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CATALUNYA

De la movilización a los derechos en la Frontera Sur

No debemos olvidar la frontera sur del estado español como espacio de excepcionalidad jurídica y de vulneración sistemática de los derechos humanos

Unos 500 inmigrantes acceden a Ceuta en un asalto masivo a la valla

Imagen de archivo de varios migrantes encaramados a la valle de Ceuta. EFE

"Queremos acoger, basta de excusas" ha sido el lema de la manifestación que ha tenido lugar este sábado en Barcelona. Una de las reivindicaciones que se hicieron desde la marcha fue el derecho a las vías legales y seguras para que las personas puedan migrar con el foco puesto en la frontera sur española. El día antes de la manifestación entraron 498 personas por la valla en Ceuta, y ayer, lunes, repitieron la operación 365 más. Casualmente dichas entradas tuvieron lugar a los pocos días de que el Ministro de Agricultura Marroquí, Aziz Akhannouch, en plenas negociaciones con la Unión Europea, alertara de que "¿por qué vamos a seguir haciendo de gendarmes con la emigración?". "El problema de la emigración es que es muy costoso para Marruecos y Europa debe apreciarlo en su justo valor", recalcó.

A pesar de que países como Italia y Grecia estén en el centro de la agenda mediática y política actual en relación a los flujos migratorios que vienen llegando de manera más significativa desde hace dos años, no debemos olvidar la frontera sur del estado español como espacio de excepcionalidad jurídica y de vulneración sistemática de los derechos humanos. Leemos el momento y la fuerza que ha generado una de las mayores manifestaciones a nivel europeo a favor de las personas migradas y refugiadas como la oportunidad para visibilizar la situación en la frontera sur y encaminarnos hacia cambios efectivos que contribuyan a que, como mínimo, se respete un marco legal y los derechos de las personas que tratan de entrar en territorio español en la frontera sur.

Muchas veces se habla sólo del número de personas que consiguen cruzar la valla. Sin embargo, ¿qué pasa con las personas que intentan cruzar la valla pero no lo consiguen? La respuesta de las organizaciones que trabajan en el terreno es unánime. Tras un salto hay muchísimos heridos debido a la valla, así como debido a la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes en el caso de que sean interceptados o devueltos. Los que no acaban en el hospital y no logran escapar, son detenidos y transportados a cientos o miles de kilómetros. Se calcula que entre 1.500 y 2.000 personas se encuentran actualmente en los bosques que rodean la ciudad de Nador (Marruecos) a la espera de poder cruzar y otras tantas en las zonas existentes entre Tánger y Ceuta. Las condiciones en los bosques donde habitan no solo son pésimas por el frío, la extrema precariedad y el hambre que pasan, sino que también son peligrosas debidas a las redadas que frecuentemente efectúa la policía marroquí.

A principios de este mes visitamos un campamento quemado y arrasado por la policía marroquí en las afueras de Tánger. Asimismo, una persona que conocimos en el CETI de Ceuta y que vivió durante seis meses en los bosques nos describía sus encuentros con la policía marroquí: "Cuando te encuentran, es un tormento. Pies rotos, cabezas heridas, personas que mueren, personas en coma, personas que pierden partes del cuerpo, que pierden todo. En ese momento sólo queda Dios". 

Entonces, ¿por qué estas personas tratan de entrar en territorio español saltando la valla y no por los puestos habilitados? La respuesta está en los acuerdos existentes entre España y Marruecos. Tanto en Ceuta como en Melilla, la policía marroquí no permite el acercamiento a la frontera española a las personas provenientes de países del África negra. Así, a estas personas sólo les queda entrar en territorio español a través de pequeñas embarcaciones o escondidos en coches –opción para las personas con más poder adquisitivo–, o saltando la valla.

En nuestra reciente estancia de observación de derechos humanos en la frontera sur, muchos testigos nos han confirmado que, una vez consiguen saltar la valla, se enfrentan a las devoluciones en caliente de manera sistemática por parte de la guardia civil española. Los tratados internacionales sobre derechos humanos consideran las devoluciones en caliente como una práctica vulneradora de derechos, al estar devolviendo a una persona a un territorio donde su vida y su libertad corren peligro. Asimismo las personas que consiguen llegar a territorio español son devueltas a través de las puertas que se encuentran en las vallas sin procesos de identificación individual ni acceso a traducción o asistencia de un letrado. Incluso, tal y como reconoció un representante de Cruz Roja al ser entrevistado en Catalunya Radio, ni siquiera se realizan partes médicos de las personas que son devueltas.

Muchas de estas personas son potenciales peticionarios de asilo que, al no poder acceder a los puestos habilitados en las vallas, se ven forzados a saltar. Y no sólo eso: muchas de las personas que saltan la valla y que posteriormente son devueltas son menores de edad. Conocimos el caso de un menor que saltó la valla y que lo último que recuerda, una vez cruzó, fue haber pisado territorio español. Lo siguiente fue despertarse en un hospital de Marruecos donde le dijeron que se había quedado en coma de manera posterior al salto.

La situación de excepcionalidad jurídica en la frontera sur debe cambiar. Estaríamos haciendo un flaco favor a nivel de derechos si apuntáramos hacia otro sitio: se debe restablecer la legalidad en la frontera sur. Desde Irídia, Centro por la Defensa de los Derechos Humanos, junto con Fotomovimiento y Novact, presentaremos un informe audiovisual durante el mes de abril. Gracias a la información de las personas y entidades que están trabajando en la frontera, además de los testimonios que hemos podido recoger después de nuestro viaje, queremos visibilizar la situación actual en la frontera sur y trabajar para cambios concretos a nivel de políticas migratorias. Es el momento de dar pasos concretos colectivos concretos para direccionar el apoyo masivo a los derechos de las personas refugiadas y migrantes.

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