendo extraños tratados de capitulación. Por la noche podíamos escuchar un Mas hablando en tercera persona, amenazante, vengativo, muy en el papel de "Reina de la Noche" mozartiana, y saltándose todo lo que es políticamente correcto en la explicación de los hechos: la "corrección" de las urnas que habían conseguido y les aseguraba una mayoría absoluta que no le dieron las urnas, pone los pelos de punta. Y se suma a las muchas pruebas que ya tenemos de la Catalunya que Mas y Pujol quieren para pocas familias y grandes multinacionales (mientras sufren las crecientes desigualdades las trabajadoras y trabajadores de Catalunya, y una clase media agobiada y confundida).

Referencia 4: Puigdemont: cara nueva, política vieja

Estas últimas horas en Catalunya y en el resto del mundo, medios y opinadores trabajan a contrarreloj para saber quién es Carles Puigdemont. Se escriben perfiles, alabanzas y en pocos días se convertirá en el hombre de moda. Pero en la Catalunya combativa y "superrevolucionaria" unos cuantos conocen a Puigdemont. Lo conocen los activistas de Aigua és Vida, que descubrieron como el flamante presidente gastó 3,7 millones de euros en una colección de arte y lo cargó en la factura del agua cuando era alcalde de Girona. Lo conocen los periodistas de La Directa que destaparon que Puigdemont contrató la empresa del alcalde convergente de Campllong para hacer una obra pública.

Por eso habrá que estar atentos. No importa demasiado ahora si, acompañando al nuevo Presidente, la composición del nuevo gobierno cuenta con grandes áreas presididas por rostros menos tenebrosos, puede parecer que mejore el aspecto de que, si no se explica mejor, parece una extorsión democrática con procedimientos que parecen inspirados por Mario Puzzo. Los rostros amables también quedan bajo la sospecha de complicidad de una operación poco clara para conseguir con medios nada claros lo que las urnas negaron.

Nosotros llamamos a abrir puertas y ventanas, ventilar toda esta oscuridad de negociaciones secretas, de amenazas nada escondidas, de rencores personales que nunca han aportado nada bueno a la política. Llamamos a la participación generosa, abierta y sincera de la gente, y a formar y reforzar nuevas mayorías que signifiquen una vida más amable y una política transparente y por la equidad.

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