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CATALUNYA

Top Manta: de la estigmatización a las soluciones

Este verano el colectivo, además de haberse convertido en un nuevo objetivo de ese lobby conservador que no pierde ocasión de criminalizar sectores de la población precarizados, se ha enfrentado a un proceso de re-penalización del Top Manta

Este verano ha reaparecido públicamente la situación que los manteros de Barcelona llevan sufriendo desde hace no menos de 10 años. A través de fotografías, artículos y portadas que buscaban generar en una parte de la opinión pública la sensación de que con la llegada del nuevo consistorio se había generado un problema con el “Top Manta” se ha visibilizado de manera parcial, interesada, y manipulada la realidad de dicho colectivo. Asimismo, la muerte bajo custodia policial de Mor Sylla en el marco de una operación contra el Top Manta en Salou ha supuesto un fuerte golpe en un colectivo que lleva años viviendo una situación de fuerte violencia institucional cotidiana a la hora de intentar ganarse la vida.

“Hay detrás una mafia”; “El Top Manta daña el comercio local”; “El Top Manta genera un impacto negativo en la percepción del turista en nuestra ciudad”; “Hay que resolver el problema con contundencia”. Tópicos y más tópicos que, a pesar de que no son nuevos, han cobrado una dimensión pública absolutamente intolerable. Las personas que llevamos años trabajando en la defensa de los derechos de este colectivo hemos repetido una y mil veces que detrás no hay ninguna mafia, tan sólo un proceso de auto-organización de un colectivo para tratar de subsistir. Asimismo, tanto economistas, sociólogos así como jueces han determinado en muchas ocasiones que el Top Manta ni genera daño o competencia desleal frente al comercio local así como tampoco genera ningún tipo de impacto económico negativo en las “grandes” marcas cuyas burdas imitaciones son vendidas. ¿La persona que quiere comprarse un bolso de Prada por 400 euros en el comercio autorizado dejará de hacerlo por adquirir una burda imitación por 10 euros? Este argumento ha llevado a una gran cantidad de jueces a absolver a personas acusadas de cometer un delito o una falta contra la propiedad industrial. Entonces, ¿que haya unas 100 personas en una ciudad como Barcelona vendiendo productos que son burdas imitaciones de otras en el espacio público es realmente un problema? ¿Es un problema de orden público?

Este verano el colectivo, además de haberse convertido en un nuevo objetivo de ese lobby conservador que no pierde ocasión de criminalizar sectores de la población precarizados, se ha enfrentado a un proceso de re-penalización del Top Manta. En la aprobación del Código Penal que entró en vigor el 1 de Julio, el cual se aprobó junto con la Ley Mordaza, ha vuelto a ubicar la actividad del Top Manta en un delito. Costó muchos años de organización, solidaridad y esfuerzo que dejara de ser un delito. Se consiguió en el 2010, momento hasta el cual muchos manteros entraron en prisión. Ahora lo han convertido de nuevo en un delito leve, y las personas que son condenadas por ello, además de enfrentarse a una pena de prisión en el caso de no pagar la pena multa, tendrán un gran obstáculo (antecedente penal) para renovar la tarjeta de residencia o para conseguirla. Es por ello que es especialmente triste que este proceso de criminalización y estigmatización se produzca justo en pleno proceso de re-penalización.

Este último fin de semana, después de una polémica actuación de la Guardia Urbana en la estación de Plaça Catalunya contra este colectivo (la cual no ha sido por el momento suficientemente investigada) que generó la respuesta del colectivo de manteros y momentos de mucha tensión con varios manteros y agentes lesionados, el Ayuntamiento tomó una decisión de impedir que los manteros salieran a vender durante varios días en una situación que no se vivía desde hace tiempo. Dicha decisión, que a los ojos de muchos, ha sido del todo desacertada, ha generado una fuerte respuesta en redes sociales y por parte de personas y entidades de defensa de los derechos de las personas migrantes.

Ahora bien, parece que hay un acuerdo de intentar cambiar en los próximos meses la gestión del Top Manta por parte del Ayuntamiento de Barcelona, el cual se visibilizó en una reunión que se realizó entre representantes del equipo de gobierno del Ayuntamiento y representantes del colectivo de manteros y de la red Tras la Manta. Dicho cambio de rumbo tendría que pasar por 3 puntos que entiendo son imprescindibles:

En primer, lugar se tendría que efectuar un plan de derechos sociales el que participen directamente personas del colectivo para que quienes quieran formar parte del mercado laboral regularizado puedan hacerlo así como trazar itinerarios que permitan la consecución del permiso de residencia y trabajo para aquellos que no lo tengan así como la renovación de los mismos por parte de aquellos que están en situación administrativa irregular.

En segundo lugar, se ha de trabajar para normalizar y gestionar la existencia del Top Manta en Barcelona. Hemos de tener en cuenta que este método de ganar dinero para subsistir no desaparecerá aunque la mayor parte del actual colectivo lleve a cabo procesos satisfactorios de inclusión en el mercado laboral formal. Como pasa en casi todas las ciudades del mundo, la existencia del Top Manta y la venta ambulante está completamente ligada a las situaciones de exclusión económica y jurídica.

Y en tercer lugar, cabe destacar que para ello se hace imprescindible emprender una campaña desde las organizaciones de derechos humanos y movimientos sociales para que pueda comenzar un proceso que acabe empujando a que una mayoría en el Consistorio derogue la Ordenanza del Civismo. Una gestión respetuosa con los derechos humanos del espacio público y no policial está completamente ligada a la derogación de dicha normativa y estoy convencido de que no se logrará sin que una fuerte campaña ciudadana emprendida por afectadas como manteros, artistas de calle, trabajadoras sexuales, movimientos sociales no ponga el debate en el centro y bascule a la opinión pública y a los partidos políticos (donde BeC, CUP, ERC y PSC tienen el papel determinante para lograr una mayoría) hacia generar ese cambio de modelo.

Pero no nos engañemos, no será fácil ni rápido. Sin embargo, está en nuestras manos. Aprendamos de otras campañas exitosas como la que prohibió las balas de goma, o la que ha llevado al posicionamiento del Parlament al CIErre de los CIES. Urge emprender la derogación de este tipo de normativas del civismo inspiradas en las corrientes de Tolerancia Cero antes de que se enquisten y normalicen tras 10 años de existencia. Asimismo, es imprescindible que se realice una investigación en el seno del Ayuntamiento acerca de las situaciones de maltrato físico y verbal que han sufrido los trabajadores del Top Manta con el objetivo de erradicar una situación sangrante desde hace ya mucho tiempo.

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